Dom 14.03.2010

SOCIEDAD  › LA IGLESIA LUTERANA

El nuevo hogar

“Para nosotros la llegada del padre Gastón (Dedyn) es una gran alegría porque los luteranos tenemos el celibato como optativo y creemos que el padre Gastón está haciendo una continuidad del sacerdocio, puesto que nuestra raíz es católica y apostólica.” El reverendo Manuel Acuña es obispo para Sudamérica de la Asociación de Iglesias Luteranas Independientes y con esas palabras, frente a Página/12, les dio la bienvenida al sacerdote enamorado y a su esposa. El acto formal de incorporación de Dedyn a la Iglesia Luterana se hará hoy en la parroquia de El Buen Pastor, en la localidad bonaerense de Santos Lugares.

El obispo Acuña sostuvo que “en este tiempo”, luego de 31 años de pertenencia a la Iglesia Católica romana, “el padre ha completado su corazón con la llegada de Laura, su esposa, y nosotros entendemos que la pareja sacerdotal como el vínculo desde el cual, nutriéndose del amor de Dios, ellos pueden darles aún más amor a las personas”. Para ratificar la postura de su Iglesia frente al celibato, Acuña recalcó que ellos entienden que el sacerdote “tiene que tener su familia, aunque es optativo si desea hacerlo o no, pero ningún reglamento puede superar a la Biblia. Y la Biblia no nos habla de que el celibato sea obligatorio”.

El obispo luterano insistió en que “la aparición de Laura (la esposa de Dedyn) es todo un acontecimiento espiritual que va mucho más allá del análisis sociológico formal que se puede hacer de esta relación. Con el acompañamiento de Laura, el sacerdote puede cumplir mucho mejor al prójimo porque ahora sabe de qué hablar, conoce la familia, la vida de la pareja, los problemas que ello trae y por eso nosotros lo aceptamos y le damos la bienvenida con los brazos abiertos”.

Martín Lutero (1483-1546) fue excomulgado por la Iglesia romana no sólo por sus críticas relacionadas con el celibato. Su primera controversia fue por las llamadas “indulgencias”, que eran la remisión del castigo temporal que se mantiene por los pecados, después de que la culpa ha sido eliminada por absolución. En los tiempos de Lutero, cualquier persona podía comprar una indulgencia, ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que permanecían en el Purgatorio. Con el dinero obtenido por ese medio, se esperaba financiar la edificación de la Basílica de San Pedro, en Roma.

Lutero vio este tráfico de indulgencias como un abuso de poder y también como una mentira que podría confundir a los fieles, llevándolos a confiar sólo en ese artilugio para dejar de lado la confesión y el arrepentimiento verdadero. Sus escritos siempre fueron polémicos, sobre todo los referidos a los judíos, y recién desde la década de 1980 fueron condenados por grupos y organizaciones de la Iglesia Luterana, aunque ellos jamás consideraron –como sí lo hicieron otros– que Lutero fuera antisemita. Lutero contrajo matrimonio con Catalina de Bora, con quien tuvo tres hijos y tres hijas.

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