Jue 23.09.2010

EL MUNDO  › EN MEDIO DE LAS CONVERSACIONES DE PAZ

Disturbios en Jerusalén

› Por Catrina Stewart *

Desde Jerusalén

El líder palestino, Mahmud Abbas, dijo que se mantendrá en las conversaciones de paz aun si los israelíes reanudan la construcción en los asentamientos judíos en los territorios ocupados, después de una moratoria de diez meses. Pero los disturbios en el este de Jerusalén amenazaron con ensombrecer los procesos de paz. Un guardia de seguridad, contratado para proteger a los colonos hebreos que viven en el corazón de un barrio árabe, disparó y mató a un palestino.

La policía israelí dispersó con gas lacrimógeno y balas de goma a los palestinos que lanzaban piedras. Mientras tanto, la violencia se expandía por toda la ciudad, en lo que fueron los peores choques en meses. Miles se sumaron a los funerales del palestino muerto y llamaron a una venganza sangrienta. La precipitada convocatoria a las armas deja al descubierto el desafío que representa para los dirigentes israelíes y palestinos limar las asperezas que mantuvieron vivo el conflicto por décadas.

Los líderes palestinos han amenazado repetidamente con abandonar la ronda de diálogo si Israel reanuda las construcciones en Cisjordania. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha negado a prorrogar la moratoria más allá de la fecha límite del 26 de septiembre, a pesar de la presión internacional.

Pero en un encuentro en Nueva York con judíos norteamericanos, Abbas señaló el martes que se echaría atrás con algunas de sus previas demandas. “No puedo decir que abandonaré las negociaciones, pero es muy difícil seguir con las conversaciones si el premier Netanyahu declara que continuará con su actividad en Cisjordania y Jerusalén”, afirmó el líder palestino. Jerusalén ha probado ser el punto más inextricable, con 180 mil israelíes viviendo ahora en la parte este, que es dominada por los árabes. Mientras tanto proclama que su capital es “indivisible”.

Ayer, los amigos y los vecinos se congregaron afuera de la casa del palestino asesinado, Samer Serhan, mientras esperaban que llegara su cuerpo. Los choques volvieron a producirse durante la marcha hacia el entierro. En ese momento, los palestinos arrojaron piedras contra los policías e incendiaron dos autos. Los uniformados se refugiaron en la mezquita de Al Aqsa.

Las fuerzas policiales israelíes explicaron que el incidente había ocurrido cuando los palestinos bloquearon una calle del distrito de Silwan y le impidieron el paso a un guardia de seguridad privada que iba en su vehículo. Los palestinos le habrían tirado con piedras, lo que habría obligado al agente a efectuar un disparo al aire, que terminó asesinando a Serhan. El guardia fue interrogado y después liberado.

Los residentes no creyeron la versión israelí de los eventos. Los palestinos alegan que el agente persiguió y disparó contra Serhan. El suegro, Said Abu Snad, denunció que Serhan recibió dos disparos en el estómago, desechando las versiones de que el agente había efectuado tiros al aire.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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