“Esta obra está tan distanciada que son los mismos trabajadores los que toman el escenario, algo asà dirÃa Brechtâ€, promete Vivi Tellas en Las personas, el biodrama que acaba de estrenar en el San MartÃn con la excusa del aniversario número 70 del teatro. La referencia puede resultar ambiciosa, pero es válida para describir la lógica de una obra hecha y representada por las personas que, temporada tras temporada y hasta ahora tras bambalinas, vienen haciendo posible las puestas del San MartÃn. Como un grupo de chicxs que abren el placard de sus padres para jugar cuando los grandes salen de paseo, utilerxs, escenógrafxs, electricistas, diseñadorxs y acomodadorxs de sala toman por asalto el escenario para disfrazarse de actores y actrices convertirse, finalmente, en protagonistas.
Pero la alusión a Brecht resulta atinada por otro motivo: si el biodrama es un género polÃtico por su intención de quebrar la dicotomÃa arte-vida, Las personas es un exponente, tal vez el mejor en la obra de Tellas, de esa condición. No sólo porque exhiba las costuras del teatro estatal desde un teatro estatal –como hace algunos años lo habÃa hecho Estado de ira, de Ciro Zorzoli, desde la ficción–, o porque evidencie la tensión entre el lenguaje burocrático y el lenguaje del arte, sino porque se anima a sacar al sol sus propios trapitos: ni el teatro es perfecto ni sus trabajadores lo son, ésa es la premisa. A medida que la obra transcurre, y mientras los intérpretes se prueban los trajes que se usaron para algunas de las obras más emblemáticas, muestran sus herramientas o desempolvan sus primeros recibos de sueldo (hay alguno escrito en australes), Tellas y su troupe de no-actores dejan en claro que la obra que ofrecen se ubica narrativa e ideológicamente por encima del ánimo propagandÃstico, del spot teatral o del mero homenaje al teatro emblema de la ciudad.
En Las personas se cuelan algunas crÃticas directas a la institución y algún recordatorio de que las condiciones de producción ya no son las que fueron, pero también proliferan las historias de amor. Amor por el lugar de trabajo, por el teatro, por el propio oficio (muchas veces heredado de madres y padres), pero también por la vida misma. Las personas recuerda que a veces la realidad puede superar a la ficción y que la historia de esa chica que cada noche acompaña a los espectadores hasta sus butacas puede ser más cautivante de lo que unx imagina. Basta conocer a Natalia Villalba, lesbiana y mamá, que todavÃa se emociona cuando recuerda el dÃa en que la Presidenta le entregó el DNI que reconocÃa a su hijo como hijo de dos mujeres. O a Ramiro Lehkuniec, actor y director, que de más joven aceptó un trabajo en la oficina de Recursos Humanos del Complejo Teatral de Buenos Aires para conocer el andamiaje desde adentro y dejó su puesto cuando logró vivir de eso que habÃa visto hacer a otros artistas durante aquel tiempo. O a cualquiera de los que componen el elenco más cuantioso en la historia de los biodramas dirigidos por Tellas (Maruja enamorada, Mujeres guÃa, Cozarinsky y su médico, entre otros).
Si trabajar con tantos intérpretes es siempre un desafÃo monumental, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarse lo complejo que puede ser organizar un relato escénico con una veintena de mujeres y hombres sin mayor experiencia actoral. Las personas es un documental en vivo con los trabajadores del teatro como protagonistas y, como en la vida misma, está hecha también de voces que no siempre se escuchan del todo bien, de letras que se pisan, de errores y desprolijidades. Esa no es su mejor faceta, pero es la más auténtica. ¿Y no es más fácil, acaso, querer a los desencajados?
Funciones: martes a las 20. Teatro San MartÃn Av. Corrientes 1530 CABA
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