Sáb 25.09.2010

EL PAíS  › YASKY Y MICHELI SE ATRIBUYEN EL TRIUNFO EN LA CENTRAL DE TRABAJADORES CTA

Cada uno defiende sus propios datos

El resultado de la renovación de autoridades en la CTA recién se conocerá la semana próxima. Yasky aseguró que fue reelecto por casi diez mil votos. Micheli, por su parte, dijo que lo desplazó por el doble de votos. Chile ganó en la Capital Federal.

› Por Laura Vales

Con posturas que parecen cada vez más irreconciliables, los dos candidatos a conducir la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Hugo Yasky y Pablo Micheli, insisten en atribuirse el triunfo en las elecciones internas de la organización sindical. Todavía no hay datos oficiales, por lo que cada lista está defendiendo su postura con cómputos propios, hechos en base a los datos de sus fiscales; pero las diferencias son tan fuertes que parece que estuvieran contando los votos de dos elecciones distintas.

El próximo paso es que la junta electoral, que está a cargo del recuento, comience a dar a conocer los datos oficiales. Se espera que en un plazo de 48 horas la junta –donde el sector de Yasky está en minoría– esté en condiciones de proclamar a un ganador. Incluso antes, durante el fin de semana, podría ir difundiendo datos parciales del recuento. Pero ayer la junta no dio información, por lo que el tema quedó atado a las cuentas de cada lista.

Yasky aseguró que gana por el 50,4 por ciento (95.733 votos) frente a un 41 por ciento de la Lista 1 (77.984 votos). Su conteo no incluye a todas las mesas, pero se acerca a ser un conteo final porque, según sostuvo el secretario general de la CTA, abarca a 190 mil votos sobre un total estimado en 210 o 220 mil votantes. “Ganamos por 10 mil votos de acuerdo con las distintas bases de datos propios”, definió Yasky.

Por su parte, Micheli, también con planillas en la mano, sostuvo que se impone con un 55,6 por ciento (112.287 votos) sobre la Lista 10, que obtendría un 43,5 por ciento (87.760 votos). Su cuenta dice que, escrutado el 80 por ciento de las mesas, tiene 24 mil quinientos votos más que Yasky.

La magnitud de estas diferencias hizo que los dirigentes intercambiaran acusaciones sobre el manejo de los números. “Le pido a Yasky que no se emperre y que reflexione porque los datos son contundentes”, reclamó Micheli. Yasky contraatacó y acusó a la Lista 1 de estar “inflando números y estableciendo diferencias fraudulentas” para descontar la ventaja que su boleta sacó en los distritos con más afiliados, la provincia de Buenos Aires y la de Santa Fe.

El único punto donde no hay polémica es por ahora la ciudad de Buenos Aires, donde Carlos Chile (candidato de Micheli) conducirá la CTA Capital, tras haberle ganado al delegado del subte Roberto Pianelli por 2500 votos de diferencia sobre un total de 20.900 votantes. El triunfo de Chile era lo que se esperaba, y en realidad la sorpresa fue que Pianelli, que acaba de ingresar con su gremio a la CTA, haya conseguido tanto. En la Capital, posiblemente porque el número de militantes es mayor y las mesas pudieron ser bien fiscalizadas, las dos listas coinciden en las cuentas.

Lo que viene

Yasky y Micheli ya se habían atribuido el triunfo el jueves, el día de la votación. El segundo capítulo de su disputa se centró en las fuentes de cada cual. La Lista 1 llamó a una conferencia de prensa primero y, al mostrar sus datos, Micheli aseguró que provenían de “las actas que elaboraron las juntas electorales de cada provincia”. Una hora más tarde, Yasky llamó a otra rueda de prensa e informó que se había presentado con un escribano ante la junta electoral nacional para pedirle los datos que tuvieran. En un acta, el escribano dejó asentado que los datos con que contaba la junta eran todavía escasos y que no habían dado información a nadie.

El tercer capítulo del tema será lo que diga la junta electoral. Pero no hay que descartar que la junta no pueda dar por terminado el conflicto, porque en su integración la lista de Yasky es minoría y hay impugnaciones pendientes. Si el conflicto sigue, el capítulo cuatro será la entrada en escena del comité arbitral, un grupo de abogados designados de común acuerdo por los dos sectores para evitar tener que resolver sus diferencias ante el Ministerio de Trabajo. Ayer, Yasky anticipó que pedirán que en la provincia de Mendoza se vuelva a votar (allí hay 82 mil afiliados) y también en Esteban Echeverría.

Diferencias siderales

En la pelea de los números hay algunos interrogantes de peso mayor. Uno es saber cómo se votó en la provincia de Jujuy, por la incidencia de la agrupación Tupac Amaru. Alineada con el kirchnerismo (por lo que un sector de sus votantes podrían volcarse a la lista de Yasky), la Tupac llevó a su titular, Milagro Sala, como candidata a conducir la CTA provincial por la lista de Micheli.

Jujuy es la provincia del misterio. Según la Lista 1, la Tupac votó masivamente por ellos: contabilizan 13.400 votos para Micheli y apenas 2000 para Yasky. Pero la Lista 10 aseguró que esos datos son falsos; sostiene que aunque Milagro recibió el grueso de los votos a nivel provincial, los afiliados cortaron boleta para la conducción de la CTA nacional, por lo que Micheli habría obtenido 15.780 adhesiones y Yasky 9652.

Otros distritos con diferencias siderales según quién hable son las provincias de Buenos Aires y Santa Fe donde, aunque hay coincidencia en que gana la 10, está en discusión por cuánto. Desde el sector de Yasky sostienen que entre las dos provincias juntan 63 mil votos, pero los de Micheli les cuentan 13 mil votos menos.

En medio del conflicto y las acusaciones cruzadas, una de las fallas que terminaron por ser admitidas es que los padrones de la CTA dejaron bastante que desear. Muchos afiliados no pudieron votar por no haber sido incluidos, o por figurar en mesas de otras ciudades que en las que residen. No fueron actualizados, lo que dejó gente fuera de la elección y ahora pone un ingrediente extra de oscuridad al recuento.

Otra novedad del día fue que el estimado de participación, que el jueves se había anunciado como del 25 o 30 por ciento, empezó a desinflarse, y ayer se calculaba apenas en un 20. De un millón cuatrocientos mil afiliados, se cree que fueron a las urnas 210 o 220 mil.

A futuro, el problema mayor es que las listas no hayan acordado un sistema de representación proporcional, quedando atados a un esquema por el cual el ganador ocupará el 80 por ciento de los cargos y la primera minoría sólo el 20 por ciento restante. Con esta regla, los márgenes para un acuerdo político que permita mantener la unidad de la Central parecen ser muy angostos. De todos modos, habrá que esperar primero a que la junta electoral haga el recuento. Si todo marcha sin nuevos inconvenientes, el resultado oficial debería ser conocido el lunes. A más tardar el miércoles, ya que ese día vence el mandato de la actual conducción.

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