Dom 14.08.2011
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Densidad...

› Por Javier Lewkowicz

La recuperación de diversos indicadores del mercado de trabajo desde 2003, junto con el establecimiento de la negociación colectiva, motivaron que la cantidad de afiliados a los sindicatos haya crecido fuertemente, con impacto positivo sobre la denominada “densidad sindical”. Esto se reflejó en la tasa de sindicalización, que es la cantidad de afiliados sobre el total de los registrados. Ese ratio se ubica en el orden del 37 por ciento en el sector privado y muestra una tendencia levemente ascendente desde la salida de la convertibilidad, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y Europa. Los sindicalizados sobre el total de asalariados crecieron del 19 al 24 por ciento desde 2003.

El dato sobre sindicalización fue calculado por el Ministerio de Trabajo a través de una amplia encuesta en establecimientos de la industria, comercio y servicios de más de diez ocupados, de los centros urbanos de Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza y Gran Tucumán, donde constató que alrededor del 37 por ciento de los trabajadores registrados están afiliados al sindicato. En el interior del país la tasa de afiliación sube al 46 por ciento, mientras que en GBA es del 35 por ciento. El sector de transporte, almacenaje y comunicaciones es el sector más sindicalizado, seguido por la construcción, industria manufacturera y comercio, restaurantes y hoteles. El 56 por ciento de las empresas cuenta con al menos un trabajador afiliado a un sindicato, aunque en las firmas grandes esa proporción se eleva al 84 por ciento.

La tasa de sindicalización mostró un leve incremento desde la salida de la crisis de 2001, que en un contexto de importante creación de empleo registrado y caída de los puestos no registrados, significa que la cantidad de afiliados a los sindicatos creció fuertemente. Esa dinámica se verifica en el porcentaje de afiliados sindicales sobre el total de asalariados, que entre 2003 y 2010 creció del 19 al 24 por ciento, según estimaciones del Ministerio de Trabajo. De esta forma, uno de cada dos nuevos empleos asalariados fue captado por los sindicatos.

La tasa de afiliación durante los ’90 mostró una tendencia a la baja. Adriana Marshall y Fernando Groisman, en Sindicalización en la Argentina: análisis desde la perspectiva de los determinantes de la afiliación individual, indican que en el período 1990-2001 la proporción de sindicalizados sobre el total de asalariados en el GBA cayó un 14 por ciento por la destrucción de empleo “en blanco”, caída de la participación del empleo en la industria, privatización de servicios públicos y precarización laboral. Sin embargo, al medir afiliados sobre la población sindicalizable (los registrados), la tasa se redujo sólo marginalmente.

Diversas investigaciones señalan que la cantidad de afiliados, así como la tasa de sindicalización, muestran una caída en la mayoría de los países de la Unión Europea, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá. Los países nórdicos mostrarían una tendencia positiva en el peso de los sindicatos. En 2006 la OIT estimó la cantidad de afiliados a sindicatos en todo el mundo en 320 millones de personas. Según ese estudio, Rusia tiene una tasa de sindicalización del 58 por ciento, seguida por China (42 por ciento). A nivel regional, Europa tiene un 26 por ciento; Sudamérica, 25 por ciento, y Norteamérica el 13 por ciento.

Sindicalizados

Desde el gremio de gastronómicos indicaron a Cash que la cantidad de afiliados creció un 15 por ciento desde la crisis de 2001. “El avance en el empleo fue muy superior, pero hay mucho trabajo en negro. Gran parte de los registrados están afiliados, porque el gremio brinda una gran cantidad de servicios. La camada nueva de afiliados viene por los servicios, no por la militancia”, señaló el dirigente Dante Camaño.

“Como los establecimientos gastronómicos están muy dispersos, la provisión de servicios es relevante como estrategia de reclutamiento. En cambio, la presencia de delegados en el lugar de trabajo influye mucho para generar motivación y sentimiento de solidaridad”, analizó la investigadora Laura Perelman. En el caso del gremio de bancarios, la representación sindical en los establecimientos es fuerte. “La inmensa mayoría de las entidades financieras tiene comisiones internas, es parte de la tradición del gremio”, señaló a Cash el dirigente Eduardo Berrozpe.

“La Argentina tiene una tasa de sindicalización muy alta en comparación con otros países. Desde 2003 la tracción fundamental provino de la creación de empleo registrado. Actualmente los trabajadores afiliados a gremios que pertenecen a la CGT superan holgadamente los 4 millones. El gremio de la construcción, metalúrgicos y del complejo automotor han sido los que han obtenido mayor crecimiento en el número de afiliados”, manifestó a Cash Juan Carlos Schmid, secretario de Capacitación y Formación de la CGT y titular del gremio de Dragado y Balizamiento. Según datos que ofreció el ministro de Economía, Amado Boudou, desde 2003 la cantidad de afiliados a la UOM pasó de 90 a 250 mil y de 50 a 100 mil en Smata.

Los trabajadores afiliados a gremios de la CTA no entran en general en los cálculos sobre sindicalización, aunque el crecimiento de algunos de estos gremios resulta importante para analizar la densidad sindical. “Ha crecido fuertemente la afiliación al sindicato de neumáticos, refinerías de maíz, minería y sector público, por ejemplo. Hay sindicalización porque la conciencia de clase de los trabajadores argentinos está intacta”, señaló Hugo Yasky, líder de la CTA.

Delegados

Según la literatura especializada, los trabajadores se sindicalizan porque buscan expresar la insatisfacción en el trabajo de forma colectiva, obtener mejores salarios y condiciones laborales, acceder a bienes y servicios que provee el gremio o porque valoran la solidaridad y la acción colectiva. La antigüedad en el puesto de trabajo sería positiva para la afiliación. En tanto, los asalariados altamente calificados tienen mayor poder de negociación individual y más propensión a compartir valores con la patronal, en detrimento de la sindicalización. “En la Argentina históricamente resultó determinante fundamental de la afiliación sindical el hecho de que el establecimiento en que se desempeñaba el trabajador tuviera o no representación sindical”, señalan Marshall junto a Laura Perelman en Estrategias sindicales de afiliación en la Argentina.

“La comisión interna es una conquista argentina. En Chile y Brasil no existe, porque no se admite la presencia sindical dentro de la empresa. La patronal lo ve como un avance en el cuerpo a cuerpo en el lugar donde los trabajadores más necesitan la representación sindical. De todas formas, la representación en los lugares de trabajo sigue siendo relativamente baja, porque los empresarios son renuentes a aceptar la presencia de las comisiones internas, que llevan la disputa al corazón de la empresa. Sin la personería gremial, nuestros delegados no tienen protección, lo que complica el desarrollo de la actividad militante”, indicó Yasky. El total de empresas con delegados es de sólo el 12,4 por ciento, según datos de 2005 del Ministerio de Trabajo. El 61,1 por ciento de los delegados están en grandes empresas, 31 por ciento en firmas medianas y 7,5 por ciento en las pequeñas

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