Dom 14.08.2011
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GENERAR E INCORPORAR EL CONOCIMIENTO A LA PRODUCCIóN

“Hecho en (por) Argentina”

Los países que puedan construir poderosas relaciones entre los laboratorios de investigación y las nuevas fábricas serán capaces de obtener el beneficio completo de sus capacidades innovadoras.

› Por Alberto Diaz *

El artículo “Made in USA” publicado en 1989 es el resultado de un estudio que llevó casi dos años a un grupo multidisciplinario coordinado por el MIT (Massachussets Institut of Technology) acerca de la pérdida de competitividad de la industria de Estados Unidos, respecto de Alemania y Japón. Es un interesante documento sobre la innovación tecnológica y la producción industrial. Resumo las conclusiones que tienen gran vigencia para pensar hacer algo similar en nuestro país. “Para que EE.UU. pueda alcanzar una economía que llegue al mercado con un alto crecimiento en su productividad en todos los sectores, negocios, gobierno, trabajadores e instituciones de educación, deberán trabajar juntos.”

La comisión del MIT que realizó esta investigación propone como conclusiones cinco temas interconectados que deben formar parte central de cualquier esfuerzo nacional.

1 EE.UU. debe invertir muy fuertemente en su futuro. No sólo en fábricas tangibles y en maquinaria sino también en investigación y, sobre todo, en capital humano. “La mayor inversión en el largo tiempo debe ser en las escuelas, colegios, de la nación. Una mejor educación básica será crucial para la competitividad tecnológica que se va a requerir para incrementar la productividad de la industria de EE.UU.”

2 Se debe lograr desarrollar un nuevo “ciudadano económico” en el lugar de trabajo: el uso efectivo de las nuevas tecnologías van a necesitar de personas con capacidades críticas, de juzgar, analizar sistemas complejos y, sobre todo, de colaborar entre sí.

3 En tercer lugar se deberá hacer un compromiso mayor para dominar los nuevos fundamentos de las fabricaciones (manufacturing). Esto incluye diseño y desarrollo de productos como planificación, mercadeo, ventas y servicios.

Las otras dos conclusiones son más internas de EE.UU., relacionadas con un nuevo papel en lo internacional (aprender del resto) y donde los americanos deberán esforzarse en combinar cooperación e individualismo.

Estas conclusiones surgieron de la situación en que se encontraba (¿se encuentra?) la industria de Estados Unidos en esos años:

a. Estrategias viejas determinadas por producción en masa (commodities) y localismo económico y tecnológico.

b. Considerar el recurso humano como un costo a controlar y no como un valor a desarrollar.

c. Falta de cooperación entre las empresas: no hay cooperación entre clientes y proveedores y, fundamentalmente, hay falta de cooperación entre industrias de los mismos sectores.

d. Tecnología, desarrollo y producción: los EE.UU. son líderes en la investigación básica, pero están atrasados en la tecnología de procesos (downstream); sus escuelas de ingeniería hacen muy poca formación e investigación en I y D (Investigación y Desarrollo) en procesos; hace falta en las empresas, y en las formaciones, juntar a los ingenieros con los investigadores y con los ingenieros de diseño.

e. Débiles relaciones entre gobierno e industria.

>f. Las empresas se caracterizaron por políticas de corto plazo: logran beneficios, en general basados en éxitos financieros; pero debilidad en el largo plazo.

Décadas de fabricación outsourcing han dejado a la industria en Estados Unidos sin los medios para inventar los productos high tech de nueva generación, que re-construirían su economía. Poco tiempo antes del anuncio oficial, en junio 2011, del presidente Obama sobre el nuevo programa nacional para promover las asociaciones industriales y desarrollar nuevos procesos de fabricación (Advanced Manufacturing Programme), que tiene como objetivos convertir a las industrias manufactureras en un sector nuevamente competitivo y crear más empleo de alto nivel en Estados Unidos, Suzanne Berger se pregunta: “¿Por qué la fabricación (la producción) tiene importancia?”. “La fabricación no es solamente el poder ofrecer puestos de trabajo (lo que ya no es menor). La nueva generación de innovaciones tecnológicas está íntimamente relacionada con los procesos de producción.”

Suzanne Berger es una de las investigadoras del estudio del MIT publicado en 1989 que ha seguido el tema durante todos estos años, no sólo en Estados Unidos sino estudiando y asesorando en otros países como Francia, Corea, China. Entre 2000 y 2010, los puestos de trabajo en las fábricas en Estados Unidos disminuyeron en un 34 por ciento, algo más de 6 millones de personas. Si bien sigue siendo uno de los más poderosos productores está levemente por debajo de China. La pérdida de esos puestos de trabajo (sumado a la grave crisis financiera desde 2008), según investigaciones recientes, se ha debido en parte al aumento en la productividad, pero también a las grandes importaciones desde China.

Concluye Berger que “sólo aquellos países que puedan construir poderosas relaciones entre los laboratorios de investigación y las nuevas fábricas serán capaces de obtener el beneficio completo de sus capacidades innovadoras. Nuevas producciones pueden no significar un gran sector manufacturero con un gran número de nuevos puestos de trabajo agregados; pero ciertamente significaría un cambio radical en los modelos de tecnologías y negocios que tenemos ahora”.

El Plan Estratégico Industrial Argentina 2020 del Ministerio de Industria, los concursos Fonarsec y Empretecno del Ministerio de Ciencia, entre otros, han iniciado este camino en el país. Será entonces importante aprender y tener en cuenta estas experiencias externas, logrando tener políticas de largo plazo, de manera coordinada y activa entre los diferentes actores

* Especialista en Biotecnología.

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