No fue una sorpresa, porque en todo momento se percibi贸 que la jueza Sara Nasif no entend铆a en absoluto del tema. Su Tribunal del Trabajo N潞 3 de San Isidro rechaz贸 esta semana el amparo presentado por los j贸venes integrantes de No a la Demolici贸n para frenar la destrucci贸n de la Casa Cobo en Tigre. Seg煤n abogados que se leyeron el fallo, la doctora Nasif no parece muy acostumbrada a manejar amparos: sus considerandos son anticuados y no tienen en cuenta doctrinas que ya llevan a帽os instaladas. Su sensibilidad hacia el tema patrimonial parece m谩s baja aun que la del gobierno municipal de Tigre, que s贸lo puede ver el 鈥渓ado infracci贸n鈥 de la destrucci贸n de la casa y se pierde su dimensi贸n pol铆tica. Los vecinos ya apelaron el fallo, llamaron a asamblea y comienzan a movilizarse para defender sus tesoros edificados en la 煤nica arena en la que es posible hacerlo.
La Casa Cobo era una casona italianizante, magn铆fica y aplomada que se alzaba hasta este mes en la esquina de San Mart铆n y el r铆o, justo cruzando el puente desde la estaci贸n de trenes del Tigre y en el arranque de la linda avenida de palmeras que se va adentrando. La casona supo ocupar sus buenas hect谩reas, fue protegida como patrimonio y fue desprotegida por ese amigo del 鈥渄esarrollo鈥 que fue el interminable intendente Ricardo Ubieto. Lo primero que pas贸 fue que perdi贸 casi toda su tierra para crear dos manzanas de d煤plex y casas a las que Ubieto les regal贸 calles y una rotonda verde. La casa sigui贸 malviviendo en la esquina, todav铆a due帽a de un tentador lote, deteriorada y por costumbre todav铆a conocida como el Tigre Club.
Luego, como suele suceder, alguien tuvo una idea. En este caso, la de hacer un hotel en esa regi贸n del norte porte帽o que explot贸 junto a la ola tur铆stica. Pero no iba a ser una idea elegante y boutique, como la bella y muy bien restaurada Villa Julia, ahora exitoso hotel, sino crasa, grandota y con una bober铆a que parece una burla. La idea era demoler la Casa Cobo y construir en su lugar una copia del Tigre Hotel que se quem贸 hace a帽ares. Esto es, destruir una pieza patrimonial real para reemplazarla por una falsificada.
Para entender semejante pastiche hay que tomarlo en su contexto pol铆tico. El actual gobierno de Tigre, con Sergio Massa al frente y con el sello del Frente para la Victoria, asumi贸 a fin de a帽o, hace unos sesenta d铆as. El a帽o largo antes de eso gobern贸 el partido Hiram Gualdoni, que era presidente del Concejo Deliberante y reemplaz贸 a Ubieto primero por enfermedad y luego por su fallecimiento. Antes, por supuesto, gobernaba Ubieto.
Entre estos dos intendentes se arm贸 el negocio en un espacio urbano que se comenzaba a puntuar de torres feotas y enormes, con demoliciones indiscriminadas. Para pensar siquiera en hacer un Howard Johnson en la esquina de la Casa Cobo hab铆a que tener buenos contactos pol铆ticos porque el proyecto no cierra legalmente por ning煤n lado. Para empezar, el terreno est谩 en una zona donde se proh铆ben los hoteles. Para continuar, ocupa una proporci贸n del terreno imposible de aprobar. Construir ese proyecto de hotel en ese lugar implicaba de movida lograr que el Concejo Deliberante aprobara dos excepciones al c贸digo.
Como los due帽os del terreno son empresarios con viejos laureles de la renovaci贸n radical y el gerente de Howard Johnson es el ex concejal porte帽o Alberto Albamonte, se puede asumir que todas las partes sab铆an bien c贸mo se logran las excepciones. Massa, cumpliendo una promesa de campa帽a, decret贸 este verano un fuerte l铆mite a las alturas constructivas, con lo que los socios tendr铆an que lograr ahora tres excepciones a las reglas.
Como se sabe, todo es posible en esta vida si hay gente bien dispuesta. El ex intendente interino Hiram Gualdoni es arquitecto y tiene un estudio con otros dos funcionarios. Uno es Guillermo Zwanck, tambi茅n arquitecto, que fue subsecretario de Obras P煤blicas y de Desarrollo Urbano y Pol铆tica Ambiental en las dos 煤ltimas gestiones (la de Ubieto y la de su socio). El tercer socio en el estudio sigue siendo funcionario: es Pablo Ricca, director general de Aplicaci贸n de C贸digos de Zonificaci贸n, que ya va por su tercer intendente y viene a ser la persona que debe hacer cumplir el c贸digo a los del Howard Johnson. Esta sociedad comercial con sede en la avenida Libertador al 900, en San Fernando, ya funcionaba en tiempos en que los tres eran funcionarios.
Es este nivel de la pol铆tica lo 煤nico que explica que gente grande se juegue millones en un proyecto tan esdr煤julo en lo legal. Y tambi茅n explica el gran misterio de que se largaran a demoler la Casa Cobo en plena luz del d铆a, sin permiso municipal y sin siquiera pedirlo. O hay que llamar a un psiquiatra, o los socios saben algo que nosotros no sabemos.
