Mar 24.10.2006

EL MUNDO  › LIEBERMAN, LIDER DE YISRAEL BEITENU, IRA A ASUNTOS ESTRATEGICOS

Olmert se alió con la ultraderecha

El premier israelí firmó una unión con el partido de la minoría rusa, que aboga por anexar las colonias populosas de Cisjordania.

› Por Juan Miguel Muñoz *
Desde Jerusalén

Ansioso por ampliar el apoyo a su gobierno en el Parlamento, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, firmó ayer una alianza con uno de los dirigentes más radicales de Israel. Yisrael Beitenu –Nuestra Casa Israel–, el partido que representa a la enorme minoría rusa, que aboga por la anexión de los asentamientos más poblados de Cisjordania y que cuenta con 11 escaños, se sumará a la coalición de gobierno. Así lo anunció ayer su líder, Avigdor Lieberman, que se hará cargo del Ministerio de Asuntos Estratégicos. En otras palabras, de Irán y su programa nuclear.

La guerra contra Hezbolá durante el verano ha situado a Olmert en una posición de extrema debilidad. Su caída en picada en las encuestas y la frágil mayoría con que cuenta en el Parlamento –67 de los 120 escaños– hacía imperiosa la ampliación de la coalición en aras de la continuidad de su gobierno. Si al fiasco en el Líbano se suma que parte de los 19 diputados laboristas ha anunciado su voto en contra de los Presupuestos, el jefe del Ejecutivo no podía sentirse más apremiado. “Les aseguro que el gobierno que encabezo durará largo tiempo”, afirmó el domingo en una reunión con miembros de su partido, Kadima –29 escaños–. Confía ahora Olmert en que los laboristas no lo dejen en la estacada. A ellos también les ha lanzado algunos guiños: “Las líneas maestras del gobierno no cambiarán”, ha insistido el primer ministro. Si no dan la espantada, la coalición contará con 78 parlamentarios en la Kneset.

“Vamos a unirnos al gobierno”, afirmó tajante Lieberman tras reunirse ayer con Olmert. Su papel en el gabinete ya está pactado. Asumirá como viceprimer ministro y ministro para “Amenazas Estratégicas contra Israel”, por lo que formará parte del Consejo de Seguridad Nacional del Gobierno, y una parte integral de todas las discusiones relacionadas con las decisiones estratégicas de Israel. Esto puede levantar recelos en otros ministros –Tzipi Livni, de Exteriores, y Amir Peretz, de Defensa– por un eventual conflicto de competencias. El nombramiento del líder de Yisrael Beitenu se presentará al Parlamento inmediatamente para su aprobación, según destacó el propio Olmert. Lieberman, al que votó en masa en las elecciones de marzo el millón de inmigrantes de origen ruso, es un halcón que no oculta sus planteamientos racistas.

Partidario de la anexión de las grandes colonias de Cisjordania, estaría dispuesto a un canje de territorios con el futuro Estado palestino para que los ciudadanos árabes-israelíes sean expulsados de Israel. Recientemente, con motivo de la guerra contra Hezbolá, demandó la aprobación de una ley para exigir lealtad al Estado judío a todos los ciudadanos. Como considera que los parlamentarios árabes no cumplen este requisito, exigió su ejecución. Es un fascista para gran parte de los simpatizantes de izquierda y un líder visionario para los seguidores de la extrema derecha. “Nos uniremos al gobierno para salvar al país, no para salvar al Ejecutivo”, declaró anteayer. Para ello, en lo que constituye su segundo objetivo, pretende la aprobación de una ley para modificar el sistema político y convertirlo en presidencialista, incluyendo un precepto que establezca que sólo con el 10 por ciento de los sufragios podrá alcanzarse representación en la Kneset.

Después de una reunión con su facción de la Kneset ayer, Lieberman criticó a la derecha israelí. “Durante treinta años la derecha ha estado en el poder y a pesar de eso hemos sido incapaces de evitar las retiradas territoriales”, dijo Lieberman. “Quizá debamos cambiar la estrategia, porque estaba equivocada.”

Ahora la papa caliente la tienen los laboristas. El presidente del partido, Amir Peretz, reiteró hasta la saciedad durante la campaña electoral en marzo que no formaría parte de un Ejecutivo en el que estuviera integrado Lieberman. Previsiblemente, tendrá que enmendar sus palabras. La decisión de continuar en el gabinete no depende del grupo parlamentario, sino del Comité Central del Partido Laborista. Y en ese órgano abundan las voces que exigen permanecer en el Ejecutivo. No están dispuestos muchos dirigentes y cuadros medios a abandonar los despachos de los ministerios y organismos oficiales.

“Si el primer ministro anuncia su decisión de cambiar la coalición de gobierno, convocaré a las instituciones del partido para decidir sobre el asunto”, señaló Peretz, cada vez más criticado por su incapacidad para mantener las filas del laborismo en torno de su proyecto.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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