Mar 24.10.2006

EL MUNDO • SUBNOTA  › TARSO GENRO, MINISTRO DE LULA

“Temo un golpe político”

› Por Ernesto Ekaizer *

Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), tiene un amplio margen sobre su contrincante, Geraldo Alckmin, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 29 de octubre próximo. El ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, de 59 años, mano derecha de Lula tras los escándalos de corrupción, ataca en una entrevista telefónica con este diario el clima de “golpe político” que busca deslegitimar una eventual victoria de Lula.

–Un escándalo de último minuto frustró la victoria de Lula en la primera vuelta. ¿Temen algo parecido en los días que quedan?

–Sí, es verdad que el escándalo del dossier tuvo una influencia muy grande y en el centro había una disputa política por el estado de San Pablo. La conducta de gente próxima a Lula fue negativa y probablemente frustró la victoria en la primera vuelta. También tengo que decir que no ha sido malo que Lula haya tenido que someterse a una segunda vuelta. Para mí supone una profundización del proceso democrático brasileño y le dará más legitimidad al presidente electo, sea Lula o sea Alckmin.

–¿A qué teme Lula en la recta final de la segunda vuelta?

–Lo que tememos es que se articule una trama parecida a la que hubo en las elecciones de 1989. En aquella ocasión, un empresario fue secuestrado por un individuo que vestía una camiseta del partido del PT para implicarnos en esa operación. Y esto es posible en la situación política brasileña. Le diría que hoy existen síntomas políticos en el sentido de que se busca crear un ambiente de inestabilidad cuyo objetivo es deslegitimar el resultado de las elecciones. Pero sabemos que una gran parte de la oposición no está en esa opción.

–¿Tiene el gobierno datos que avalan este temor?

–Sí, los tenemos. En los últimos días, varios medios de comunicación están ofreciendo informaciones sobre acciones ilícitas cometidas por personas del PT que son atribuidas a la comunidad política de izquierda centrada en el PT como tal. Es un comportamiento típico de la elite brasileña ante el movimiento popular. La elite brasileña es implacable con aquellos que quieren llevar adelante políticas públicas que conduzcan a una reducción de las diferencias sociales. Lo estamos viendo con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que hace de portavoz de esa elite desplazada del poder en 2002 con la elección de Lula.

–¿Está diciendo que existe un clima golpista?

–Es un golpismo de naturaleza política. Este golpismo busca provocar la inestabilidad política para mermar la legitimidad del presidente que va a ser electo. Es un intento de conseguir una tercera vuelta, por así decir. O sea: situar a la oposición en una línea ofensiva, artificial, ante el segundo mandato de Lula.

–El ex presidente Cardoso dijo tras los primeros escándalos que el gobierno de Lula parecía “un pavo borracho corriendo en Nochebuena”. ¿La crítica lo convierte en enemigo político?

–Teníamos relaciones civilizadas con Fernando Henrique, pero él no se comporta como ex presidente. No acepta una eventual victoria de Lula y quiere deslegitimarla. Su prédica en el plano internacional difunde mentiras. Por ejemplo, cuando afirma que el gobierno de Lula ha instaurado una corrupción sistémica. La verdad es que durante estos cuatro años se ha desarrollado un trabajo policial y judicial contra la corrupción heredada de gobiernos anteriores, incluyendo el de Cardoso.

–¿Está el candidato del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), Geraldo Alckmin, en esa trama?

–Lo que hay en Brasil es una disputa por la hegemonía política del proceso democrático, para provocar su inflexión hacia el centroizquierda o el centroderecha. Como decía antes, no es un golpe militarista tradicional, sino un golpe político para que retorne al primer plano de la escena política brasileña la coalición de centroderecha que ha dirigido Cardoso.

–¿Cómo explica los numerosos casos de corrupción que implican al PT?

–Durante estos cuatro años, la Fiscalía ha luchado más que nunca antes contra la corrupción sistémica. Lo que no se puede aceptar es la campaña del centroderecha dirigida a presentar al PT como una organización corrupta. En todos los partidos puede haber personas que incurren en conductas corruptas que deben ser sancionadas.

–¿Se siente herido Lula?

–Sí, siente perplejidad. Es una actitud muy diferente de la que han observado los ex presidentes de Brasil, es decir, una postura de primera magistratura, de Estado, de diálogo, y no una conducta incendiaria. Digo esto, porque Fernando Henrique es muy arrogante, representa a una intelectualidad paulista elitista tradicional en Brasil.

–¿Cómo será, en caso de obtener la victoria, el segundo y último mandato de Lula? ¿Y cómo se comportará el PT?

–El PT necesita una refundación radical. Queremos un partido con sensibilidad cívica y republicana superior. Y el gobierno de Lula será un gobierno de calidad. La nueva etapa requerirá nuevas personas. Una idea de concertación más seria con el Parlamento diferente. Y esto puede comenzar con un gran acuerdo para la reforma política.

–Si gana, ¿la política social de Lula será mas intensa?

–Sí. El segundo mandato de Lula impulsará un mayor crecimiento económico y un fuerte proceso de redistribución de renta y de empleo... En relación con el PT, la operación de limpieza está en curso. Y va a profundizarse.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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