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Domingo, 15 de enero de 2006
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POL脡MICA

La cancelaci贸n anticipada de toda la deuda con el Fondo Monetario Internacional

Sigue el debate en torno al pago anticipado al FMI. En esta edici贸n dos economistas de el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y del Movimiento Barrios de Pie dan su opini贸n.

Por Isaac 鈥淵uyo鈥 Rudnik *

El pago total de lo adeudado al FMI, anunciado por el presidente Kirchner el pasado 15 de diciembre, es la culminaci贸n de una etapa signada por conflictos y diferencias con dicho organismo, que se iniciaron desde que asumi贸 este gobierno. Las primeras declaraciones del director general Rodrigo de Rato apoyando la medida 鈥搊bviamente era dif铆cil oponerse a recibir un pago al contado de semejante magnitud鈥 no alcanzan a ocultar el profundo desagrado del establishment financiero internacional y de sus principales voceros locales.

M谩s all谩 de los matices, todas las manifestaciones expresan la preocupaci贸n por el margen de independencia ganado por el Gobierno argentino comparado con los condicionamientos que hist贸ricamente debieron aceptar las administraciones anteriores, ante cada refinanciaci贸n de los montos adeudados con ese organismo financiero. Algunos directamente aludieron a una inmediata 鈥渋zquierdizaci贸n de la pol铆tica econ贸mica鈥; otros prefirieron advertir sobre los peligros de futuros desbordes en el gasto p煤blico. Para estos 煤ltimos la respuesta lleg贸 en menos 24 horas, cuando el Presidente en un acto con el gremio de la construcci贸n anunci贸 la puesta en marcha de un nuevo plan de 11 mil viviendas en todo el pa铆s, e insisti贸 en la continuidad de la inversi贸n p煤blica como protagonista de la dinamizaci贸n de la econom铆a.

Algunos dicen, equivocadamente, que con los republicanos en el gobierno de EE.UU. impulsaron el cambio de objetivos para el FMI, buscando que 茅ste pase a exigir los pagos que se le adeudan por encima de su papel de monitoreo. Esto es una grave confusi贸n, pues en realidad lo que impulsan los republicanos es un endurecimiento de las condiciones para las sucesivas refinanciaciones. Sus cr铆ticas a la conducci贸n del FMI por el manejo de las crisis son porque los acusan de 鈥渂landos鈥, cuestionando lo que ellos llamaban las pol铆ticas 鈥渞escatistas鈥 que se sostuvieron durante el gobierno de Clinton, y que apuntaban a darles una cierta 鈥済radualidad鈥 a los ajustes. Bush impulsa un tratamiento m谩s dr谩stico ante cada situaci贸n, y, en el caso de la Argentina, el G-7 declar贸 expl铆citamente, m谩s de una vez a lo largo de todas las pulseadas con este gobierno, que era condici贸n indispensable el acuerdo con el FMI, reafirmando contundentemente su rol de monitoreo.

Conviene detenerse en el an谩lisis de algunos mitos que reproducen sin fundamentos serios algunos medios de prensa de izquierda y derecha, llamativamente en forma coincidente.

El primero es el del super谩vit fiscal y para qu茅 se usa. La experiencia de los 鈥済olpes de mercado鈥 como recurso de los grupos financieros para apretar a los gobiernos para que aceleren los cambios que ellos reclamaban, es bastante profusa en nuestro pa铆s. Alfons铆n, el propio Menem en sus primeros meses, y De la R煤a son ejemplos de c贸mo resolvieron r谩pidamente los monopolios algunas controversias menores en ese per铆odo, no s贸lo para cambiar decisiones econ贸micas sino para voltear a los mismos gobiernos, si evaluaban que no les eran 煤tiles. La voluntad de este gobierno de marchar a contrapelo de las recomendaciones 鈥渞azonables鈥 del FMI no pod铆a asentarse s贸lo sobre la base del consenso pol铆tico que fue ganando sino que requer铆a de un respaldo financiero indispensable que le permitiera desalentar cualquier maniobra desestabilizadora. Maniobras con las que no dejaron de amagar en ning煤n momento, y que van desde los permanentes intentos para cambiar la relaci贸n peso-d贸lar buscando apreciar el peso y achicar el saldo exportador, hasta los aumentos de precios impulsando artificialmente el crecimiento inflacionario, pasando por una inmediata minicorrida al d贸lar despu茅s del anuncio de pago al FMI, que oblig贸 al Banco Central a intervenir en el mercado. Hay que decirlo con toda claridad: en este contexto adverso no hay pol铆tica econ贸mica soberana sin un importante super谩vit fiscal que el Gobierno pueda manejar con las manos libres.Y aqu铆 viene el segundo mito: se dice que este gobierno le ha reconocido al FMI su car谩cter de acreedor privilegiado, y es el que m谩s le ha pagado en toda la historia de nuestra relaci贸n con 茅l. Lo dijimos y lo reiteramos, repetir como loro lo de 鈥渁creedor privilegiado鈥 obviando el marco de conflicto que enfrenta el Gobierno, por negarse a implementar los aumentos de tarifas, por no privatizar la banca p煤blica que va jugando un papel cada m谩s fuerte para el crecimiento econ贸mico, por no acceder a reavivar las negociaciones para el ALCA, por oponernos a la profundizaci贸n de la apertura econ贸mica en el marco de la OMC, es por lo menos una lectura parcial, por no decir malintencionada. No creemos que el FMI haya buscado saldar totalmente la deuda y quedar fuera de la discusi贸n de nuestra pol铆tica econ贸mica. Quiz谩, como dicen algunos, necesitaba 鈥渂ajar el nivel de exposici贸n鈥, pero detr谩s de este argumento lo principal era el endurecimiento de las condiciones para renovar financiamiento. Y hay varios que deben estar lament谩ndose por haber perdido este paraguas protector, entre ellos las privatizadas que pugnan por aumentar sus tarifas y los fondos buitre que se quedaron fuera del canje de bonos.

