Lun 27.09.2010

EL PAíS • SUBNOTA  › BUENA PARTE DE LA COMITIVA CENó EL SáBADO CON EL EMBAJADOR ARGüELLO

Cena en la embajada con política y chistes

› Por Fernando Cibeira

Desde Nueva York

Altas dosis de optimismo K se bebieron –entre otras cosas– el sábado por la noche en la residencia del embajador argentino en la ONU, Jorge ArgÜello, que invitó a los integrantes de la comitiva a una cena. “Hace seis meses todos hubiéramos pensado que estábamos para la despedida, ahora el panorama es distinto”, reconocía uno de los comensales. Esa percepción pudo ser corroborada con los datos que aportó el gobernador de Santiago del Estero, el radical K Gerardo Zamora, quien comentó que en marzo la imagen de la presidenta Cristina Kirchner había descendido en su provincia al 22 por ciento pero que en mayo había iniciado un repunte y que ahora se encontraba en el 58 por ciento. Igual, la idea que prevaleció entre los comensales era que el candidato presidencial será Néstor Kirchner.

El liderazgo de los Kirchner fue uno de los temas que ocuparon la cena en la casa del embajador, muy elogiada por las visitas. Sobre todo la original escultura de Evita –de vidrio y metal fundido, obra del artista Héctor Chianetta– que presidía la mesa. El plato fue cordero pero –el oficialismo tampoco da para tanto– no patagónico, sino norteamericano. Menos Cristina y Néstor Kirchner, que se quedaron en el hotel, y los ministros Héctor Timerman y Amado Boudou, que prefirieron otros rumbos, estuvieron todos los que viajaron a Nueva York. Alrededor de la mesa se sentaron el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el de Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y el santiagueño Zamora, los senadores José Pampuro, Roxana Latorre y Elena Corregido y los diputados José María Díaz Bancalari y María Teresa García.

Lo que analizaron era que casi todos ellos militaban en el peronismo desde antes de la aparición de los Kirchner en la escena nacional, pero que ahora están ahí, alineados con el proyecto nacional debido al liderazgo que supieron ejercer ambos. En el análisis, obviamente, también hubo lugar para matices y alguna crítica. Por ejemplo, la preocupación por el episodio de Kirchner con el gobernador Daniel Scioli. “Hay cosas que corregir ahora”, tiró uno de los comensales. Tanto Pampuro como Latorre, que lo conocen y hablan con él en el Senado, aseguraron que Carlos Reutemann se mantendrá en sus trece y no será el candidato del peronismo disidente. Fuera de pista el ex piloto, la mayoría de los allí presentes consideró que el rival en el PJ terminará siendo Eduardo Duhalde, a quien no le ven posibilidades de vencer al kirchnerismo.

Mientras terminaban el cordero y circulaba el vino, empezaron las anécdotas y los chistes. De la oposición, por supuesto, no se acordaron bien. Una de las que cobraron fue Elisa Carrió. Recordaron aquel debate por la ley de matrimonio igualitario en el que el diputado socialista Ricardo Cuccovillo conmovió a todos al hablar de su hijo gay. “Lilita no quería ser menos”, comentaron en la cena del sábado. Recordaron entonces que hizo mención a que una de las diputadas de su bloque también era homosexual. El problema fue que los padres de la legisladora no estaban al tanto de esa situación, por lo que generó una tensión familiar.

Pampuro fue el más gracioso de la noche contando anécdotas “esotéricas” de los hermanos Rodríguez Saá. Habló del Uritorco y de la Casa de Gobierno en forma de pirámide que mandó a construir el gobernador de San Luis. Fue el cierre de una velada que arrancó temprano, a la hora de la cena norteamericana, y cerró pasadas las 0.30, hora de las sobremesas argentinas.

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