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Viernes, 18 de junio de 2010
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Teatro

EL REVES DE LA TRAMA

Lorena Ballestrero le encontr贸 la vuelta teatral a un brillante relato de Susan Sontag en la puesta de Baby, una pieza que, igual que el texto en el que se inspira, es capaz de llevar al extremo las relaciones entre padres, madres, hijos e hijas; esa complejidad de los lazos de sangre de cuya trama nadie escapa.

Por Moira Soto
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Lorena Ballestrero

Podr铆a haber sido la joven que huele la rosa en el cuadro Choosing, de Watts, o la rubia oscura que duerme ovillada en Flaming Lune, de Leighton... Con esas facciones de chica prerrafaelista, pero un siglo y pico despu茅s del auge de ese movimiento pict贸rico ingl茅s, Lorena Ballestrero, desde que tuvo de maestra a Nora Moseinco en quinto grado, en un taller optativo del Belgrano 1, supo que lo suyo era el teatro, vocaci贸n que ratific贸 en la escuela R铆o Plateado, de Hugo Mid贸n. Al terminar el secundario, se anot贸 en la carrera de Arte de la UBA, donde comprob贸 que las materias de teatro eran para ella como una seda, mientras que las de cine le costaban un poco m谩s.

Paralelamente a la facultad, LB hizo talleres varios (Bart铆s, Ch谩vez, Drut...) e incursion贸 en producci贸n esc茅nica. En 2003 la llama Gustavo Schraier para la asistencia de producci贸n de obras que sal铆an del taller de la Fundaci贸n Antorchas. A Lorena le toca el proyecto Un quinteto, de Luis Cano y Ana Foutel, destinado al Centro de Experimentaci贸n del Col贸n. Ese primer laburo signar谩 en parte su devenir profesional, ya que se multiplicar谩n las colaboraciones con Cano en diversas obras: por ejemplo, el a帽o pasado, Ballestrero hizo la asistencia art铆stica en la extraordinaria Coquetos carnavales, y fue este dramaturgo y director quien le sugiri贸, acerc贸 el texto de Susan Sontag, actualmente en cartel. Una de las puestas de LB previas a Baby fue Polixena y la cocinerita, de Alfonsina Storni: 鈥淓mpez贸 como un proyecto que coincidiera con mi cursada en la materia Direcci贸n 3, en el tercer a帽o de la carrera, en 2009. Eleg铆 esa obra porque me interes贸 vivamente cuando la descubr铆, una pieza muy rara que juega con la representaci贸n teatral. Todo un reto, Alfonsina la defin铆a como una farsa tr谩gica. Fue un proceso duro, con algunos problemas de producci贸n. Aunque no haya salido perfecta, lo que rescato es el ensayo, el riesgo, el aprendizaje...鈥.

Desde hace unos a帽os, a la par de sus estudios, asistencias y las propias puestas, Lorena dicta clases de iniciaci贸n teatral para ni帽as y ni帽os en el Jard铆n de la Esquina y en la escuela primaria Aequalis: 鈥淟os chicos tienen una gran energ铆a que hay que acompa帽ar, me sorprenden con su espontaneidad. Trato de ense帽arles en serio: les hablo de improvisaci贸n, de construcci贸n de personaje, escena, conflictos. Ellos se enganchan, prueban. Me gusta que tengan ese lugar para expresarse de otra manera, con otros est铆mulos que no sean los de la tele, la tinellizaci贸n. Se nota mucho la influencia lamentable de la publicidad, especialmente en las nenas, marcadas por el mandato de estar flacas y divinas. Tambi茅n me importa en general el tema del trabajo en grupo, en equipo鈥.

Despu茅s de remontar Polixena, el a帽o pasado, 驴pensaste en buscar algo sencillo, f谩cilmente abordable como Baby, de Susan Sontag?

(Risas) 鈥揝铆, justamente... El texto lo conoc铆 porque estaba entre las propuestas de la c谩tedra de Direcci贸n, de Luis Cano. Le铆 Baby, me impresion贸, le vi mucho potencial y dije: 鈥淨uiero hacerlo鈥. Pens茅 que si lograba comunicarle al espectador al menos una parte de lo que yo hab铆a experimentado al leerlo, val铆a la pena.

驴Qu茅 fue lo que te atrajo de ese texto no teatral para llevarlo a escena?

