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Viernes, 1 de julio de 2016
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cine

Elogio a las conchas

La 煤ltima de Alm贸dovar, Julieta, llega para reafirmar la carrera de un director tan s贸lida como genial, amante del universo femenino y sus pliegues imperfectos.

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No debe ser nada f谩cil crear por encima de las expectativas, ni ser Almod贸var y tener casi cuarenta a帽os de cine sobre las espaldas, con pel铆culas que construyeron un estilo verborr谩gico y chill贸n del que Almod贸var no tard贸 en correrse para convertirse, sin pudores, en un cineasta maduro. Cuando sal铆 del cine despu茅s de ver Julieta alguien sentenci贸 como en broma: 鈥淧el铆cula para viejos鈥, y a m铆, que abandonaba una sala donde el promedio de edad era de setenta a帽os, me pareci贸 una maravilla. No hay muchas pel铆culas para viejos y cuando las hay, los subestiman. En ese sentido, Almod贸var est谩 donde tiene que estar, no se tienta ni por un segundo con acudir a viejos trucos para complacer a los espectadores y est谩 haciendo pel铆culas en las que la juventud (la de los personajes, la del cine, la de 茅l mismo) no es un valor, sino todo lo contrario.

Quiz谩s por eso demuestra una soberbia merecida. Cuando empieza Julieta, la pantalla se llena de rojo, se satura hasta los bordes de los pliegues rojos de una tela que parece formar, con un poco de imaginaci贸n, la forma de una concha textil, elegant铆sima. Sobre esa textura sensual se dibujan unas letras blancas que dicen 鈥淯n film de Almod贸var鈥, as铆, sin el 鈥淧edro鈥, como si no se tratara de un nombre propio sino de una marca. Toda Julieta, desde el principio hasta el final, es una delicia para los sentidos que se podr铆a disfrutar incluso si no se tratara de nada porque es deslumbrante: los cuerpos, la luz sobre los cuerpos, las poses, los sentimientos filmados como si fueran tramos de una historia policial, la m煤sica que recuerda a Hitchcock para desnaturalizar el melodrama y volverlo algo m谩s parecido a un thriller donde la inc贸gnita profunda, casi irresoluble, no tiene que ver con la identidad de un criminal o la locaci贸n exacta de un objeto robado sino con ese misterio, ese abismo que son las razones detr谩s de la conducta de los otros.

Julieta (Emma Su谩rez,y Adriana Ugarte en la juventud) es una mujer madura que est谩 en pareja con Lorenzo (Dar铆o Grandinetti), y se est谩n por mudar juntos a Portugal. Lorenzo nunca se lo dijo, pero sabe que en su pareja hay un silencio, algo guardado, que a 茅l le pone un l铆mite. Pronto se sabr谩 que ese secreto tiene que ver con una hija (Blanca Par茅s) de la que Julieta nunca habla, y a la que no ve hace doce a帽os. Podr铆a ser bastante simple contar una vida, pero lo que Almod贸var cuenta de la vida de Julieta es la culpa, las recurrencias, simetr铆as, las causas puramente subjetivas que determinan elecciones inexplicables si se las mira desde afuera. En definitiva, todo aquello que puede hacer de la vida de una mujer un melodrama lleno de intrigas antes que un relato lineal, simple como lo suelen ser las biograf铆as.

Lejos de eso, Julieta est谩 en el centro de un rompecabezas que la pel铆cula recorre circulando el tiempo, y retrat谩ndola no solo como mujer, sino desde el lugar que ocupa entre generaciones de mujeres: de un lado su madre, y lo que el padre hace con la vida compartida entre los dos; del otro su hija, y su posibilidad cada vez m谩s escasa de ocupar ese lugar de hija. Adem谩s, Julieta es profesora de Literatura Cl谩sica y la pel铆cula no se priva de construirse sutilmente como una f谩bula mitol贸gica en la que el mar tiene un papel tan importante como esa bruja, esa Parca o Erinia interpretada ac谩 por Rossy de Palma y el primer plano de sus ojos desviados, que casi parecen estar dando una advertencia en su imposibilidad para enfocarse en una misma direcci贸n. La pel铆cula es fluida y perfecta cuando construye el relato de la vida de Julieta y la intriga en torno a la relaci贸n con su hija; quiz谩s su punto m谩s vulnerable 鈥搚 esto genera una serie de revelaciones novelescas llegando al final鈥 sea el personaje de la hija, forzadamente enigm谩tico, cuyo silencio parece por momentos el McGuffin imprescindible para que el drama exista.

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