Mar 23.05.2006

EL PAíS

Debate para acercar a los chicos a una época negra

Convocados por el Ministerio de Educación, alumnos del Polimodal vieron Crónica de una fuga, la película que narra la huida de cuatro detenidos de la Mansión Seré.

“¿Qué pasó con esos tipos?”, deslizó Ana mientras intentaba destejer la tensión con una gomita. Como ella, un centenar de chicos, alumnos del último año de Polimodal, se hacían la misma pregunta. Convocados por el Ministerio de Educación, acababan de ver Crónica de una fuga, la última película de Adrián Caetano que relata la huida de cuatro detenidos del centro clandestino que funcionó durante la dictadura en la Mansión Seré. Y ninguno terminaba de entender cómo es que no se sabe dónde están los represores que estuvieron a cargo de ese campo. Sin embargo, la inquietud disparó un debate que logró acercar a una generación con una época que sólo conocen por medio de la televisión o el testimonio de sus padres.

El encuentro se realizó en la sala de un cine, lo que le dio el clima de una charla entre amigos. Uno de los aportes más interesantes fue el que realizaron los actores, que durante casi una hora contaron la experiencia que vivieron con los sobrevivientes, protagonistas de la película. Entre ellos estaba Rodrigo De la Serna, quien encarnó a Claudio Tamburrini, el ex arquero de Almagro que, secuestrado casi por casualidad, pudo escapar del centro. Años más tarde, decidió contar la historia y escribió el libro Pase libre, donde se inspiró Caetano. “Claudio vio la película dos veces. La segunda salió desarmado”, contó De la Serna.

Inmediatamente después llegó la primera pregunta. “¿Qué es un mimeógrafo?”, apuntó alguien tímidamente, casi sin comprender que desde la inocencia de su comentario estaba planteando la metáfora del film. Es que aquella “fotocopiadora de los ’60” –como la bautizó De la Serna– no sólo fue la razón por la que un comando se llevó a Claudio en el ’77. En la película los militares aluden al aparato como “el arma” de los militantes, algo que no puede dejar de leerse dentro de la disparidad de fuerzas que significó el terrorismo de Estado. “Acá se quiso imponer la teoría de los dos demonios, pero esta película muestra que no fue así. Ninguno de estos chicos que fueron secuestrados tuvo un juicio previo, y lo que se instaló fue un verdadero sistema del terror”, opinó al respecto Adrián Cochen, colaborador de la investigación que encabezó Guillermo Fernández, otro de los detenidos. “Llegar a otras generaciones, decirles lo que es un mimeógrafo, habla de la importancia de este testimonio”.

La necesidad de avanzar en las investigaciones contra los represores fue otro de los temas que aparecieron en la charla. La encargada de sacarlo fue la integrante de Abuelas, Rosa Roisinblit. “Cada uno que torturó tiene que responder por los delitos que cometió. Nosotros vamos a seguir buscando a nuestros nietos. Y ustedes tienen que participar y no dar vuelta la cabeza, para seguir luchando contra el olvido”, fue el mensaje de esta madre que despertó el interés de varios adolescentes que se acercaron para consultarle por el trabajo de Abuelas. La jornada fue organizada por el programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación, con la intención de acercar esa parte de la historia de una forma novedosa. “Esto permite desandar los años de la represión. Conocer es lo que nos permite no repetir”, sostuvo el ministro Daniel Filmus, encargado de cerrar la charla. La tarea, sin embargo, no parece sencilla. Así lo demostró el testimonio de una de las docentes al asegurar que al principio los directivos de la escuela se resistían a dejarla concurrir, muestra de que, aunque se dieron grandes pasos, todavía queda mucho camino.

Informe: Carolina Keve.

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