Vie 19.05.2006

EL MUNDO  › LIBERARON A FUJIMORI EN SANTIAGO. “ESTOY SATISFECHO Y CONTENTO”, DIJO A LA PRENSA

Recta final en Perú bajo la sombra del Chino

Alan García y Ollanta Humala, principales candidatos para las elecciones del domingo en Lima, excluyeron tocar el tema de la liberación del ex presidente Alberto Fujimori en Chile, en una movida vista como un intento de quedarse con los votos de la derecha.

Por Carlos Noriega
Desde Lima


Seis meses después de su detención en Santiago, el ex presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) recobró su libertad, luego de que ayer la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema de Chile decidiera, por cuatro votos a favor y uno en contra, revocar su detención, cambiándola por una orden de arraigo que le impide abandonar el país hasta que se defina el pedido de extradición planteado por las autoridades peruanas por los delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Esta decisión deja sin efecto la que tomara anteriormente el magistrado a cargo del proceso de extradición, Orlando Alvarez, quien había negado el pedido de libertad a favor de Fujimori, alegando que existía riesgo de fuga y que el ex presidente peruano constituía un “peligro social”. Pocas horas después de conocida la liberación de Fujimori se produjo una manifestación de protesta frente a la embajada de Chile en Lima.

Fujimori fue detenido en Chile el pasado 6 de noviembre, cuando llegó sorpresivamente a ese país luego de abandonar clandestinamente su refugio en Japón, país al que huyó en noviembre de 2000. La Justicia peruana ha pedido la extradición del ex presidente, que gobernó durante una década marcada por el autoritarismo y la corrupción, para juzgarlo por 10 casos de corrupción y dos de violaciones a los derechos humanos, que incluyen los asesinatos de 35 personas cometidos por el escuadrón de la muerte “Colina”, el cual operó bajo la protección del gobierno de Fujimori. Por estos hechos, el ex presidente podría ser sentenciado a 30 años de prisión.

Sonriente y saludando con la mano en alto a las cámaras, Fujimori abandonó la Escuela de Gendarmería de Santiago, donde permanecía recluido, acompañado de sus abogados, luego de pagar una fianza de 2800 dólares, cifra escandalosamente benigna para quien es acusado de haber acumulado una fortuna incalculable durante su paso por el poder y sindicado como autor intelectual de los delitos de secuestro y ejecuciones extrajudiciales. “Me encuentro satisfecho y contento”, fueron las primeras palabras de Fujimori, celebrando su libertad. Luego, se dirigió a la amplia vivienda que ha alquilado en una zona residencial del oriente de la capital chilena. César Nakasaki, abogado del ex presidente, pidió a los fujimoristas “no exagerar”. “Aquí todavía nadie ha ganado nada, lo único que se ha logrado es que Fujimori esté en libertad mientras sigue el proceso de extradición”, señaló.

Mientras los fujimoristas celebraban, las autoridades anticorrupción peruanas y los grupos de derechos humanos se lamentaban por la liberación del ex presidente peruano y criticaban duramente a la Corte Suprema chilena por su decisión. El procurador anticorrupción adjunto, Iván Montoya, a cargo del caso Fujimori, advirtió que éste podría fugar o “pedir asilo” en la embajada de Japón en Santiago si el proceso de extradición le era desfavorable. Montoya recordó que Fujimori ya demostró su capacidad económica y logística para organizar una fuga cuando viajó clandestinamente desde Japón a Santiago. El canciller peruano, Oscar Maúrtua, no quiso extenderse en comentarios sobre el tema, pero dejó una frase que resume el sentir del gobierno peruano: “Obviamente esto me preocupa”.

Conocida la orden de liberar a Fujimori, Alan García, candidato presidencial que encabeza ampliamente las encuestas, no sólo evitó criticar esa decisión, sino que incluso elogió a la Justicia chilena, calificándola como “no draconiana y muy fiable”. “Esto es sólo un cambio del status legal de Fujimori, no significa que la extradición va a ser rechazada. No creo que exista un peligro de fuga”, aseguró García. Por su parte, su rival en las próximas elecciones del 4 de junio, Ollanta Humala, se limitó a decir que “el tema Fujimori no debe politizarse porque es un asunto exclusivo de la Justicia”. Preguntado por Página/12 sobre la postura adoptada por ambos candidatos presidenciales, el analista político Alberto Adrianzén calificó como “imperdonable y muy preocupante” que ninguno de los dos candidatos se haya pronunciado claramente en contra de la liberación de Fujimori. “Este es un tema de la Justicia, pero también de los candidatos a la presidencia que deben zanjar claramente con el fujimorismo y lo que representa”, señaló Adrianzén. En opinión del analista, ambos candidatos están evitando enemistarse con “el voto fujimorista”, que en las pasadas elecciones llegó a cerca de un millón de votos, lo que representa el 7,5 por ciento del total de los sufragios, un bolsón electoral que tanto García como Humala buscan captar. “No hay que olvidar que ambos tienen personajes ligados al fujimorismo en su entorno, lo que es muy preocupante”, advirtió Adrianzén. “Me temo que detrás de esta actitud poco clara (de García y Humala) en este tema, se esté cocinando una transacción con el fujimorismo”, agregó, en referencia a un acuerdo político que pueda asegurarle la impunidad al ex presidente que encabezó por una década el que se considera como el gobierno más corrupto de la historia moderna del Perú.

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