Lun 15.08.2011

EL PAíS  › EDUARDO DUHALDE INSISTIRá EN DISPUTAR CON ALFONSíN EL LUGAR DE DESAFIANTE DE CRISTINA KIRCHNER

Por la pelea del voto útil en octubre

Aunque no se sacó ventaja con el radical, el ex presidente interino seguirá promocionándose como el opositor mejor posicionado. Confía en recibir el apoyo del establishment para una eventual segunda vuelta. Buscará el aval de Macri, Reutemann y De la Sota.

› Por Werner Pertot

Buscó el jaque mate, pero terminó en tablas. Al cierre de esta edición, Eduardo Duhalde estaba tercero, pero a una distancia de Ricardo Alfonsín que todavía le permite pelear el voto útil en octubre. Luego de prometer que se retiraba de la política, de donde nunca se fue, el ex presidente interino seguirá disputándole al radical el rol de challenger de la Presidenta. Para eso, deberá buscar el apoyo de Mauricio Macri, Carlos Reutemann y José Manuel de la Sota. “Vamos a esperar, y esperemos salir segundos con diferencia, así le estaremos dando un susto al Gobierno en octubre”, dijo en un heterogéneo discurso, en el que no faltaron alusiones a las “organizaciones subversivas” de los años setenta.

“¿Le parece que, con lo que he pasado yo en mi vida, puedo estar nervioso?”, se rió Duhalde, cuando fue a votar temprano a una escuela de Lomas de Zamora, el distrito donde empezó su carrera política. Allí, aprovechó para cuestionar las primarias: “Es un sistema electoral que debe ser la última vez que se lo utiliza. Tenemos que ir a elecciones más sencillas. Es muy antiguo. Hay que cambiar, hay que ir hacia el voto electrónico”. “Confío en una elección transparente”, afirmó.

Allá lejos y hace tiempo, en 1999, la última vez que se presentó como candidato a presidente, Duhalde obtuvo en una fórmula con Ramón “Palito” Ortega el 38,27 por ciento, unos 7.235.909 votos que no le alcanzaron para llegar al ballottage con Fernando de la Rúa, que se impuso cómodo aquella vez con un 48,37. Mucha agua corrió bajo el río y en las primarias –un tipo de elección inédita– Duhalde demostró que el tiempo no pasa en vano: alcanzaba un magro 12 por ciento, con el 74 por ciento de las mesas escrutadas.

Alfil a reina

Desde el principio de este año, Duhalde se dedicó a plantear la necesidad de unir a toda la oposición. Para esto propuso una interna de todos los opositores, que nunca despegó. Entonces, intentó las primarias del Peronismo Federal con Alberto Rodríguez Saá que terminaron –según el propio Duhalde– en un papelón. Mauricio Macri, el otro con el que buscaba aliarse y competir, se bajó y consiguió su reelección en la ciudad de Buenos Aires, mientras que Felipe Solá desensilló hasta que aclare. En este escenario, Duhalde llegó a las primarias sin competencia. Tras una elección en Chubut cargada de dudas, lo rescató a Mario Das Neves como su compañero de fórmula. De todas formas, el ex presidente interino continuó insistiendo en que lo de ayer era la “semifinal” de la oposición y que el que quedara segundo era el challenger del oficialismo. Se reservaba ese lugar, por supuesto, para sí mismo. Ayer tuvo que modificar su discurso: “Esto fue una semifinal de la oposición. La gente va a votar al primero... o al segundo de la oposición”, afirmó.

Por la escasa diferencia –apenas unas centésimas–, el bonaerense seguirá intentando competir con Alfonsín por la cabecera de la oposición. La idea será: el que deposite voto útil recibirá Duhalde. Si no logra dar vuelta la ventaja que le lleva el radical y el 23 de octubre hay ballottage, llegará el momento de que las conversaciones entre los dos espacios lleven a un apoyo explícito del candidato de Udeso. Otro cantar es la foto con De la Sota, Reutemann o hasta Macri. El jefe de Gobierno siempre le huyó a una imagen con Duhalde, lo que hace desconfiar a los seguidores del bonaerense. “La mayoría de su gente está en nuestras listas, no tienen candidato nacional. ¿A quién va a apoyar? ¿A Alfonsín, que dijo que era su límite?”, se preguntaba Carlos Brown. De todas formas, desconfían del líder de PRO y de la posibilidad de que les dé su apoyo explícito y más si no hay una posibilidad cierta de llegar a un ballottage con CFK.

El otro problema es la distancia con CFK. En el bunker de Duhalde esperaban que la Presidenta no superara el 45 por ciento y su jefe de campaña difundió después de las 21 una boca de urna que la ubicaba en el 41. Con el escenario que se vislumbraba ayer, los estrategas de Duhalde confiaban en que “quedan dos meses de campaña y el Gobierno todavía puede cometer muchos errores. Los intendentes no sé si son tan kirchneristas. Con Duhalde tienen una relación de años”. En un eventual ballottage, en el entorno de Duhalde están confiados en que el establishment –los ruralistas, los empresarios, sectores de la CGT, los otros partidos– lo apoyarán a él por sobre CFK como una opción más segura.

Sin bombo y con rock

El bunker de Duhalde en el Salguero Plaza no llegó a la estética PRO, pero prescindieron del tradicional bombo y lo reemplazó un extenso repertorio del rock nacional: Divididos, Charly García, Andrés Calamaro y hasta León Gieco sonaron mientras avanzaba la noche. Fito Páez, no. Una pantalla gigante mostraba los colores de la fórmula –violeta y verde– y algunos de los spots de campaña, mientras que unas banderas argentinas cubrían las vallas que separaban al atril donde finalmente hablaron Duhalde y Das Neves.

Al caer la noche fueron llegando las figuras que rodearían a la fórmula: Carlos Ruckauf, Claudia Rucci, Eduardo Amadeo, Antonio Arcuri, Carlos Brown, Gerónimo “Momo” Venegas, Graciela Camaño, el macrista Christian Gribaudo y el ex ministro de Justicia Alberto Iribarne, que lucía un look decontracté con sombra de barba y todo.

–Ay, ay, que risa que me da, el próximo octubre, se va de la Rosada –cantaban los duhaldistas.

Chiche Duhalde llegó con su marido a las 21.48, los dos rodeados por un operativo de seguridad estricto. Poco después, entró Tula, sin bombo pero con una cantidad de cadenas y medallones de plata al cuello. A 22.24, Duhalde y Das Neves hicieron su entrada levantándose la mano. “Compañeros, lo lindo de estas elecciones es que festejamos todos. Todavía no sabemos como salió, pero es lindo festejar”, se mofó el ex presidente interino del clima en el bunker de la UCR. Das Neves aclaró que todavía faltaba cargar más del 90 por ciento del padrón de la provincia de Buenos Aires, donde los duhaldistas ponían todas sus esperanzas.

“No es serio hacer una evaluación, porque no la tenemos. Espero que la buena noticia llegue cuando estén durmiendo. Vamos a tener que esperar hasta las dos de la mañana”, advirtió Duhalde, quien no se mostró particularmente enfático: “Vamos a estar claramente en segunda vuelta. Creo”. “Un resultado electoral no va a modificar en un ápice mis convicciones –avisó–. Soy peronista de Perón: veo flamear banderas de organizaciones subversivas, porque eran subversivas, ese no es el peronismo en el que creo. Tampoco ondear banderas que no tienen que ver con la nacionalidad”, dejó en claro Duhalde cómo se ganó el voto de los represores en la cárcel. El ex mandatario interino se fue entre papelitos de colores y gritos de “bravo, presidente”.

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