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Domingo, 4 de noviembre de 2007
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Por Manuel Fern谩ndez L贸pez

El volar es para los p谩jaros

Unir continentes navegando por el aire ha sido la apasionante experiencia del siglo XX, inimaginable para la humanidad de los siglos anteriores. No tuvo lugar, empero, sin riesgos ni desenlaces fatales, que no respetaron investiduras, ni excelencias. Abraham Wald, por ejemplo, fue un excepcional matem谩tico rumano que, vinculado con el seminario de Menger en Viena, en 1927, produjo la primera demostraci贸n de la existencia de soluci贸n en modelos econ贸micos de equilibrio general, cuando los admiradores de tal enfoque ni sospechaban que esos modelos pudieran no tenerla. Emigrado en 1938 a los Estados Unidos por razones pol铆ticas, hall贸 refugio en la Cowles Commission y luego en la Universidad de Columbia. Sus contribuciones a la teor铆a de la decisi贸n estad铆stica son consideradas fundamentales. En 1950, en un viaje por la India junto a su esposa, fallecieron al precipitarse el avi贸n que los transportaba. Otro caso fue el de un miembro de la Escuela de Estocolmo, grupo de economistas que actu贸 en 1927-37, integrado por Gunnar Myrdal, Bertil Ohlin, Erik Lindahl, Erik Lundberg y Dag Hammarskj枚ld. Myrdal y Ohlin fueron premios Nobel en Econom铆a. El grupo produjo los conceptos ex ante y ex post, y Hammarskj枚ld fue el primero en explicar los ajustes que conectan los planes ex ante con los resultados ex post. Hammarskj枚ld, hijo del primer ministro sueco Hjalmar Hammarskj枚ld, naci贸 en 1905. Fue el alumno m谩s destacado de la Universidad de Upsala, donde se recibi贸 en 1925 en Humanidades, con 茅nfasis en ling眉铆stica, literatura e historia. Adem谩s obtuvo diplomas en econom铆a (1928) y en leyes (1930), y un doctorado en econom铆a (1934). S贸lo un a帽o (1933) ense帽贸 Econom铆a en la Universidad de Estocolmo, oportunidad en la que public贸 el libro Konjunkturspridningen (Transmisi贸n del ciclo econ贸mico) y el art铆culo 鈥淢茅todo algebraico para el an谩lisis din谩mico de los precios鈥. El acu帽贸 el t茅rmino 鈥渆conom铆a planificada鈥. Como subsecretario del Ministerio de Bienestar Social, produjo la legislaci贸n que permiti贸 crear el 鈥淓stado de bienestar鈥. En 1953, por 57 votos sobre 60, fue designado secretario general de la ONU, renovado en 1957, que no lleg贸 a completar. El avi贸n en que realizaba su cuarto viaje al ex Congo Belga, para mediar en el conflicto con Katanga, se estrell贸 el 18 de septiembre de 1961. Poco despu茅s se le otorg贸 el Premio Nobel de la Paz p贸stumo.

Leyes econ贸micas

No hay tanta unanimidad entre los economistas sobre qu茅 son las leyes econ贸micas, como la que hay entre los f铆sicos acerca de qu茅 son las leyes naturales. Y en este pa铆s nos contamos entre los que dicen 鈥測o no creo en las leyes econ贸micas鈥, mientras otros acotan 鈥減ero que las hay, las hay鈥. Y si uno no las respeta, 驴tiene un castigo? En un viej铆simo libro, anterior y a la vez anticipador de la Fisiocracia, en Le d茅tail de la France (1695), de Boisguilbert, que llevaba por subt铆tulo La cause de la diminution de ses biens, ha podido leerse por m谩s de tres siglos, en su cap铆tulo VI: 鈥淟as leyes del orden econ贸mico jam谩s se violan impunemente鈥. Pero en el pa铆s de los argentinos 鈥揷onocidos transgresores de leyes鈥 pareciera aceptarse la violaci贸n de las leyes como condici贸n normal, tanto por creer en el no cumplimiento de sus efectos, como por creer en el cumplimiento de ciertos efectos que s贸lo est谩n en alguna mente febril. Dec铆a el inefable Silvio Gesell, en La anemida monetaria de 1898, que 鈥渘o es raro decir aqu铆 que el efecto de los procesos econ贸micos es en este pa铆s siempre diametralmente opuesto a lo que se esperaba, que las leyes econ贸micas, r铆gidas e inflexibles en otros pa铆ses, se doblan ante la riqueza inexplotada de la Rep煤blica. Pero la explicaci贸n no est谩 en una desviaci贸n de las leyes econ贸micas a favor de la Rep煤blica sino en una desviaci贸n de nuestro criterio. Son ilusiones 贸pticas. Si nuestro sentido com煤n no hubiese sido desviado de su direcci贸n rectilinear por los sofismas econ贸micos de que a煤n est谩 acribillado el lenguaje popular, no habr铆amos encontrado ninguna contradicci贸n entre las leyes econ贸micas y sus efectos, al contrario, habr铆amos podido prever que todo lo que ha sucedido, y lo que sucede, deb铆a necesariamente suceder鈥. La pol铆tica econ贸mica deja un tendal de damnificados: las devaluaciones de Per贸n, la apertura cambiaria de Frondizi, la devaluaci贸n cambiaria de Pinedo, el Rodrigazo, etc茅tera. 鈥淪e ve, pues 鈥揹ec铆a Gesell鈥, que si las cosas toman el camino inverso de lo que esper谩bamos, no es porque aqu铆 las leyes econ贸micas se hincan delante de la inmensidad de la pampa sino porque esperamos cosechar peras del olmo. Vemos mal, somos ciegos 鈥揺s todo lo que sucede de an贸malo en este pa铆s con respecto a las leyes econ贸micas鈥. Se pretenden soluciones desde un escritorio, cuando s贸lo vienen de invertir m谩s, trabajar m谩s y mejorar la tecnolog铆a.鈥

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