Mar 28.09.2010

EL PAíS  › NéSTOR KIRCHNER, EN LA NEW SCHOOL, COMO PRESIDENTE DE UNASUR

Habilitados para el 2011

El ex presidente afirmó que tanto él como su esposa están constitucionalmente habilitados para ser candidatos del PJ. También resaltó la importancia del triunfo de Chávez en una situación muy adversa.

› Por Fernando Cibeira

Desde Nueva York

En su rol de secretario ejecutivo de la Unasur, Néstor Kirchner habló del “muy importante” triunfo obtenido el domingo en las elecciones legislativas por el venezolano Hugo Chávez. “No había luz, no había agua, el país decreció fuertemente, tiene un proceso inflacionario realmente importante, y a pesar de todo logró cerca de 94 o 95 legisladores”, analizó con crudeza. Pero también dijo que esa elección “lo llevará a reflexionar viendo qué tiene que hacer, qué tiene que mejorar y cómo resolver las cuestiones pendientes”. Por otro lado, y ante una pregunta que le realizaron al término de la charla que ofreció ayer en la New School University, Kirchner subrayó que tanto él como su mujer, la presidenta Cristina Fernández, están “habilitados constitucionalmente para ser electos en la elección de 2011”. Aclaró que eso no implicaba que alguno de los dos fuera a ser candidato, pero también dijo que “si el pueblo argentino decide darle el aval a este proyecto político para 2011-2015 a nosotros nos pondrá sumamente contentos”. Fuera de la charla, Kirchner también había hecho referencia a la medida cautelar que suspendió la aplicación de la resolución 100 por Fibertel (ver página 13). “No queremos –afirmó– una Justicia independiente solamente del poder político y dependiente de los factores de concentración económica.”

En la New School, Kirchner aseguró que la elección que hizo Chávez lo sorprendió. “Si nosotros en la Argentina no tenemos gas, no tenemos luz, no funcionan los ascensores como pasó en el ’88, sacamos el 4 por ciento de los votos y encima tenemos que salir corriendo por las calles”, sostuvo en lo que fue el cierre de su charla antes de pasar a las preguntas. Concluyó que lo bueno del proceso venezolano era que lo que antes se discutía en las calles ahora lo iban a poder discutir en el Parlamento, en referencia a que la oposición en 2005 no había querido presentar candidatos a legisladores. “Ahora la institucionalidad va a estar funcionando.”

La situación de Venezuela fue una de las consideraciones sobre la región que hizo Kirchner en su presentación. La convocatoria prometía “América latina en ascenso: Unasur resolviendo problemas, dando voz, construyendo futuro”. Pero en su mensaje de media hora Kirchner fue y vino sobre la situación argentina y la del continente, sin leer ni consultar apuntes. El Observatorio Latinoamericano de la New School fue inaugurado justamente con una presentación que brindó en 2006 la entonces senadora Fernández de Kirchner. El objetivo planteado es “mejorar la comprensión académica y pública del cambio político y económico en America latina”. Así lo reiteró en la breve presentación que hizo Michael Cohen, director de la maestría de Asuntos Internacionales de la pequeña y coqueta universidad ubicada en la calle 12, en el animado Greenwich Village.

Kirchner apareció unos 45 minutos después de lo anunciado junto a los gobernadores Sergio Urribarri y Gerardo Zamora; el secretario de Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el embajador ante la ONU, Jorge Argüello. El ex presidente arrancó duro porque dijo que para entender el proceso latinoamericano había que hacer un poco de historia. Mencionó que en el encuentro que mantuvo la semana pasada con el ex presidente norteamericano Bill Clinton le había mencionado que si en la crisis argentina de 2001 el comportamiento de Estados Unidos hubiera sido como el que tuvo con México durante el efecto Tequila de 1995 la historia podría haber tenido un camino diferente. “Argentina quedó sola”, planteó. “Cuando los fondos buitre se quejan, al primero que tendrían que quejarse es al propio país porque si hubiera tenido una política como la que tuvo con México, las cosas hubieran sido diferentes”, disparó.

Lo escuchaban alrededor de unos 200 jóvenes, en su gran mayoría latinos. Desde allí Kirchner repasó la historia de la recuperación económica argentina: “En apenas ocho años se generó un desendeudamiento importante. El pago de deuda con reservas generó una gran discusión, pero fue absolutamente acertada”, dijo. Otro paso del G obierno que destacó fue el de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. “La Argentina se puede enorgullecer de tener una ley de medios que tiende a terminar con la concentración mediática. No hay nada peor para terminar con la calidad de las instituciones. Es muy difícil que la gente vote y terminen decidiendo los monopolios”, dijo, apuntando a uno de sus blancos predilectos.

Al hablar de las intervenciones de la Unasur recordó la reunión que se hizo en Chile para apoyar al gobierno de Evo Morales en Bolivia y su reciente gestión que evitó que se profundizara el conflicto entre Colombia y Venezuela. Arrancó sonrisas cuando recordó su viaje a Colombia, apenas dejó la presidencia a fines de 2007, para intentar la liberación de Clara Rojas y otros rehenes de las FARC. “Era difícil, no sabíamos ni con quiénes estábamos hablando: si militares, paramilitares o de las FARC. ¡Eran todos comandantes!”, contó.

Fue media hora de charla y luego hubo lugar a las preguntas. La primera la hizo un joven argentino, Agustino, estudiante de la Universidad de Columbia, quien le cuestionó que hablara de valores democráticos en la Unasur y en la Argentina su gobierno buscara un tercer mandato alternándose con su mujer. Kirchner le aclaró que el justicialismo no había elegido sus candidatos pero que él y su mujer eran “dos personas absolutamente diferentes”. Que él había dejado la presidencia con un 70 por ciento de imagen positiva y pudiendo ser reelecto dejó que la candidata fuera su mujer que –relató– subió con un 60 por ciento de imagen positiva, luego descendió al 30 y ahora estaba en el 58 por ciento, siendo “la dirigente con mayor consenso del país”. No quedó claro si el joven que preguntaba era Agustino Fontevecchia, hijo del director de Perfil, que estudia en Columbia y el año pasado también había hecho una intervención por el estilo durante la presentación de la Presidenta.

Las otras preguntas transcurrieron por senderos más tranquilos, sobre todo cuando les tocaba a estudiantes de otros países que lo consultaron por la situacion de Honduras, por Colombia y por el combate al narcotráfico. Otro argentino quiso saber su posición frente a la ley de Glaciares. “Es la misma que la de la Presidenta”, le respondió.

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