Mié 17.03.2010

SOCIEDAD  › EL CUERPO DEL HIJO DE LEONOR MANSO Y ANTONIO GRIMAU ESTABA EN LA MORGUE JUDICIAL

Un mes como NN hasta aparecer muerto

Lucas Rebolini había sido internado en el Fernández el 6 de febrero, con un cuadro de excitación psicomotriz. Murió en terapia intensiva el 10. La familia pidió su búsqueda el 22. Se descubrió que estaba en la Morgue un día después de hacerse pública la denuncia.

› Por Carlos Rodríguez

El cuerpo de Lucas Rebolini Manso, de 36 años, hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso, quien se encontraba desaparecido, fue hallado ayer en la Morgue Judicial. De este modo se comprobó, con asombro, que la muerte se había producido 34 días atrás, el 10 de febrero pasado, en el Hospital Fernández del barrio porteño de Palermo, a cuya guardia había ingresado el 6 de febrero con un cuadro de “excitación psicomotriz, insuficiencia renal y deshidratación”. Dada la gravedad del caso, el paciente fue derivado de inmediato a la sala de terapia intensiva, donde falleció cuatro días después. Lo extraño del caso es que, en todo este tiempo, el cuerpo no había podido ser identificado, a pesar de que, en distintas etapas, se dio intervención al Centro de Orientación de Personas de la Policía Federal, a un Juzgado Civil, a la fiscalía porteña 47, a la División Indice General de la Federal, al Registro Nacional de las Personas, a la Policía Científica y a la División Búsqueda de Personas de la policía (ver aparte), que finalmente comprobó la identidad del cuerpo.

El caso comenzó a la 1.20 del 6 de febrero, cuando un vecino denunció por teléfono a la comisaría 53ª que un hombre, totalmente desnudo, estaba fuera de control paseándose en el cruce de Salguero y Castex, bajo la lluvia, mientras decía “soy Dios, soy Dios” y “se tiraba sobre los autos que pasaban”, según dijeron fuentes policiales.

En ese estado, los ocupantes de un patrullero lo llevaron a la guardia del Fernández, donde quedó internado. Los policías también llevaron la ropa de la que se había despojado el hombre. En ese momento intervino el Juzgado Civil N° 3, que estaba de turno, que pidió informes al Centro de Orientación de Personas (COP) de la Federal, para saber si existía alguna denuncia por desaparición de persona que permitiera la identificación del paciente. Esa búsqueda fue infructuosa.

El hombre no llevaba consigo ninguna documentación y al principio estaba “descompuesto y desorientado”, de modo tal que en ningún momento pronunció su nombre, pese a ser interrogado. Después su estado se agravó y ya no recuperó el conocimiento, según informó ayer la fiscalía 47, a cargo de Marcelo Solimine. La muerte de Rebolini Manso se produjo el 10 de febrero a las 9.15, “por insuficiencia respiratoria y paro cardíaco”. Desde ese momento intervino Solimine, quien ordenó la autopsia y que se sacaran nuevas fichas dactiloscópicas del cadáver.

Las muestras fueron enviadas a la División Indice General de la Federal y al Registro Nacional de las Personas a los fines de lograr la identificación. También se envió la ropa y otros elementos, con la finalidad de identificarlo y encontrar a sus familiares. El 11 de febrero, la División Antecedentes informó que el nombre de la víctima no se encontraba en los archivos de la Superintendencia de Policía Científica.

Recién el 22 de febrero los padres de Lucas Rebolini Manso hicieron la denuncia de su desaparición en la comisaría 19ª del barrio de Recoleta, donde el joven tenía su domicilio. Un día después de la denuncia, el Registro Nacional de las Personas hizo saber que tampoco pudo establecer su identidad. Argumentó que no podía dar respuesta si carecía del número de documento o del nombre de la persona, dado que no cuenta con un sistema de identificación rápido a través de las huellas digitales.

El 18 de febrero se ordenó la obtención de una ficha odontológica para intentar la identificación del cuerpo y hasta ayer siguieron haciendo otros trámites, sin resultados positivos. La última en intervenir fue la División Búsqueda de Personas de la Federal, que finalmente pudo comprobar la identidad, mediante la comparación de huellas digitales. El resultado positivo se logró, curiosamente, el mismo día en que la prensa difundió la denuncia pública de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso.

Fuentes policiales, a manera de excusa, dijeron que las huellas digitales de Rebolini Manso estaban “adulteradas” porque la víctima era guitarrista. Según esa versión, las muestras dactilares que sirvieron fueron las que se tomaron luego de quitarle al pulgar de la víctima la primera capa de piel. Otro de los argumentos es que la denuncia de los padres se hizo recién “el 3 de marzo”, cuando la fiscalía admite que eso ocurrió el 22 de febrero.

En su denuncia pública, Antonio Grimau dio a conocer una fotografía de su hijo. Según la policía, en la denuncia previa no se habría entregado una imagen del rostro del desaparecido. Al mismo tiempo, de acuerdo con los voceros policiales, la cara de la víctima, después de su internación, “había cambiado mucho y no era fácil compararla con la de la foto”.

Lucas Rebolini Manso era hincha de Huracán y solía ir en forma habitual a ver los partidos e incluso los entrenamientos. Los padres, como era una persona adulta que tenía una vida independiente, recién se preocuparon cuando algunos amigos de su hijo les comentaron, como dato extraño, su ausencia en la tribuna del Globo. En ese momento fueron a la casa de Recoleta y comprobaron que faltaba de ella desde hacía unos cuantos días.

De acuerdo con la información aportada por las fuentes policiales y por la fiscalía 47, el cuerpo presentaba algunas “escoriaciones”, pero se aclaró que no se encontraron “ni heridas ni golpes”, por lo que se cree que la muerte se produjo por el grave cuadro de salud que presentaba al momento de ingresar al Hospital Fernández. Según la policía, el problema se habría debido a una “sobredosis de cocaína”. Fuentes del Fernández, en cambio, sólo mencionaron, la existencia de una “excitación psicomotriz, insuficiencia renal y deshidratación”.

Una vez lograda la identificación, la policía llamó a los padres del joven. Grimau, al solicitar la ayuda de los medios para encontrar a su hijo, lo señaló como “un tipo muy cuidadoso, muy alertado de los peligros que pueda haber en la calle”.

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