Tres minutos iban, nada más. Hasta ahà no habÃa pasado casi nada. Favale cobró un tiro libre para Boca en una de las pocas decisiones acertadas en todo el partido. Desde la izquierda, en un ángulo cerrado, cerca de la entrada al área. Desde ese mismo lugar, Riquelme le habÃa hecho un gol a AgustÃn Orion, el dÃa que murió Pedro Pompilio. Aquella vez habÃa pateado por abajo, al segundo palo y sorprendió a todos. Volvió a tirar al segundo palo, pero por arriba. No llevaba mucha potencia, aunque Migliore, para evitar sorpresas, manoteó al corner. Desde la derecha se preparó Riquelme. Antes de tirar le hizo una seña a alguien, seguramente a MatÃas Giménez. Y pateó a la cabeza de MatÃas Giménez, que completó la obra. Uno a cero. Primera clave del partido.
1) Porque San Lorenzo, que venÃa dulce después de vapulear a Huracán en el clásico, se amargó, se hundió, mostró mucha inconsistencia en el medio (sorprendió al posición inicial del Chaco Torres sobre la derecha), se apichonó y se tomó tres cuartos de hora para reaccionar.
2) Porque Boca encontró, en la tranquilidad del gol de ventaja, la serenidad necesaria para ir a buscar sin apuro, controlando la pelota y manteniendo al rival lejos de Javier GarcÃa.
Tan lejos del arquero de Boca estuvo San Lorenzo en la primera mitad que sólo se le pueden anotar dos remates cruzados de Papu Gómez. Balas de fogueo que no inquietaron al arquero. En el otro arco, Migliore tuvo una actividad mucho más intensa. Lo mejor de lo suyo fue una tapada a Chávez en una triangulación redondita (con perdón de la geometrÃa) de Riquelme, Palermo y Chávez a gran velocidad, en la mejor jugada del partido. Con el pie, el arquero salvó un remate cruzado que se le metÃa en el segundo palo. También hubo un cabezazo de Muñoz que se fue muy cerquita y un remate medio mordido de Giménez luego de un centro excepcional de Riquelme, saliendo de un encierro cerca del banderÃn del corner.
Sin brillar, manejando los tiempos del partido, Boca fue claramente superior en esa primera etapa, y por ahà se puede empezar a justificar su victoria.
El segundo tiempo fue otra cosa. La entrada de Menseguez por Torres fue la segunda clave del partido porque acomodó mucho mejor las fichas, ordenó la marca de San Lorenzo en el medio, le dio libertad al Papu Gómez y complicó a la defensa de Boca, especialmente a Monzón. En la primera parte del segundo tiempo, San Lorenzo tuvo la pelota y fue empujando de a poco a todo Boca a su propio terreno. El gol se olÃa más allá de que las llegadas no eran claras. Hubo una en la que Boca se salvó de milagro. Error de Ibarra (que habÃa jugado un gran primer tiempo) y remate de Bordagaray apenas desviado por sobre la cabeza de Javier GarcÃa.
Boca parecÃa perdido, no le encontraba la vuelta al asunto, los defensores rechazaban y la pelota volvÃa una y otra vez. El equipo de Pompei se limitaba a aguantar. Pero de pronto se hizo la luz. Monzón ganó una pelota en el medio. Riquelme encontró la brújula, pensó y le dejó servida la pelota a Palermo. Zurdazo a la carrera y asunto liquidado.
Después hubo un penal de Medel que Favale no cobró, algunas peleas que merecieron una sanción que no llegó y un ratito de ole de la tribuna de Boca que los hinchas de Huracán deben haber disfrutado por TV. Ganó Boca. En estos tiempos es noticia.
Estadio: Boca.
Arbitro: Gabriel Favale.
Goles: 2m, Giménez (B); 69m, Palermo (B).
Cambios: 46m, Menseguez (7) por J.M. Torres (SL); 57m, Mouche (5) por Gaitán (B); 73m, Romeo por Bordagaray (SL); 80m, Erbes por Chávez (B); 83m, Viatri por Palermo (B).
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