EL CRONISTA: Sentados y cenando el rostro del hombre se transforma de repente. Con un gesto brusco aparta el plato que tiene delante. Un tintineo de cuchillos y tenedores. Se levanta, se queda de pie y parece no saber dónde está. La mujer se remueve en su silla. La mirada de él revolotea alrededor de la mujer sin terminar de posarse, y ella –que ya se ha visto sacudida por la desgracia– lo nota enseguida, aquà está otra vez, ya me está tocando los labios con sus frÃos dedos. ¿Pero qué te pasa?, le susurra con los ojos, y el hombre la mira atónito.
–Tengo que irme.
–¿Adónde?
–A donde él está, allÃ.
–¿Al lugar en el que todo pasó?
–No, no. AllÃ.
–¿Dónde es all�
–No lo sé.
–Me asusta.
–Solo para volver a verlo un momento.
–¿Pero qué vas a ver ahora? ¿Qué más hay que ver?
–¿Y si allà fuera posible verse? ¿Y si hasta pudiera hablar con él?
–¿¡Hablar!?
EL CRONISTA: Ahora los dos se recobran, despiertan.
–Tu voz.
–Me ha vuelto. También la tuya.
–He echado tanto de menos tu voz.
–Ya creÃa que nosotros...que nunca más.
–Más que mi voz, echaba de menos la tuya.
–¿Pero qué es eso de allÃ, dime? ¡Ese lugar no existe, no hay un allÃ!
–Si se va allÃ, es que hay un allÃ.
–Y no se vuelve, nadie ha vuelto todavÃa.
–Porque solo han ido los muertos.
–¿Y tú, cómo piensas ir tú?
–Yo iré vivo.
–Y no volverás.
–Quizás esté esperando que yo vaya.
–El no. Hace ya cinco años que no es más que un no y otro no.
–Puede que no haya entendido que renunciáramos a él asÃ, sin más, al instante, desde el mismo momento en que nos avisaron.
–MÃrame. MÃrame a los ojos. ¿Qué nos estás haciendo? Soy yo, ¿lo ves? Somos nosotros, nosotros dos. Esta es nuestra casa. La cocina. Ven, siéntate. Te voy a servir un poco de sopa.
(...)
HOMBRE:
Y lo más bonito de todo son tus brazos,
tan redonditos y suaves.
La vida está aquÃ,
cariño,
por un momento lo he olvidado:
la vida está en el lugar
en el que tú estás
sirviendo la sopa
en el cÃrculo de luz.
Has hecho bien en recordármelo:
nosotros estamos aquÃ
él está allÃ
y hay un lindero-mundo-eterno
entre el aquÃ
y el allÃ
Por un momento lo habÃa olvidado
Nosotros estamos aquÃ
y él.
¡Pero asà no se puede seguir
no se puede !
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