鈥揂lgo de las relaciones entre padres, madres e hijos que hab铆a sido llevado a un extremo muy inquietante. Y a la vez, esas situaciones, esos malentendidos, esas contradicciones me resultaban muy reconocibles. No tengo hijos, pero soy hija, he trabajado con chicos mucho tiempo y me pareci贸 genial c贸mo Susan Sontag captaba cosas universales, mediante el pretexto de una serie de entrevistas con un terapeuta, narradas s贸lo desde los padres hablando de su hijo, un discurso que en realidad est谩 pintando a las personas que hablan. Obviamente, el relato est谩 muy bien escrito, con observaciones de suma agudeza. Esa serie de 鈥渧erdades鈥, que al final los padres le dicen al hijo, es demoledora. Ten铆a que darle forma teatral a ese potencial que hab铆a intuido. Le铆 ese texto muchas veces, convencida de que no hab铆a que tocarle nada: por eso qued贸 tal cual fue escrito cuando apareci贸 primero en Playboy, en 1975, y luego en el libro de ficci贸n Yo, etc茅tera, publicado en Nueva York en 1978.

Como suele ser habitual en Sontag, no tiene media l铆nea de relleno. Al contrario: dispara ideas sin cesar, siempre con sutileza, oblicuamente.

鈥揝铆, hab铆a que desplegar esa riqueza. 驴C贸mo hacer para dar cuenta en escena de todo eso que se dice a veces en tres palabras? Decid铆 que fuesen tres parejas las que hablan y empec茅 a ver c贸mo distribuir los p谩rrafos que fui marcando, sin alterar la continuidad del texto. Mi primera impresi贸n cuando le铆 Baby, escrito en primera persona del plural, fue la de un padre y una madre universales. Al optar por tres parejas que asisten a sesi贸n durante tres semanas, empec茅 a estructurar un sistema que me permitiera darle una coherencia al relato, sin dejar de lado el concepto de que son todas las madres, todos los padres, hablando de todos los hijos. Reci茅n convoqu茅 al elenco cuando ya ten铆a pensadas y elaboradas estas decisiones.

驴Hab铆as le铆do previamente a Sontag?

鈥揝铆, los art铆culos de 鈥淐ontra la interpretaci贸n鈥, de 鈥淓stilos radicales鈥... Y cuando me encontr茅 con Baby, quise leer toda su obra. Claro que no era el momento, porque ten铆a que concentrarme en semejante texto. Por supuesto que sab铆a la clase de persona que era, su originalidad, su compromiso pol铆tico, humanista, feminista.

鈥淐onciencia moral de la sociedad norteamericana鈥 la llam贸 el escritor espa帽ol Juan Goytisolo, su amigo. 鈥淎ntes que una mujer liberada, soy una mujer feminista鈥, dec铆a ella. Se manifest贸 contra la guerra de Vietnam en 1965, cuando nadie lo hac铆a, y despu茅s viaj贸 a Hanoi en 1968. En Baby se trasluce su pensamiento sobre el modo americano de vida, la guerra, la educaci贸n...

鈥揂parece todo eso, s铆, pero de manera muy indirecta. Por suerte, en estos d铆as pasaron por el Canal Encuentro una entrevista que le hicieron en los 鈥70, justo en la 茅poca en que escribi贸 Baby. Que este texto perteneciera a alguien de la estatura de Sontag era un valor agregado para m铆. Me gustan las posiciones que tom贸 siempre, su compromiso, su valent铆a, su alta calidad de escritora. Todo lo cual influy贸 para que no tocara ni una coma: si lo escribe ella, es perfecto, es explosivo.

Ese retrato de los 鈥70 en los Estados Unidos se va armando como un rompecabezas cuyos fragmentos se acomodan con total precisi贸n.

鈥揈ran muchos los elementos para trabajar. Sobre la marcha fui haciendo nuevos descubrimientos, una vez que les adjudiqu茅 los textos a los actores. Hubo cosas que me empezaron a cerrar durante el proceso de los ensayos. Y aun hoy, con la obra estrenada, me sorprendo estableciendo nuevas relaciones en el interior del texto.

驴Hiciste alguna forma de casting para elegir el elenco?

