Sáb 29.06.2002

EL PAíS

Cinco testigos, 3 detenidos y un prófugo en la causa

Quedaron arrestados el comisario a cargo de la represión y otros dos bonaerenses, mientras buscan a otro. Hoy declaran los testigos de las muertes.

Por Irina Hauser y
Adriana Meyer
Cinco testigos que presenciaron el asesinato de los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Costeki declararán hoy ante la fiscalía a cargo de la investigación. El fotógrafo Sergio Kowalewski, cuyo testimonio fue publicado ayer en exclusiva por Página/12, y otra persona más dirán que vieron al comisario inspector Alfredo Franchiotti disparándole a Santillán. Los demás darán precisiones sobre el asesinato de Costeki. Los policías acusados serán indagados en las próximas horas. Al cierre de esta edición estaban detenidos los oficiales de Infantería bonaerense Alfredo Luis Franchiotti y Carlos Jesús Quevedo, y el suboficial Alejandro Acosta, del Comando de Patrullas. El fiscal Juan José González buscaba anoche a un cuarto policía, el cabo primero Lorenzo Colman. Ayer, además, vendedores ambulantes, piqueteros y familiares de los muertos denunciaron amenazas, por lo que se abrió una nueva causa penal.
Según la secuencia fotográfica que publicó este diario y que ya fue incorporada como prueba clave a la causa, Franchiotti y Quevedo son los dos policías que aparecen ingresando a los tiros al hall de la estación de trenes de Avellaneda y en algunas tomas se los ve apuntando directamente a Santillán. Acosta y Colman son los que acuden poco después para ayudar a sacar los cuerpos de la estación. A Franchiotti se lo ve tocando a Santillán para verificar si seguía con vida. La causa en su contra quedó caratulada como “doble homicidio”.
“Quien le disparó a Santillán no pudo haber sido otro que alguno de esos cuatro. Esto fue un homicidio liso y llano”, dijo ayer el procurador de la Suprema Corte de Justicia bonaerense Eduardo Matías de la Cruz. El funcionario, además, salió ayer a respaldar al fiscal González, a raíz de que este diario reveló que es un ex agente de la bonaerense. Es “una suspicacia tonta”, calificó, y relativizó que haya conocido a algunos de los policías involucrados.
De la Cruz aludió también a la desaparición de pruebas de la escena de los hechos, que atribuyó a la “limpieza demasiado apresurada de la Municipalidad de Avellaneda”. “No contamos con los cartuchos de las armas, que se ven incluso en varias fotos”, se lamentó. En una filmación de “Azul Noticias”, sin embargo, se advierte que para los policías barrer las pruebas era una preocupación desde un principio: en el momento en que cargan el cuerpo de uno de los muertos, se escucha claramente a uno de los oficiales preguntar: “¿Levantaste el cartucho?”.
El resultado de la autopsia del cadáver de Santillán confirmó ayer que lo mataron con “proyectiles múltiples de armas de fuego tipo escopeta o similar”, informó la fiscalía. Se trata de escopetas Itaka 12.70, que son las que los policías portan en las fotos. Es el mismo tipo de arma que se utilizó en la represión de diciembre. Según el análisis del cuerpo de Costeki, su muerte se produjo por un “mecanismo violento y a consecuencia final de un paro cardiorrespiratorio traumático”. Había recibido un itakazo en el pecho, del lado izquierdo, a la altura del corazón.
Los abogados de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y de Liga Argentina por los Derechos del Hombre, que representan a los familiares de las víctimas, llevarán hoy a las 10 a los cinco testigos que presenciaron los homicidios, entre ellos el fotógrafo Kowalewski. Además de las personas que hablarán sobre Franchiotti, los otros datos importantes que surgirán se relacionan con la muerte de Costeki. Precisarán que el joven cayó sobre la vereda, cerca de uno de los extremos del edificio de Carrefour y que en el lugar había uniformados tanto de Infantería como de Prefectura.
“Podemos reconstruir la secuencia de la estación de Avellaneda y otros hechos similares en los que la policía baleaba a los heridos y a los que estaban asistiéndolos en la avenida Pavón y en la Mitre, todos con balas de plomo”, explicó a Página/12 el abogado de Correpi Claudio Pandolfi. Los letrados anunciaron que la semana próxima llevarán a la fiscalía otrosnuevos testigos, aunque admiten que algunos tienen miedo por las amenazas que sufrieron ayer (ver aparte).
La fiscalía de González y Adolfo Naldini juntó ayer numerosos testimonios entre la gente que sigue internada en el Hospital Fiorito y algunos otros testigos que estuvieron en el Puente Puyerredón y sus alrededores. Uno de los hombres que se presentó ante la Justicia es un empleado municipal, según informó el intendente de Avellaneda Oscar Laborde, que quedó con una herida menor producto de un balazo. Este testigo entregó a la Justicia el perdigón y dijo que los disparos provenían de personal uniformado de marrón clarito, lo que coincide con las características de la vestimenta de la Prefectura. Dijo que los posibles prefectos estaban en la vereda derecha de la calle Pavón. Los investigadores analizan las declaraciones ya recibidas pero dicen que, por lo pronto, el material más contundente son las fotografías y los videos.
El comisario Franchiotti es el mismo que después de la masacre en el puente dijo ante las cámaras de televisión la frase “actuamos porque esa gente iba dispuesta a combatir, nos dimos cuenta por los cantitos”. Alejandro García Carabajal, un vecino que dice no pertenecer a ninguna agrupación política ni piquetera, lo vio disparar. “Lo que vi fue terrible”, declaró a los medios.

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