En el breve mundo de la comunicación pública de la ciencia, la noticia recibió diversas manifestaciones de una especie de adiós al maestro, de alguien que, en algún momento del camino, abrió puertas, respondió correos, propuso bares. Leonardo aceptaba sumarios, alentaba a sus alumnos a que publicaran sus primeras notas o reportajes en Futuro, o sus primeros libros en alguna colección en que estuviera involucrado. Yo fui uno de ellos, que se acercó tÃmidamente a Página/12 hace años y tuvo la oportunidad de ver sus ideas en letras de molde allÃ, en ese suplemento casi artÃstico que nos regalaba cada sábado.
Fue un tipo difÃcil, cascarrabias, brillante, un gran escritor que mostró y demostró que contar la ciencia es también una versión de la literatura (y, a veces, de la mejor literatura). Su voz pequeña y su pluma grande supieron desdibujar el lÃmite entre la ciencia y la ficción, mirar el mundo con ojos de cientÃfico y de poeta. Nos mostró el universo a lomo de Borges y Einstein, de Tolstoi y Galileo. Y ahà anda, entre tortugas y planetas.
© 2000-2022 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.