鈥揘o. Desde el vamos, quise que estuvieran representadas tres edades, tambi茅n para aludir a la pluralidad de voces, de generaciones. Empec茅 a buscar actores y actrices con una formaci贸n s贸lida, que les permitiera encarar este trabajo. Sab铆a que lo que les iba a plantear era bastante inusual: un texto sin progresi贸n dram谩tica, roles que hab铆a que ir perfilando. Y yo no era una persona conocida como para inspirarles alguna seguridad frente a un proyecto no convencional. Los fui llamando de a uno, porque los hab铆a visto actuar, por su recorrido, por recomendaci贸n: Mar铆a In茅s Howlin, Silvina Katz, Leonardo Mur煤a, Leobardo Odierna, Eduardo Pavelic y Elida Schinocca. Empec茅 a ensayar de a uno, de a una, ya ten铆a hecha la distribuci贸n del texto. Despu茅s, las tres mujeres por un lado, los tres hombres por el otro; y reci茅n en la etapa siguiente, los seis juntos. Hab铆a que lograr algo de coro, de grupalidad.

Le hablan a ese doctor que nunca es visto por el p煤blico, s贸lo lo ven los personajes mirando hacia un lugar que es como un punto de fuga. Un terapeuta cuyas preguntas o comentarios se infieren...

鈥揟uvimos que reconstruir ese di谩logo con el doctor desde los mon贸logos. Los actores ven铆an de escuelas muy distintas, por eso comenc茅 a trabajar en encuentros individuales, viendo las necesidades de cada uno. Me interesaba que ellos pudieran interactuar con ese terapeuta invisible, que lo reflejaran en el cuerpo. Me cost贸 terminar de definir hacia d贸nde hablaban, no quer铆a que fuese directamente al p煤blico. Nos pusimos de acuerdo en que se dirigiesen al centro, que se estableciera una distancia, aunque exponen hacia la zona de los espectadores.

Tambi茅n tuviste que diferenciar a esos seis personajes que hac茅s surgir de un relato que no aclara qui茅nes o cu谩ntos usan esa primera persona del plural.

鈥揈n parte, esa diferenciaci贸n estuvo en la elecci贸n de los actores: al hacer la b煤squeda, sab铆a que ten铆an que ser distintos entre s铆, que se iban a armar parejas, pero dejando abierta la posibilidad de que fuesen parejas desparejas, ninguna uniformidad. Otro lugar donde se pod铆a trabajar esa diversidad era en el propio texto, fui eligiendo p谩rrafos contradictorios que conformaran cada uno de los personajes. Desde el vestuario tambi茅n se marcaron diferencias y fue bueno trabajar con la escen贸grafa Laura Rovito. Se trataba de tener en cuenta que ese relato estaba escrito en los Estados Unidos en los 鈥70, con todas esas referencias. Tratamos de que no hubiera subrayados en la ropa.

Sontag es tan perspicaz que, a la vez que refleja y critica una 茅poca, te obliga a participar, a sacar conclusiones, a reflexionar...

鈥揝ab铆amos que el p煤blico iba a tener que trabajar con rostros, que no le est谩bamos proponiendo entretenimiento y relax. Por esas caracter铆sticas de la obra, trat茅 de darle claridad a su desarrollo, de que aflorara el humor.

En el relato original no hay distinci贸n de g茅nero en las voces.

鈥揈se tambi茅n fue un tema para definir: qu茅 d铆as les tocan a ellas, qu茅 d铆as a ellos. Y al no haber indicaci贸n alguna, hab铆a un lugar en que no dejaba de ser un tanto arbitraria mi decisi贸n. En un material noble hay que confiar, darle bola. Profundizar en sus conceptos, escuchar su m煤sica. En Baby, la acci贸n est谩 en las palabras, y la organizaci贸n de este coro de seis solistas ten铆a algo de musical. En estas parejas que son todas las parejas de pronto irrumpe el lado oscuro de la maternidad, de la paternidad, los prejuicios, la sordidez, la violencia. Eso es lo magistral de Susan Sontag, lo que realmente me interes贸 del relato. Puesto de manera tan contundente, nos lleva a todos a meditar sobre lo que estamos oyendo, la parte que nos toca, que nos concierne directamente. Tambi茅n es inquietante el hecho de que estas personas no son reaccionarias tremendas que se merecen el desencuentro con el hijo: se autodenominan radicales, se creen de mente abierta, comprensivas... No hab铆a que construir monstruos que se alejaran del p煤blico, buscamos las semejanzas con nosotros. S铆, hay todo un juego de datos y sugerencias sobre prejuicios profundos que a veces las apariencias correctas encubren. Me pone muy contenta que el p煤blico salga de ver Baby movilizado, pregunt谩ndose cosas sobre la obra y tambi茅n sintiendo que le ata帽e. Para eso hago teatro. M谩s all谩 de los escollos, siempre tuve la tranquilidad de que Sontag era maravillosa y me pod铆a respaldar en este emprendimiento, que me iba a dar las claves para transformar Baby en una obra teatral.

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