Eso de la paternidad de San Lorenzo es medio relativo, tal como lo muestra este dato: en los 10 últimos encuentros jugados en la Bombonera antes del de ayer, Boca ganó 5 y empataron los 5 restantes. Entonces, ¿de qué paternidad hablamos? ¿De los 9 partidos que llevan de ventaja los de Boedo en 75 años de profesionalismo? Puede ser, pero más que eso, de la sensación generalizada –la tienen los jugadores, los hinchas de los dos clubes y los neutrales– de que San Lorenzo le gana a Boca con la camiseta, cuando quiere y como quiere. Por todo eso, la primera explicación de lo ocurrido ayer, la que está más a mano, la que pocos se atreverán a discutir, es que San Lorenzo ganó por esas cosas que tiene la paternidad. Es que futbolÃsticamente no hubo grandes diferencias entre uno y otro, y no se dio ninguna razón táctica o técnica que permitiera pensar que el cuadro de Ruggeri fue superior.
Hijo, sobrino, padre o hermano de cualquiera, a Boca le va a resultar muy difÃcil aspirar a algo serio si juega como lo hizo ayer, sin peso en la mitad de la cancha y sin variantes ofensivas.
Boca jugó mal sin vueltas y ése es un punto clave para entender por qué no ganó un partido que dominó en casi todo su desarrollo. Sin Gago, que pone orden y oxÃgeno en el medio; sin Palacio, que suele abrir las defensas contrarias y sin el equilibrio que solÃa poner Battaglia –cuya ausencia se nota cada dÃa más–, Boca le puso casi todas las fichas a la cabeza de Palermo. Repetido y aburrido. Ayer le tiraron cientos de centros, que casi invariablemente murieron en las manos de Saja. Una excepción fue el que le metió el colombiano GuarÃn y que el grandote número 9 de Boca bajó para que Insúa convirtiera el descuento, el 1-2 sobre el final. Suficiente para que flotara la sensación de un resultado más justo y la idea de que Boca cayó dignamente.
El dominio territorial de los de Basile lo propició San Lorenzo metiéndose muy atrás para aguantar el 1 a 0 que habÃa conseguido de penal, medio de casualidad (Ledesma, en el piso, en una jugada medio confusa, metió instintivamente la mano). San Lorenzo superó mejor los contratiempos. No jugó Lavezzi y de arranque se lesionó Paolo Montero. El técnico apostó a las cabezas de Cardozo o de Ulloa, pero la pelota llegó poco hasta Abbondanzieri y casi siempre por abajo. Un remate del Malevo Ferreyra y otro de Barrientos pudieron aumentar el 1 a 0 con el que se fue al descanso el equipo visitante, aunque Boca habÃa arañado el empate en tres o cuatro oportunidades en ese primer perÃodo.
En el segundo tiempo, sin Cardozo –lesionado–, Ruggeri paró al equipo con doble lÃnea de cuatro y la ilusión de aguantar las embestidas del toro herido y meter el tiro de gracia.
Boca fue desesperadamente al frente. Con Guillermo primero, con Delgado después, con GuarÃn –que reemplazó a Vargas y se mostró solo en un par de jugadas–, con Ibarra y Morel parados como wines, con Insúa que amenazaba pero no encontraba eco, con Palermo más voluntarioso que nunca, con una hinchada que empujaba y empujaba, Boca fue a buscar. Encontró las manos de Saja, encontró las cabezas de Jonathan Bottinelli y de Bianchi y, cuando más buscaba, San Lorenzo armó una espectacular contra que realzó Barrientos dejando pasar la pelota y coronó DarÃo Bottinelli picando la pelota por sobre el cuerpo de Abbondanzieri. Golazo.
El descuento de Insúa, poco después, sirvió para apagar el incendio y para que le gente despidiera al equipo con aplausos. Pero si el cuadro de Basile sigue jugando asÃ, pronto van a llegar los silbidos. En forma de catarata.
BOCA-1 Abbondanzieri -6 Ibarra -6 Silvestre -6 DÃaz -5 M. RodrÃguez -4 Ledesma -6 Vargas -4 Bilos -4 Insúa -6 G. B. Schelotto 5 Palermo -5 DT: Basile | S. LORENZO-2 Saja -7 Alvarado -5 J. Bottinelli-7 Montero- - Esquivel -4 Rivero -5 Matteo -6 Ferreyra -5 Barrientos -7 J. Cardozo -4 Ulloa -4 DT: Ruggeri |
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