En el siglo 19, el bar贸n Hirsch financi贸 un proyecto de emigraci贸n cuya originalidad hoy cuesta un poco entender. Hirsch comenz贸 a crear colonias agropecuarias en pa铆ses que aceptaran inmigrantes y no tuvieran leyes o tradiciones que impidieran la colonizaci贸n jud铆a. En Europa resultaba dif铆cil o imposible. En Estados Unidos result贸 raro 鈥搇a inmigraci贸n jud铆a fue eminentemente urbana鈥. Fue en unos pocos pa铆ses de Latinoam茅rica y especialmente en Argentina donde el bar贸n pudo realizar su proyecto: hacer que los jud铆os volvieran a la tierra, fueran sus propietarios, aprendieran a ser chacareros.
Fue un regalo para los argentinos resumido por uno de los hijos de estas colonias baronales como los gauchos jud铆os, primer estereotipo a nivel internacional del jud铆o como paisano, hombre de tierra adentro, adaptado a la vida rural. Si es por comparar im谩genes, basta leer el libro de Eichelbaum y alquilar el DVD de El violinista en el tejado. En uno hay hombres al fin libres tomando una cultura y cambi谩ndola; en otra hay mujiks marginales, tolerados y victimizados.
Esta orla de colonias se concentr贸 en el litoral pr贸spero, formando un archipi茅lago con otras, alemanas, lituanas, polacas, italianas, tambi茅n de europeos hambrientos de tierra, que tambi茅n se agaucharon en tiempo record. Todas estas colonias conservan artefactos, edificios y monumentos de esos tiempos pioneros, pero casi ninguna conserva su poblaci贸n. Es que en Argentina hubo un movimiento del campo a la ciudad enorme e irresistible, en muchos casos impulsado por la misma prosperidad al fin obtenida.
Mois茅s Ville, en Santa Fe, es un caso t铆pico, el de una comunidad que mantiene su identidad pese a los n煤meros que bajaron, y que acaba de tener una idea de buen calibre. Como se relataba en la edici贸n del s谩bado pasado de m2, la comunidad local present贸 el caso de su deteriorada sinagoga, la Brener, al World Monuments Fund. La ONG internacional dedicada a salvar el patrimonio humano del vandalismo, el abandono y el maltrato acaba de poner en su lista de 100 lugares m谩s amenazados a este edificio santafesino. Es, a su manera, un hito que valoriza el patrimonio de este pa铆s. Y es una profunda verg眉enza argentina que tengamos que llegar a tanto por una obra que tiene un presupuesto que pagar铆a, con suerte, un d铆a de la campa帽a electoral porte帽a.
Adolfo Blumenthal firma como presidente de la Comunidad Mutual Israelita de Mois茅s Ville la carta de presentaci贸n al WMF, que cuenta que la colonia data de la d茅cada de 1880, abri贸 su cementerio en 1891 y tuvo personer铆a jur铆dica como Comunidad en 1923. Blumenthal aclara que su grupo mantiene en 鈥溍硃timas condiciones鈥 el cementerio, su escuela, su seminario, una casa del estudiante, la sede societaria y otros edificios de uso comunitario. Pero resulta evidente que necesitan ayuda para salvar su templo, 鈥渦n sitio de alto valor significativo para la comunidad鈥.
El templo fue declarado monumento hist贸rico nacional en 1999 y tuvo algunas restauraciones parciales en 1989, para festejar el centenario de la colonia. Pero con un siglo encima, su situaci贸n es cr铆tica. Seg煤n el informe presentado al WMF, el principal problema del edificio es de humedades ascendentes, que ya ponen en peligro la misma integridad de sus muros, viejos ladrillos autoportantes. La piel del edificio muestra p茅rdidas de revoques originales, con m煤ltiples reemplazos parciales, mientras que los techos perdieron chapas aqu铆 y all谩, con las consiguientes filtraciones y deterioros de vigas. Adentro, el entrepiso de madera 鈥揹edicado a las mujeres en tiempos m谩s ortodoxos鈥 muestra entablados podridos y peligros estructurales, y nadie se anima a apoyarse en la baranda. Los cerramientos deben ser reparados, las muchas pinturas murales internas van de la crisis a la necesidad de restauros preventivos, y hay que cambiar urgente la instalaci贸n el茅ctrica.
Los muebles de la sinagoga son originales, de 茅poca, y muestran los estragos de la humedad. El tabern谩culo que encierra el libro sagrado, una pieza francamente especial, aparece en buen estado, pero su pedestal est谩 carcomido por las termitas. Como pide el detallado formulario del WMF, la comunidad explica que el peligro inmediato para la sinagoga es que, a帽o m谩s, a帽o menos, eventualmente se derrumbe con p茅rdida total. Y que las amenazas inmediatas son las humedades y los insectos.
En el cap铆tulo soluciones, el escrito menciona el relevamiento realizado por el equipo de la arquitecta Adriana Collado, que pide reforzar los cimientos con micropilotes y encadenados en hormig贸n, reconstruir capas aisladoras y revoques externos, cambiar completamente las chapas del techo, colocando aislante t茅rmico y una nueva estructura de sost茅n, restaurar los revoques interiores, el cielorraso, los pisos, los vidrios y pinturas. Y hacer a nuevo las instalaciones el茅ctricas, de agua y gas.
驴Cu谩l es el presupuesto de todo este trabajo? Seg煤n el documento presentado, el arquitecto Jorge Balangero los presupuest贸 en 80.000 d贸lares.
Esto es: para salvar un bien patrimonial indudable, declarado hace a帽os monumento hist贸rico nacional, cuya salvaci贸n cuesta 80.000 d贸lares, hay que recurrir a una instituci贸n internacional que actu贸 en casos como el de Angkor Vat. S贸lo en Argentina...
Todo esto subraya la sabidur铆a de una familia argentina que enfrent贸 el mismo problema en otra colonia baronal, m谩s chica y entrerriana, donde qued贸 tambi茅n en desuso una sinagoga. Ese peque帽o edificio es un caso 煤nico en el mundo, porque es una sinagoga-rancho, alojada en un rancho de adobe, galer铆a de piso de ladrillo apoyado y palo picado, amueblada con maderas tra铆das de Europa y deliciosas l谩mparas de alcohol rusas. Sus actuales due帽os no quieren ni o铆r hablar de donarla o hacerla estatal: por suerte les va bien y mientras puedan la van a mantener ellos mismos, como un monumento a sus padres y abuelos, abri茅ndoles las puertas a quienes quieran visitarla.
Lo bien que hacen.
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