Y lo 煤ltimo es aquello del 鈥渕ejor pagador鈥. Entre 1976 y el 2000, seg煤n datos del Banco Mundial, y del BCRA, tomados del libro La deuda o la vida, de Eric Toussaint, en la parte de su an谩lisis sobre la Argentina, se pagaron 212.280 millones de d贸lares, lo que arroja un promedio de 8500 millones al a帽o. En los 煤ltimos cuatro a帽os se pagaron 19 mil millones, lo que arroja un promedio bastante menor. Aun contabilizando ahora los 9800 que se cancelar谩n antes de fin de a帽o estamos por debajo del promedio del 煤ltimo cuarto del siglo pasado. No es para alegrarse porque son cifras enormes, y lo son aun m谩s con relaci贸n a las tremendas necesidades que padecen las mayor铆as populares y a la ilegitimidad e ilegalidad de la propia deuda que estamos pagando.

Pero al igual que cuando analizamos los 铆ndices de indigencia y pobreza que padecen millones de argentinos, sabemos que es una injusticia que no nos merecemos, pero no dejamos de resaltar que durante este gobierno esos 铆ndices se redujeron al igual que los de la desocupaci贸n. Este es el camino que estamos recorriendo en medio de inmensas dificultades. Y si alguien en el mundo o en Am茅rica latina tiene resultados mejores para mostrar en el camino de resolver las tremendas secuelas que nos dejaron d茅cadas de neoliberalismo, en un tiempo tan corto como el que nosotros llevamos con el gobierno del presidente Kirchner, que venga y nos lo muestre. Estamos dispuestos a intercambiar experiencias y a aprender caminos mejores.

* Responsable de los Equipos T茅cnicos del Movimiento Barrios de Pie.

Por Instituto Movilizador de Fondo Cooperativos *

El Gobierno tom贸 la decisi贸n de cancelar por adelantado la totalidad de la deuda con el FMI utilizando el 35 por ciento de las reservas del Banco Central. El objetivo anunciado es ganar 鈥済rados de libertad para la decisi贸n nacional鈥, seg煤n expres贸 el Primer Mandatario en su discurso del jueves 15 de diciembre. La deuda que se pagar谩 ha sido contra铆da en distintas oportunidades, como una forma de sustentar el sistema de la convertibilidad. El propio presidente Kirchner reconoci贸 que 鈥渓a deuda que cancelamos con el Fondo Monetario Internacional, similar a la suma que ese organismo prest贸 para sostener el r茅gimen de convertibilidad, condenado al fracaso, ha resultado por lejos la m谩s condicionante...鈥. Cabe recordar el pr茅stamo del FMI realizado en el a帽o 2001 bajo la denominaci贸n de 鈥淏lindaje鈥, cercano a los 10 mil millones de d贸lares. El mismo posibilit贸 la salida de capitales privados especulativos de nuestro pa铆s por m谩s de 13 mil millones de d贸lares, 茅xodo que impact贸 negativamente en la estabilidad del sistema financiero y la econom铆a en general.

Esta actitud de prestar al filo del desenlace de fuertes crisis financieras, como sucedi贸 en Rusia y la Argentina, tiene una definici贸n te贸rica precisa, conocida como 鈥渞iesgo moral鈥, puesto que beneficia a los acreedores especulativos privados, quienes perciben altas tasas por el riesgo de devaluaci贸n y con la llegada de capitales del FMI pueden huir obteniendo ganancias espectaculares en d贸lares, generando una fuerte crisis financiera y de pagos.

Frente a este comportamiento nefasto del Fondo, el IMFC considera la corresponsabilidad de los organismos financieros internacionales en la crisis argentina, cuesti贸n que tambi茅n ha sido reconocida por el presidente Kirchner y el ex ministro Lavagna. Sin embargo, la soluci贸n planteada desde el Gobierno es diametralmente opuesta a la que proponemos. Mientras el Instituto Movilizador estableci贸 en su 鈥淧ropuesta para refundar la Naci贸n鈥 que el FMI no pod铆a ser considerado un acreedor privilegiado y deb铆a hacerse cargo de parte de los costos de la crisis mediante la aplicaci贸n de una quita al capital adeudado, el Poder Ejecutivo decide beneficiarlo pagando la totalidad de una deuda que sirvi贸 para profundizar la peor crisis econ贸mica y social de la historia argentina.

