Dom 26.09.2010
rosario

CIUDAD › EL MARTES ES EL DíA LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE POR LA DESPENALIZACIóN DEL ABORTO.

Mujeres que siguen luchando por un derecho

Como en otros años, en Rosario habrá movilización a la plaza Montenegro, de San Martín y San Juan, a las 12. El Movimiento de Autoconvocadas Rosario anunció una intervención urbana que recordará a las mujeres víctimas.

› Por Alicia Simeoni

El mandato cultural es agobiante para que las mujeres decidan ser dueñas absolutas de sus propios cuerpos. El miedo a la condena social paraliza a veces, y en otras ocasiones hace primar una suerte de insensibilidad para con los padecimientos o resoluciones ajenas. Por eso el próximo martes, Día Latinoamericano y del Caribe por la Despenalización del Aborto, el Movimiento de Autoconvocadas Rosario anunció una intervención urbana que recordará a las mujeres víctimas de prácticas que las condujeron a la muerte -nueve en el país y una en la provincia en lo que va de 2010 , y se renovará el compromiso de trabajo por el contenido de la fecha. Será en la plaza Montenegro, de San Martín y San Juan, a las 12. Susana Moncalvillo de Indeso Mujer, de MAR y en nombre de una de las 300 organizaciones que en todo el país forman parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito habló con Rosario/12 y opinó sobre por qué todavía cuesta que muchas mujeres estén a favor o se expresen de manera abierta por la despenalización del aborto. Una historia y experiencia dramática que, de todos modos, no permite ver que la despenalización debe existir porque es un derecho humano, y porque no obliga a nadie a que haga uso de esa posibilidad si no desea hacerlo.

Una chica de 13 años fue violada por su padrastro seis años atrás. Vivía en la Vía Honda, esa enorme "ciudad" de pobreza, ubicada dentro de la misma ciudad, entre el Distrito Oeste y Sudoeste del municipio. Su madre se enteró de que había quedado embarazada cuando ya estaba de cuatro meses. El hombre fue denunciado y comenzó entonces el complicado camino de esta mujer que pedía que a su hija se le practicara un aborto. El caso de J., que tiene una dificultad motriz, encuadraba dentro de los alcances del artículo 86º del Código Penal, tanto para las interpretaciones más restrictivas, su discapacidad, como para las más integrales y humanistas que acuerdan con la concepción de la Organización Mundial de la Salud: se trataba de una violación y de una niña adolescente.

Su madre Norma pedía ante la Justicia que se le practicara un aborto pero las dificultades eran inmensas. Fue entonces que el Movimiento de autoconvocadas Rosario cumplió un papel trascendente que permitió que la chica fuera atendida, y que desde ese caso concreto MAR trabajara en la elaboración de un proyecto de ordenanza para que en Rosario hubiese una clara orientación para los profesionales de la salud que debieran actuar en los casos contemplados por la ley, es decir en ese artículo 86ª ya citado. El proyecto fue presentado ante el Concejo Municipal por el edil socialista Pablo Colono y convertido en la ordenanza Nº 8186 en junio del 2007 con el título de Protocolo para la Atención Integral de Abortos No Punibles. Sin embargo no todos los problemas concluyeron allí para el caso de las situaciones de no punibilidad, por eso ahora el Ministerio de Salud de la provincia trabaja en un registro de objetores de conciencia con la finalidad de que se garantice la atención de quienes lo solicitan.

"En el problema de J. encontramos resistencia y también creo que algo de desconocimiento de hasta dónde llega la ley", dijo Susana Moncalvillo en relación con el tantas veces invocado temor de los médicos a que después les hagan un juicio. "No piensan en que también pueden llegar a tener una demanda por no hacer lo que debieron hacer", agregó

Para el último caso, cuando no se hace lo que se debiera hacer, Moncalvillo recordó el padecimiento de Ana María Acevedo, la joven embarazada que padecía cáncer, y a quien en el Hospital Iturraspe de Santa Fe se negaron a practicarle un aborto terapéutico. Ella y su bebé murieron y el juicio fue entonces contra las autoridades del hospital. "Nadie puede saber si Ana María se hubiese salvado con los tratamientos adecuados, pero al menos habría tenido una oportunidad. En el caso de los abortos no punibles muchos profesionales no piensan en que ellos podrían tener dificultades por no hacer lo que deben, es decir no intervenir en el momento en que tienen que hacerlo y hay una tendencia y una preferencia a judicializar los casos". En el caso de la chica J., que en diciembre de 2005 tenía 13 años, desde el Movimiento de Mujeres Rosario también se gestionó ante la Justicia, aunque Moncalvillo explicó que desde el juzgado al que se había presentado su madre no había nada que decir porque, justamente, "se trataba de un aborto no punible, no había delito, no había ningún tipo de irregularidad".

Norma, la madre de J., una mujer que pasó junto a su hija una brutal y traumática situación y que pidió que se le practicara el aborto terapéutico a la chica, no está de acuerdo, sin embargo, con que las mujeres puedan decir si eligen seguir o no con el embarazo que cursan. Es decir no está de acuerdo con la práctica del aborto cuando no se trata de un caso de violación. Dice que hay muchas formas de cuidarse.

Cuando uno charla con la mayor parte de la población, hombres y mujeres, el caso que menos dudas presenta para la práctica de un aborto es cuando hay una violación de por medio, y también cuando está en riesgo la vida de la mujer. De todos modos, hay quienes tienen un no por respuesta, aunque se trate de situaciones de violación., pero creo que la negativa a aceptar que la mujer decida tiene que ver con la condena social. La mayor parte de las mujeres están metidas en las contradicciones morales, religiosas, psicológicas, familiares, que hacen que no puedan pensar en que se trata de un derecho que nos es propio, que es parte de los derechos humanos, en este caso, a decidir sobre el propio cuerpo. Las mujeres no somos incubadoras, entonces, cuando se decide no tener un hijo es porque no se lo pensó como tal, sea cual fuere la situación por la que se atraviese. Las mujeres piensan mucho antes de tomar la decisión de abortar, ninguna lo hace alegremente. Y luego se culpabilizan, se sienten mal. Nuestro origen es el de una sociedad cristiana y el aborto está condenado por la Iglesia, por lo tanto aunque no sean profundamente católicas, o de otras religiones, en la mayoría de los casos las mujeres tienen dudas. Cuesta apropiarnos de nuestro propio cuerpo, son siglos de dominación. También sobre nuestra sexualidad.

Pero las mujeres siguen recurriendo a los abortos cuando toman la decisión de interrumpir un embarazo.

Claro, y a pesar de las culpas. A la mayoría de las mujeres les cuesta todavía reconocer y aceptar que debe existir el derecho a la práctica legal de un aborto aunque una no esté de acuerdo. Una ley de despenalización no va a obligar a nadie. Pero existen cantidades enormes de prejuicios. Tengamos en cuenta que llevó mucho tiempo ir ganando espacios en la sociedad alrededor del tema violencia, y en cuanto a que los hombres no tienen derecho a pegar a las mujeres, ni a maltratarlas de ninguna manera, ni física, ni psicológica, ni económicamente. Y todavía persiste esa violencia y estamos en una sociedad donde hay una doble moral de forma permanente. La legalización del aborto no va a obligar a nadie a realizarse una práctica que no quiere para sí- concluyó.

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