Lun 07.08.2006

EL MUNDO  › EL GOBIERNO DE BOLIVIA INAUGURO LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Una nueva Constitución es posible

Los asambleístas tienen un año para redactar un proyecto de Carta Magna que luego será sometido a un referéndum.

› Por Pablo Stefanoni
Desde Sucre

En coincidencia con el día de la independencia nacional, el presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, posesionó ayer a la Asamblea Constituyente en un acto en el que participó un amplio arco de sectores sociales y delegaciones extranjeras. Frente a la Casa de la Libertad estaban los 255 asambleístas –un amplio mosaico intercultural e interétnico–, quienes tendrán un año para redactar una nueva Carta Magna que “refunde el país” y acabe con el “Estado colonial”.

“Para resolver las injusticias, los pueblos tienen dos vías: la guerra civil o los pactos, y hoy Bolivia está viviendo una revolución de forma pacífica y democrática, y es el desafío de la Asamblea Constituyente articular un nuevo pacto entre los bolivianos”, dijo el vicepresidente Alvaro García Linera, uno de los principales operadores del gobierno en la convención, al tiempo que convocó a “romper con el cipayismo”.

Le siguió Evo Morales, que tomó el micrófono para tirar línea desde el comienzo de su discurso: “Esta Asamblea Constituyente costó sangre, por eso no estoy de acuerdo con que sea derivada (como quiere la oposición), debe estar por encima del Parlamento, del Poder Judicial y del propio Evo Morales”, señaló. Y pese a que el mandatario indígena dice que si la Constituyente lo decide él se va, la derecha cree que el oficialismo buscará, por el contrario, reforzar el poder de Morales mediante la introducción de la reelección presidencial.

El todavía líder cocalero no se privó de atacar a la oposición: “Fíjense, aquí hay, como constituyentes, enemigos de la Asamblea Constituyente, eso destaca nuestra amplitud”, disparó hacia el bando de Podemos, del ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga. “Nosotros los indígenas fuimos discriminados pero no discriminamos, fuimos explotados pero no explotamos a nadie; por si acaso, compañero (Samuel) Doria Medina”, prosiguió modificando el ángulo de tiro hacia el constituyente, empresario cementero y líder de Unidad Nacional.

Fue la presidenta electa de la asamblea, Silvia Lazarte, la encargada de inyectar una cuota de emoción al acto con un discurso autobiográfico. “Las mujeres como yo hemos vivido en la amargura; algunos me preguntan si soy profesional y les contesto con orgullo que no porque las mujeres, especialmente campesinas, somos víctimas de la discriminación y la exclusión. Yo me formé políticamente en los sindicatos campesinos, donde también nos discriminaban a las mujeres”, dijo la dirigente quechua y ex compañera de militancia de Evo Morales en el convulsionado trópico de Cochabamba, donde la pelea entre cocaleros y militares era a balazos.

Pasada la una y media de la tarde, la plaza 25 de Mayo vibró con el desfile de indígenas, campesinos y mineros al ritmo de marchas militares tocadas por más de doscientos uniformados. “Por primera vez en la historia boliviana desfilan todos estos pueblos indígenas (según el gobierno, lo hicieron más de treinta grupos étnicos); en la época colonial y parte de la república, los indios no podían pisar esta plaza, incluso había iglesias para criollos y para indígenas”, le dijo a Página/12 uno de los participantes del multitudinario desfile. Luego les tocó el turno a las Fuerzas Armadas, en el marco del intento del gobierno de Morales de poner en marcha un gran movimiento nacional en el que los militares “nacionalistas” son una de las patas.

La Asamblea Constituyente, que desde el 2003 se transformó en una de las principales banderas de los movimientos indígenas y sociales, estará controlada por el oficialismo, que consiguió la mayoría absoluta de la directiva con seis de los once miembros: la presidencia, una vicepresidencia (de cuatro) y cuatro secretarías (de seis). Los acuerdos del Movimiento al Socialismo (MAS) con fuerzas menores de diversos matices ideológicos casi excluyen a la oposición de derecha representada por Poder Democrático Social (Podemos): esta fuerza, que obtuvo el segundo lugar en las elecciones del 2 de julio y suma 60 representantes –frente a los casi 150 del MAS–, debió conformarse con una vicepresidencia mientras denunciaba las ambiciones “hegemonistas” del partido de gobierno. Los masistas consiguieron también la mayoría para interpretar que los dos tercios que establece la ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente sólo son necesarios para la aprobación del texto final, pero no para el resto de las resoluciones. Y el siguiente paso de la estrategia oficialista, según pudo saber este diario, será la aprobación de una “cláusula de desbloqueo”: si no se llega a esa mayoría especial, se someterá a referéndum un proyecto de texto de Carta Magna por la mayoría y otro por la minoría.

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