Un deslegitimado Fondo Monetario Internacional experiment贸 a partir de 2007 un extraordinario proceso de revitalizaci贸n. El FMI pas贸 de discutir un ajuste interno ante la escasa demanda de sus servicios y los problemas financieros que atravesaba a convertirse en el organismo encargado de monitorear la crisis global y el responsable del dise帽o de los programas de rescate para pa铆ses en dificultades.
Ese proceso, impulsado por los pa铆ses del G-20, estuvo acompa帽ado en el plano discursivo por un incipiente y pragm谩tico alejamiento de la hist贸rica tradici贸n neoliberal del Fondo. Los documentos redactados por sus autoridades invitaban a 鈥渞epensar las pol铆ticas macroecon贸micas鈥 a la luz del fracaso de los modelos respaldados por el establishment financiero.
Para evitar la profundizaci贸n de las crisis, el entonces director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y el economista jefe del organismo, Olivier Blanchard, recomendaban impulsar la demanda agregada con est铆mulos fiscales, preservar el empleo, el super谩vit en cuenta corriente y reconoc铆an la relevancia de los controles de capitales.
Sin embargo, los distintos pa铆ses europeos centroamericanos y asi谩ticos que requirieron la intervenci贸n del FMI para enfrentar los efectos de la crisis estuvieron sujetos a las hist贸ricas condicionalidades recesivas. Un detallado documento del Centro de Investigaci贸n Econ贸mica y de Pol铆ticas que dirige el economista Mark Weisbrot precisa las pol铆ticas monetarias y fiscales contractivas impuestas sobre m谩s de 30 pa铆ses durante la crisis como el aumento en las tasas de inter茅s, privatizaciones de los servicios y empresas p煤blicas, rebajas de salarios de los empleados estatales y ajuste del gasto.
La prolongaci贸n de la crisis y el estallido en la Uni贸n Europea terminaron de consolidar la recuperaci贸n del Fondo. Desde su renovado lugar de poder, el organismo super贸 el comportamiento aparentemente esquizofr茅nico entre su discurso y las 鈥渞ecomendaciones鈥 de pol铆tica.
La frustrada receta del ajuste y las reformas estructurales que hab铆a sido impuesta sobre Islandia y los pa铆ses de Europa del Este, y veinte a帽os atr谩s sobre pa铆ses como Argentina, volvi贸 a desplegarse en su m谩ximo esplendor sobre las econom铆as perif茅ricas de la Zona Euro como Espa帽a, Portugal y Grecia.
El incipiente discurso keynesiano que reconoc铆a y validaba el inusual desempe帽o de las econom铆as en desarrollo durante la crisis se redireccion贸 para reclamar a los pa铆ses latinoamericanos y asi谩ticos el ajuste del gasto, el enfriamiento de la demanda, la apreciaci贸n del tipo de cambio y cuestionar la acumulaci贸n de reservas. As铆, el contenido de las intervenciones p煤blicas y los documentos del FMI volvieron a girar 180 grados para desnudar la incapacidad de su estructura te贸rica e ideol贸gica para abordar una realidad econ贸mica global:
- 鈥淎 grandes rasgos, las fuerzas de mercado, en la forma de grandes ingresos de capitales, est谩n presionando a los pa铆ses emergentes en la direcci贸n correcta. Sin embargo, en la medida en que algunos pa铆ses no permiten los ajustes suficientes del tipo de cambio, esto exacerba el problema para otros. El uso de reservas debe ser limitado y el rol de los controles de capitales, si es que tienen alguno, debe ser dirigir los flujos de acuerdo a las preocupaciones macroprudenciales y no prevenir los necesarios movimientos del tipo de cambio鈥, afirmaba hacia fines de octubre pasado Blanchard, el mismo especialista que en 2008 era considerado revolucionario en los c铆rculos acad茅micos por su apolog铆a a los est铆mulos fiscales.
- 鈥淓st谩n surgiendo se帽ales de recalentamiento que podr铆an resultar preocupantes. Por eso los pa铆ses deber铆an empezar por implementar una pol铆tica fiscal m谩s rigurosa para aumentar la tasa de inter茅s. La flexibilidad del tipo de cambio tambi茅n es importante. La apreciaci贸n de la moneda puede contribuir a atenuar las entradas de capitales鈥, expres贸 en marzo de este a帽o Strauss-Khan a trav茅s del blog oficial del FMI antes de emprender su viaje por Panam谩, Brasil y Uruguay.
La consolidaci贸n del FMI como protagonista indispensable para encontrar una salida a la crisis, fundamentalmente en la Uni贸n Europea, le permiti贸 tambi茅n relegar los espacios de debate y negociaci贸n que se hab铆a habilitado junto con otras instituciones globales como la OIT o los distintos programas de Naciones Unidas (Unctad, PNUD y FAO). Esos foros donde se debat铆an aspectos vinculados a la distribuci贸n del ingreso, desempleo, la preservaci贸n de la demanda, la re-regulaci贸n del sistema financiero internacional fueron r谩pida y silenciosamente abortados
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