Vie 24.09.2010
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MUSICA › MORENO VELOSO ACTUA HOY COMO SOLISTA EN EL ND ATENEO

Solo, pero bien acompañado

Con el proyecto +2 como parte del pasado –pero que puede volver–, el cantante encara una carrera en solitario, aunque siempre rodeado de amigos músicos. En su banda está el guitarrista Pedro Sá, quien también lo acompañó como coproductor de papá Caetano.

› Por Karina Micheletto

Fue +2 durante casi diez años, el líder de una banda sin nombre. O más bien, un grupo que va rotando de líder, una reunión de amigos con un fin que ahora define con objetivos supra musicales: ayudarse mutuamente. Mucho antes, Moreno Veloso fue también el hijito de Caetano que canta en “O leaozinho”. Pero eso fue hace rato, antes de que se convirtiera en productor de su padre y en una de las referencias obligadas de eso que se agrupa bajo el paraguas de la MPB, a pesar de la diversidad que engloba el término. Moreno Veloso ha venido varias veces a la Argentina, con alguna de las formas de +2, ese “grupo de amigos” que comparte con Doménico Lancellotti y Alexandre Kassin. Y también como parte de Tres, el proyecto que comparte con Doménico y con Adriana Calcanhotto. Ahora, por primera vez, será uno, en el show que dará hoy en el teatro ND Ateneo (Paraguay 918). Lo acompañará un grupo en el que sigue formando, firme, uno de los inseparables de su familia, el guitarrista Pedro Sá.

“Es la primera vez que vengo a actuar como solista, pero no solo”, aclara en diálogo con Página/12. “Sigo con mis amigos, que es como me gusta trabajar. Y ahora que vivo en Bahía, he sumado amigos de por aquí.” Moreno Veloso está feliz, dice, después de haberse mudado de Río a Salvador, con su esposa y sus hijos. “Para mí es buenísimo porque nací acá, tengo mi familia, abuelas, tíos, primos... Es muy bueno estar cerca de ellos otra vez. Vinimos porque mi mujer tenía que trabajar acá, ella es antropóloga, está haciendo una investigación sobre religiones africanas, y el lugar indicado es éste, claro. Por cierto, la Antropología también es una cosa muy fuerte en la Argentina, tenemos muchos amigos antropólogos argentinos, gente buenísima.”

–La de ustedes era una banda sin nombre, o con un nombre que iba alternando. ¿Cómo va a llamar ahora a su banda?

–La verdad, no me importan mucho los nombres. Nuestro trío +2 era en verdad algo así como participaciones de dos amigos para ayudar a un tercero. Así fue como primero mis amigos Doménico y Kassin me ayudaron a lanzar mi disco, después nosotros ayudamos a Doménico y, por último, a Kassin. Era una banda que tomaba las ayudas de los otros para hacer trabajos individuales, no era un trabajo en conjunto: era el trabajo de cada uno sostenido por los otros. Y ahora estoy intentando empezar de nuevo. El proyecto +2 no nos dejaba tiempo para hacer otras cosas por fuera de eso, pero ahora ya estamos listos para largarnos. Estos últimos ocho años he estado ayudando a mis amigos a hacer sus cosas y ahora puedo hacer algo mío otra vez.

–¿Lo de +2 está en suspenso o ya quedó atrás?

–Ya quedó atrás, pero es un atrás que sigue en el presente. Es un proyecto que nos dio fuerza para empezar lo que somos hoy: Doménico ya tiene casi listo su próximo álbum, Kassin también está empezando a recoger las canciones nuevas, yo estoy ahora empezando a trabajar en mi disco... Fue justamente para esto que lo hicimos: para tomar fuerza y coraje para hacer nuestras cosas.

–Necesitaban una pequeña ayuda de los amigos...

–¡Sí! Eso es lo que nos pasaba a todos. Ahora ya podemos hacer cosas solos. No tan solos, en realidad, porque continuamos trabajando de la misma manera, con amigos, con las cosas que nos gustan. Por ejemplo, ahora estoy tocando con Doménico en el concierto para niños de Adriana Calcanhotto, Adriana Partimpin. Y ahora mismo estoy trabajando con Kassin en un proyecto para mi madrina Gal Costa. Estamos juntos, siempre. Pero no sé si en mi próximo disco voy a juntarme con ellos. No porque no me guste, sino para intentar algo distinto. Sólo para intentar.

–Con Pedro Sá produjo dos discos de su padre, Zii e zie y Cê. ¿Cuál es la tarea que disfruta más, la de músico o la de productor?

–¡Difícil decir eso! El productor es el tipo que tiene a su cargo la dirección de todo, para que cuando se llegue al final todo esté listo, bien, en orden. Ese trabajo, el de llegar bien al final, es básicamente el del productor. Y eso tanto dentro del estudio como en la relación con los músicos, los técnicos, todo el equipo. El trabajo del músico, bueno, es bien distinto: un músico es un tipo que básicamente no tiene preocupaciones aparte de tocar. Tal vez la de hacer los arreglos, y la de estar conviviendo con los otros músicos y técnicos, pero hasta ahí. El no tiene la responsabilidad de tener todo el aparato de grabación en la cabeza. Sólo la responsabilidad de tocar, y de estar mínimamente contento, feliz, al hacerlo.

–Dicho así parece que es un trabajo más relajado.

–Posiblemente. Ahora que lo pienso, ¡no sé para qué me metí en la producción (risas)! En verdad, los músicos de nuestra generación adoramos la música, escuchamos, tocamos y aprendemos todo lo que podemos. Pero también nos fascinamos con todo el proceso que implica el registro del sonido. Para nosotros eso también es parte central de la música, no sólo la composición y el manejo del instrumento o de la voz. Estamos muy conscientes de la parte técnica y ese es un paso adelante para la producción. La verdad... ¡antes era más relajado!

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