Mar 02.08.2011

EL PAíS  › COMO HACE LUEGO DE CADA ELECCIóN, MACRI INSISTIó EN QUE QUIERE CONSTRUIR “UNA PROPUESTA PARA 2015”

El sueño amarillo de un armado nacional

El reelecto jefe de Gobierno porteño convocó a una rueda de prensa temprano. Sostuvo que “el proceso natural” sería construir una alternativa nacional. Reiteró que escuchará a todos los candidatos presidenciales.

› Por Nicolás Lantos

El ritual se repite por tercera vez, como siempre después de cada una de las elecciones por la Jefatura de Gobierno porteña en las que participó: en cada ocasión, Mauricio Macri prometió trabajar los siguientes cuatro años para encabezar una propuesta nacional. En la conferencia de prensa que ofreció ayer temprano, Macri consideró que luego de la buena elección que hizo en Santa Fe el comediante Miguel Del Sel y de su amplio triunfo en la ballottage porteño, “el proceso natural sería construir una propuesta nacional para el 2015”. En ninguna de las anteriores pudo (o quiso) tomar ese riesgo. La cortísima extensión territorial del PRO en el interior, la falta de candidatos afines en distritos claves, el cálculo conservador y la buena salud electoral del kirchnerismo lo detuvieron por dos veces.

En 2015 tendrá su última chance: la Constitución porteña no le permitirá aspirar a la reelección; será la Casa Rosada o el llano. Con esto en mente, el flamante ganador se debate entre mover el simbólico capital obtenido el domingo al servicio de algún candidato presidencial en octubre o abstenerse de declarar alguna preferencia y comenzar a jugar el siguiente desafío.

Los primeros reflejos después de la victoria parecerían indicar que el ingeniero se inclinará por la segunda opción, aunque dejará a las segundas líneas del PRO realizar las alianzas que consideren en cada caso. Eso, al menos, se desprende de sus declaraciones de ayer, luego de la primera reunión de gabinete post reelección. Allí anunció que dará “libertad de acción” a su gente entre el radical Oscar Aguad y el peronista no kirchnerista José Manuel De la Sota para los comicios de este fin de semana en Córdoba. Un comportamiento similar aplicará a las PASO: aunque una buena parte del PRO hace fuerza para acercarse a Eduardo Duhalde (en algunos distritos la alianza existe formalmente) y hay un sector que preferiría jugar con Ricardo Alfonsín, el mismo Macri ya avisó que “hasta el 14 de agosto” no se decidirá por ningún candidato nacional. Es probable, especulan cerca suyo, que después tampoco lo haga.

Pérdidas y ganancias

En el PRO interpretan que los buenos resultados obtenidos en Santa Fe y Buenos Aires le devolvieron a su líder un rol preponderante en el armado opositor que él mismo había resignado cuando decidió bajarse de la disputa presidencial. Desde otros sectores de la oposición, tanto partidaria como mediática, lo animan a participar más y buscan prenderse de sus éxitos a falta de galardones en la vidriera propia.

Sin embargo, la “ambición del PRO para los próximos cuatro años es armar una propuesta a nivel nacional para el 2015”, insistió Macri en la conferencia de prensa que dio ayer en el viejo edificio de la Italo, reciclado en Centro Cultural en pleno barrio de La Boca, donde el jefe de Gobierno reunió a su gabinete (que no descartó renovar) luego de la victoria del domingo. A esa “ambición” no necesariamente le resulte conveniente una buena performance de un candidato opositor en octubre, ya que catapultaría a un potencial competidor para encabezar la oferta no kirchnerista que hoy en día lo tiene en pole position pero no de cara a las elecciones de este año sino al próximo turno electoral.

Es por eso que Macri comenzó a correrle el cuerpo a esa responsabilidad: “No me siento en el rol del gran opositor”, sostuvo ayer, aunque aclaró que buscará reunirse “con todos los candidatos presidenciales” para decidir “cuál de ellos representa mejor los valores del PRO”. Esa opinión la dará a conocer “recién después” del 14 de agosto, cuando sepa a ciencia cierta con qué caudal de apoyo encara cada uno de ellos la recta final de cara a octubre. Sin embargo, no es seguro que termine adoptando a uno de los contendientes. En ese sentido comenzó a atajarse ayer cuando declaró: “No creo que los votos sean del PRO”. Quizá para resaltar ese perfil buscó también bajar el tono a la disputa que mantiene históricamente con el gobierno nacional y reiteró su disposición a conversar con la Presidenta en los próximos días.

Claro que también tuvo críticas. Por ejemplo, al ministro del Interior, Florencio Randazzo, por haber hablado de la influencia de los medios en el resultado de la Ciudad. Sostuvo que si existe “un nuevo espíritu” de convivencia en el gobierno nacional, “debería estar acompañado de aceptar que la gente no se equivoca”.

El fin de la organicidad

Uno de los principales desafíos que tendrá por delante Mauricio Macri si quiere hacer del PRO una fuerza nacional es generar lazos de organicidad partidaria que hoy en día, evidentemente, no existen. Aunque el jefe prefiere mantener el suspenso, de ahí para abajo cada cual atiende su juego. Así, el sorprendente Del Sel reiteró que votará por Duhalde, nada raro si se tiene en cuenta que el armado con el que obtuvo un tercio de los votos santafesinos incluía tanto al PRO como a Unión Popular, pero que cayó mal en el bunker porteño ya que la imagen del ex presidente no suma en el distrito Capital. Los vínculos no se detienen ahí: en varios puntos de la provincia de Buenos Aires hay locales partidarios donde conviven sin pruritos el rosa duhaldista y el amarillo macrista. Ayer mismo, el candidato a gobernador de Entre Ríos por una alianza de esos sectores, Armando “Mandy” Saliva, aseguró no tener dudas de que “Mauricio Macri acompañará a Eduardo Duhalde” en la elección presidencial.

En Córdoba, parte de la dirigencia del PRO apoyará al radical Oscar “el Milico” Aguad, en un contexto de “libertad de acción” declarada por Macri, quien recordó que Gabriela Michetti viajó días atrás a la provincia para darle su respaldo al radical. La buena relación viene del vínculo que crearon en Diputados. Este sector es el que impulsa un acercamiento a la lista de Ricardo Alfonsín, quien lleva como candidato a gobernador bonaerense a Francisco de Narváez, de cara a octubre. El jefe de Gobierno porteño contó que otros en su fuerza, los que tienen origen justicialista, apoyarán en Córdoba a José Manuel De la Sota.

Así, entre duhaldistas, alfonsinistas y abstencionistas, Macri deberá de acá hasta el 23 de octubre sentar las bases de un proyecto que en cuatro años lo llevará a la cima o lo dejará en el llano.

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