Vie 05.08.2011
las12

MONDO FISHION

El nuevo estudio de Vero Ivaldi

› Por Victoria Lescano

El nuevo atelier de Vero Ivaldi tiene la apariencia de un estudio neoyorquino en los alrededores de la Séptima Avenida traspolado a la Avenida Santa Fe al 5000.

Se trata de un loft sin otra ostentación de decoración que una gran mesa con la sumatoria de sus rigurosos experimentos de moldería, donde Vero realiza encargos de puestas para empresas (recientemente hubo una celebración de la Revolución Francesa con la impronta de Ivaldi para el Hotel Sofitel, aún en exhibición), dicta clases de moldería, alista una colección de verano y un proyecto documental sobre su método de trabajo. Ese proyecto y la colección que al momento responden al título y concepto “Pensé en vos” reivindican la realización de prendas a medida, los lazos con las clientas, el seguimiento de cada paso en la realización de una prenda: la lupa escudriñando su método de asimetrías calculadas.

Además de Ivaldi y de su pareja, reciben dos percheros con algunas prendas que permanecieron de sus colecciones más recientes –y que este mes de liquidaciones estarán a la venta entre 200 y 500 pesos–, dan la bienvenida dos maniquíes que ostentan siluetas agudas en sus asimetrías. Sobre una mesa donde transcurre la conversación con té y una carpeta de ñandutí oficiando de mantel está el exquisito Atlas of fashion Designers, de Laura Eceiza, editado por PageOne, cuya foto de portada corresponde a la colección “Topiario invierno 2006” de Ivaldi y fue tomada por el dúo de argentinos radicados en París Luciana Val y Franco Muso, realizadores de muchas de sus campañas visuales.

En marzo de 2011, la diseñadora Vero Ivaldi (referente absoluto de la moda de autor, tanto por sus puestas para pasarela locales y foráneas que fueron pensadas y realizadas durante una década con el ingenio de una jugadora de ajedrez rockera y devota de las matemáticas) anunció el cierre de su tienda de Palermo y lo hizo con tono festivo; un domingo por la tarde invitó a una venta de sus diseños a precios muy democráticos, con cóctel, regalos y música en vivo. La colección a la venta había sido presentada en BafWeek (la semana de moda argentina que celebrará una nueva edición entre el 8 y el 12 de agosto) con vestidos amarillos, abrigos con ensambles de negro y celeste, el ingenioso uso de faroles y luces dirigidas de modo tal que las modelos parecieron personificar una procesión y ostentaban peinados mohicanos con el sello Ivaldi: tocados que marcaron modismos y el estilismo de muchas campañas gráficas de sus campañas.

El peinado en punta y a veces virado hacia un costado simboliza los comienzos de la diseñadora, cuando mientras daba clases de matemáticas a los músicos de Los Brujos, Gabriel Guerrisi y Ricky Rúa, en un recreo esculpió un tocado con forma de cono en la cabeza de uno de ellos. Es vox populi que Ivaldi luego sería la creadora de atuendos más representativos de esa banda de culto: ya el traje esqueleto realizado ampliando radiografías de tórax de un amigo, liencillo y lycra, experimentos con lana y caños de pvc, exaltación de la ferreterías, trajes y faldas de arpillera y aluminio que en 1993 hicieron de correlato al disco San Cipriano sumados a rescates del imaginario del cine clase B. También se casó con uno de ellos, Ricky Rúa, quien oficia de director creativo de las puestas y de socio de su firma y hace algunas temporadas volvió al ruedo del rock como baterista de El Otro yo; pareciera que juntos emulan una asociación estética de moda y rock símil a la que antaño practicasen Vivienne Westwood y Malcom McLaren, con la diferencia de que ellos se llevan genial.

Consultada sobre los nuevos ejes de su estudio y showroom, señala Ivaldi: “Volví a tener un intercambio con las clientas, además de muchas ganas de diseñar. Me interesa demostrar que los recortes resultan de estudios sobre el cuerpo y que realizamos prendas a medida para novias”. Del listado de moda nupcial según Ivaldi destaca dos casos recientes: una publicista sueca que vive en San Pablo y le encargó un traje de bodas celeste y una clienta mexicana que le encargó un traje asimétrico y casi tiza para la boda en Buenos Aires y otro níveo para la realizada en el DF. ¿El motivo? Al padre de la novia le preocupaba notoriamente que uno de los atavíos no luciera cual traje de novia blanca y radiante.

Acerca de las nuevas labores en el atelier y que combina con clases de diseño en la Cátedra de Autor de la Universidad de Palermo, cuenta Ivaldi: “Estoy empezando con artículos para el verano, experimentando con teñidos para acentuar los recortes, hay muchos vestidos y en ellos mucho de ensayo y error. Tengo ganas de presentar la nueva colección con otro formato. Si bien los diseños marcan un regreso a las fuentes, suelo mirar mi archivo pero siempre para ir hacia delante”.

¿Cómo construiste ese lenguaje de moda cimentado en las asimetrías?

–Me gusta mucho lo que tiene que ver con las estructuras, si me preguntás por tu ropa te diría que la veo muy simétrica. Considero que la simetría intenta normalizar algo que no es normal, de ahí que todas mis colecciones se rigen por una normativa, la realidad es que antes de estudiar diseño en la UBA crecí viendo las faldas base de los moldes de mi mamá costurera, de quien aprendí muchísimo, aun cuando hace muchos años daba clases de diseño de sombreros o de ikebana en colegios y yo la acompañaba.

Suena el timbre e ingresa una clienta y madre de un compañero del jardín de su pequeño hijo Fermín para la prueba de un vestido. La conversación que se filtra desde el probador indica que el programa de weekend de la diseñadora admite un cumpleaños infantil que culminará con un paseo a bordo de algún Tren de la Alegría.

Por contacto: 47763442 o www.veroivaldi.com

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