La cancelaci贸n total ha sido presentada como un vuelco en las relaciones con el FMI y el inicio de una nueva etapa. Sin embargo, los hechos demuestran que la decisi贸n es parte de una pol铆tica ya anunciada en varias oportunidades, conocida como 鈥渄esendeudamiento鈥, en virtud de la cual desde el 2002 se han realizado pagos a los organismos financieros internacionales (FMI, BID y Banco Mundial) por cerca de 15 mil millones de d贸lares. Debe aclararse que la deuda con el FMI, cuya cancelaci贸n se realiza a costa de un fuerte sacrificio, es una parte muy menor de la deuda total del Gobierno, al punto tal que, despu茅s del pago, la Argentina continuar谩 siendo uno de los pa铆ses m谩s endeudados, con un monto superior a los 100 mil millones de d贸lares.

Acerca de los condicionamientos del FMI, es oportuno recordar que hace dos a帽os finaliz贸 el 煤ltimo acuerdo con el organismo, y por lo tanto no hab铆a un convenio que diera lugar a imposiciones.

En cuanto a la orientaci贸n de la pol铆tica econ贸mica, el presidente Kirchner ha expresado en su discurso del 15 de diciembre 煤ltimo que 鈥渟obre la base de la solvencia fiscal, la sustentabilidad externa, la flexibilidad cambiaria, una pol铆tica monetaria prudente, predecible y transparente y una pol铆tica financiera s贸lida y antic铆clica, podemos dar este paso que contribuir谩 a su vez a reafirmar un ambiente econ贸mico previsible鈥. Es decir, pol铆ticas que resultan muy similares a las exigidas por el FMI, las cuales se aparenta evitar con el pago.

La deuda social es acuciante: luego de haber logrado el mayor crecimiento del PIB de los 煤ltimos cien a帽os, la poblaci贸n en situaci贸n de pobreza e indigencia se mantiene en los mismos niveles de fines del 2001 (38,5 y13,6 por ciento, respectivamente). Ello se debe en gran medida a que la distribuci贸n de los ingresos no se ha modificado desde el punto m谩s cr铆tico de la crisis del 2002. Si bien se han creado puestos de trabajo, la mayor铆a de ellos es de mala calidad y han sido insuficientes para revertir la injusta distribuci贸n mencionada.

La cancelaci贸n de deudas responde a una pol铆tica expl铆cita del FMI, originada en la necesidad imperiosa de reducir su exposici贸n crediticia, dado que el 80 por ciento de su deuda estaba concentrada en cinco pa铆ses, entre los que se encuentran Turqu铆a y tambi茅n la Argentina y Brasil, pa铆ses que han anunciado la total cancelaci贸n, sum谩ndose as铆 a Rusia, que ya ha concretado el 鈥渄esendeudamiento鈥.

Esta pol铆tica surge tambi茅n de la solicitud de los pa铆ses del Grupo de los Siete (G-7), en especial Estados Unidos, que no desean incrementar sus aportes al Fondo Monetario 鈥渃on el esfuerzo de los carpinteros y plomeros estadounidenses鈥, como lo expresara un funcionario del Tesoro norteamericano. Asimismo, fue el propio FMI el que recomend贸 utilizar las reservas internacionales de nuestro pa铆s para pagar deuda. Queda claro, por lo tanto, que la pol铆tica de desendeudamiento, m谩s que una iniciativa propia de los pa铆ses endeudados, surge como contrapartida de los intereses del FMI y sus socios m谩s importantes, los pa铆ses industrializados.

La independencia del pa铆s no se resuelve con pagarle al FMI, dado que el organismo internacional no es otra cosa que el representante de quienes detentan el verdadero poder pol铆tico: los pa铆ses industrializados y los grandes conglomerados empresarios que act煤an en su territorio.

Una efectiva independencia parte de rechazar las presiones de estos pa铆ses y los acuerdos de integraci贸n por ellos fomentados. Esta pol铆tica de desendeudamiento desplaza la atenci贸n de gastos sociales imprescindibles. En efecto, con lo que se ha pagado hasta ahora se podr铆a haber resuelto el 40 por ciento del d茅ficit habitacional de nuestro pa铆s, o duplicado la cantidad de establecimientos de salud existentes. Los millones de d贸lares destinados al FMI equivalen a diez a帽os del Plan Jefes y Jefas de Hogar.

Un verdadero cambio de rumbo puede lograrse mediante una pol铆tica de distribuci贸n equitativa del ingreso y acciones de apoyo a la producci贸n, que permitir谩n generar un crecimiento estable y arm贸nico.

* Consejo de Administraci贸n del IMFC.

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