Si alguien dice familia, es claro que lo primero que le viene a la mente es un nutrido grupo de personas sentadas en una mesa comiendo las pastas del domingo, casi al estilo de los Campanelli o una familia tipo desquiciada como los Argento, la de la aun vigente Casado con hijos.
Decir familia, no s贸lo para nuestras cabezas formateadas por los procesos inmigratorios del siglo XX en el pa铆s sino para cualquier persona de cualquier parte del mundo 鈥搚 esperamos, aqu铆, no exagerar鈥, es pensar en Italia, en la gran familia italiana, en las notas costumbristas que tienen las pel铆culas de Fellini (Amarcord, con sus tintes er贸tico-fami-liares y todo) o, a su modo, las novelas y films neorrealistas en general: retratar la familia es retratar el mundo, al menos el propio, y eso es lo que se puede encontrar en las p谩ginas de Mientras duerme el tibur贸n, novela de Milena Agus traducida al espa帽ol y publicada recientemente.
La historia se centra en los avatares de la familia Sevilla Mendoza, 鈥渟ardos desde el Paleol铆tico superior鈥 (tal como afirma la narradora y protagonista, y aunque el nombre no lo parezca), alguien que se encargar谩 de sumergir al lector en las peculiares caracter铆sticas del grupo. Y 茅sa es la ventaja que tiene el costumbrismo, despu茅s de todo: mostrar como usual lo que a simple vista parece totalmente extra帽o o casi patol贸gico (digamos, como pasa en toda familia): en principio, el padre es una suerte de Casanova obsesionado con Am茅rica del Sur que, mientras arregla autos en su taller, ya est谩 programando el pr贸ximo viaje hacia alguna regi贸n de nuestro continente para ayudar a los m谩s carenciados. Por el otro lado, la madre es una mujer d贸cil que raramente sale de su casa y pasa sus d铆as buscando la belleza en los cuadros que pinta cotidianamente, obsesi贸n que en alg煤n sentido le pas贸 a su hijo menor, quien no sale de su pieza, en este caso explorando los des茅rticos te-rritorios de lo est茅tico en su piano, tocando todo el d铆a las sinfon铆as de Beethoven hasta el cansancio. Todos en la familia buscan algo, hasta la t铆a, la hermana de la madre de la narradora, terriblemente hermosa, pero con un serio problema para encontrarse un 鈥渘ovio que le dure鈥 (ay, cruel categor铆a filos贸fica de las charlas familiares).
En Mientras duerme el tibur贸n, primera novela de Agus (publicada por Nottretempo en 2005), ya encontramos todas las caracter铆sticas de la novel铆stica de la autora que, con trabajos como La mujer en la luna (2006) 鈥搇ibro que vendi贸 m谩s de 750 mil ejemplares鈥, rese帽ado en Radar hace algunos a帽os, cautiva a un p煤blico fiel con trabajos breves que se concentran en ese tan italiano punto de intersecci贸n que es el erotismo y la impronta familiar, a esta altura, si seguimos a la autora, un tema sardo: cada miembro de los Sevilla Mendoza se acuesta o besa a alguien, pero siempre pensando en otra persona, desde la ya mencionada t铆a hasta la propia protagonista, quien parece sentirse ajena al encuentro del verdadero amor y pasa sus d铆as teniendo tormentosas relaciones sadomasoquistas con un empresario casado que considera que lo mejor que puede pasar en la vida es morirse.
Milena Agus (G茅nova, 1959) logra otro trabajo que presenta al amor en todas sus dificultades: un trabajo sencillo que se lee r谩pidamente, pero que se termina de manera abrupta en un final que rompe un poco el clima que iba construyendo al texto. Si bien no es uno de sus mejores libros, la ventaja con la que cuenta es que lo ameno de la historia y la posibilidad de identificarse con tal o cual personaje (con el hermano pianista que no quiere ir a la escuela o con la abuela protectora, entre muchos otros matices) permiten que el lector se enganche r谩pidamente con lo relatado.
Agus ha sabido convertirse en una s贸lida autora de best-sellers no carentes de virtudes literarias, escribiendo textos poco pretenciosos que retoman la tem谩tica del amor y la familia en un tono que, por te-rriblemente sardo, se hace universal. Con un estilo claro, limpio y para nada demandante, Agus logra contar una historia que entretiene y que, si bien sobre el final deja un gusto raro en la boca, no por eso deja de ser cautivante.
Mientras duerme el tibur贸n es casi como escuchar esas historias de sobremesa los domingos despu茅s de los ravioles: que a la t铆a le pas贸 esto, que no sab茅s c贸mo est谩 el nene, que tal otra cosa y, por m谩s ajeno que a veces nos resulte, como un buen chisme, no podemos dejar de prestar atenci贸n.
© 2000-2022 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.