Más allá de cualquier especulación sobre el rival, lo que de verdad importa es saber si el equipo argentino da la talla; si la suma de sus brillantes individualidades deja como resultado un equipo; si se consiguen espantar los fantasmas que han aparecido en las últimas dos victorias, después del inesperado 2-2 contra los paraguayos.
El equipo del Tata Martino, como todos los que disputan este campeonato –incluido Chile, el gran favorito– ha tenido luces y sombras. Consiguió el objetivo que se habÃa trazado, el de terminar primero en el grupo, está invicto, pero sufrió demasiado en los finales de los tres partidos y opacó lo bueno que habÃa construido en los primeros tiempos.
En el balance de la primera fase quedan puntos a favor:
1) La inclusión de Javier Pastore permitió una buena circulación de pelota frente a rivales que tenÃan como objetivo principal, precisamente, interrumpir esos circuitos. Pastore fue decisivo, además en el inicio de la jugada que terminó en la red de Muslera en el difÃcil encuentro contra Uruguay. La presencia del ex jugador de Huracán como titular deja un mensaje muy claro del entrenador acerca de a qué cosa pretende jugar. No es un dato menor.
2) La capacidad goleadora de Agüero, quien mostró una recuperación fÃsica notable en relación al estado que mostraba en el último Mundial. El gol que convirtió contra los uruguayos es una sÃntesis de su calidad intacta.
3) Los destellos de Messi, siempre importantes aunque no se hayan traducido en goles y aparezcan a la vista de todos como una sombra de lo que se está acostumbrado a verle en el Barcelona. José Pekerman debe estar muy preocupado por tenerlo enfrente, lo que lo obliga al tejido de una red de contención que le quitará juego a los suyos.
4) Algunas intervenciones del arquero Sergio Romero, dando seguridad en momentos complicados del partido clave ante Uruguay.
5) El respeto por la pelota que mostraron todos y que permitió redondear pasajes de lujo como los exhibidos en la primera mitad del debut contra los paraguayos. Todos los rivales no pasaron de la mitad de la cancha y recién cambiaron su plan cuando se vieron en desventaja.
También quedan puntos en contra:
1) Los cambios realizados por el entrenador. Contra Paraguay puso a Tevez e HiguaÃn cuando parecÃa más aconsejable meter a uno solo de los dos, ya que en el momento de las variantes los rivales se habÃan soltado y empezaban a apuntarle a Romero. Tampoco se entiende muy bien por qué el DT eligió sacar a Pastore como primer cambio y mucho menos en circunstancias en que se precisaba posesión de pelota como fórmula para contener a los adversarios.
2) La falta de precisión para definir las situaciones que se generan. Se pueden hablar de mala suerte en jugadas en las que la pelota pega en los palos, pero la mala punterÃa en el último toque es un dato irrefutable: 46 tiros al arco, 4 goles. Los delanteros y volantes ofensivos parecen deprimirse cuando no se resuelven las llegadas y eso repercute en las otras lÃneas.
3) La inseguridad de los defensores. En primer lugar de la lista está Roncaglia, pero las generales de la ley les caben también a Zabaleta, Rojo, Garay, Otamendi y Demichelis, en los momentos en que los rivales salen a presionar arriba. Parecen obnubilarse, se apuran, rechazan a cualquier parte o intentan salir jugando del mismo modo que lo hacÃan cuando los contrarios esperaban parados en la mitad de la cancha.
4) La merma fÃsica que está Ãntimamente relacionada con los bajones anÃmicos. Están cansados y lo sienten mucho más cuando dejan de tener contacto permanente con la pelotita.
Viene Colombia. Que entró medio por la ventana, convirtió un gol apenas en 270 minutos y no mostró gran cosa, pero igual no va a ser fácil. Si Argentina mantiene la regularidad esperada, si Martino ajusta algunas tuercas, si Messi se pone pilas larga vida las chances de pasar van a ser mucho mayores.
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