Todo esto hubiera pasado sin pena, sin gloria y sin que nadie se enterara si no fuera porque el patrimonio se transform贸 en un tema de la agenda pol铆tica. Esto ocurri贸 s煤bitamente el a帽o pasado y en pleno centro de la Capital, y est谩 tomando por sorpresa a los pol铆ticos, que no muestran reflejos. En Tigre arranc贸 a fin de a帽o, con un grupo de muy j贸venes estudiantes que se movilizaron, juntaron firmas, encontraron eco en los vecinos y terminaron con el nombre de No a la Demolici贸n, apoyados por legisladores bonaerenses y porte帽os, y por grupos como Basta de Demoler, que les contaron c贸mo se logr贸 frenar un poco la piqueta en esta ciudad.
Fueron estos veintea帽eros los que evitaron la demolici贸n poniendo el cuerpo, literalmente. Cuando la jueza Nasif intent贸 hacerse famosa diciendo que no corr铆a prisa para sancionar el amparo pedido porque no ve铆a el menor apuro 鈥搖n verdadero cerebro legal鈥, la empresa inmediatamente llev贸 una inmensa m谩quina de demoliciones, de esas que parecen una gr煤a con una gran bola colgando de una cadena, y empez贸 a pegarle a la Casa Cobo. La municipalidad ni se enter贸, la jueza lleg贸 pasado el mediod铆a frente a los insistentes llamados de los medios y de la diputada bonaerense Liliana Piani y de la porte帽a Teresa de Anchorena, y la casona fue demolida a medias porque algunos de los vecinos se interpusieron f铆sicamente entre sus muros y la maquinota. La jueza Nasif 鈥搎ue seg煤n su secretario nunca trabaja pasadas las 13.30鈥 clausur贸 la obra con el simple expediente de pedir el permiso de demolici贸n, que no ten铆an porque nunca hab铆a sido pedido.
La casa qued贸 toda rota, los vecinos enojados, el gobierno municipal en falsa escuadra. En di谩logo con P谩gina/12, el secretario de Inversi贸n P煤blica, Urbanismo y Gesti贸n Ambiental de Tigre Antonio Grandoni explic贸 simplemente que nadie se esperaba que los inversores quebraran la ley con semejante osad铆a. Grandoni, que no sab铆a que su director general Ricca es socio comercial de Gualdoni y Zwanck, se refugi贸 en la multa de 150.000 pesos que les impusieron a los demoledores y prometi贸 que nunca se har谩n las excepciones al C贸digo para poder construir ese proyecto de Howard Johnson. Aunque, con tino, aclar贸 que el FPV no tiene mayor铆a propia en el Concejo Deliberante, que sigue controlado por el viejo partido vecinalista de Ubieto.
Mientras tanto, la jueza Nasif le ped铆a un peritaje de la maltratada Casa Cobo a la municipalidad de Tigre, que con espectacular falta de modales se lo encargaba nada menos que al arquitecto Ricca. La jueza se neg贸 a nombrar un perito independiente que determinara si la casa ten铆a salvaci贸n y la trat贸 como una ruina en peligro, como si m谩gicamente hubiera sido encontrada en ese estado y fuera riesgosa para los vecinos. Ricca, nada sorprendentemente, recomend贸 tirarla abajo, afirmando que hab铆a que apuntalarla y cercarla para que no fuera peligrosa, pero hab铆a que terminar de destruirla m谩s temprano que tarde. Esto, en castellano, es sancionar el hecho consumado.
Los due帽os del predio levantaron una empalizada m谩s alta y la coronaron con un media sombra, cosa de ocultar el cuerpo del delito, lo que despert贸 rumores de inminente destrucci贸n de la casa en todo el barrio. La jueza coron贸 su actuaci贸n en el caso con su fallo de esta semana rechazando finalmente el amparo que llama la atenci贸n por su pobreza de argumentos. Primero, dice que no hay una norma espec铆fica que proteja la casa, ya que las que hab铆a 鈥搊rdenanzas 117 de 1979 y 30 de 1980鈥 fueron derogadas por la 1894 de 1996. Con esto, descarta los fallos porte帽os que le acercaron y que explican la nueva jurisprudencia, donde un bien en proceso de catalogaci贸n no puede ser alterado o demolido hasta que el Legislativo decida por s铆 o por no. La Casa Cobo es sujeto de un proyecto de catalogaci贸n en la legislatura bonaerense que ya tiene estado legislativo.
Conservadora, Nasif afirma que no se pueden hacer amparos porque s铆, por cualquier causa, y hasta muestra fastidio porque los amparistas no siguieron los plazos judiciales, present谩ndolo por lo menos treinta d铆as antes del hecho en s铆. Adem谩s de que no hay manera de saber cu谩ndo se va a cometer una demolici贸n, hace a帽os ya que los amparos son por cualquier causa, no tienen plazo y no necesitan ser el 煤nico recurso disponible para el que lo pide.
La impresi贸n es que la letrada quer铆a sacarse el tema de encima: no abre prueba y le arroja toda la responsabilidad a la municipalidad de Tigre, diciendo que no hab铆a faja de clausura de la obra, que falt贸 a su deber de contralor y vigilancia, y que la demolici贸n fue hecha a metros del Palacio Municipal y justo enfrente de una dependencia del mismo ministerio que debe velar por estas cosas. Todo muy cierto 鈥揺n la dependencia en cuesti贸n, que se encarga de espacios verdes, evidentemente son ciegos y sordos, y no tienen tel茅fono para avisar鈥, pero no exime a la jueza de lo que termina siendo un pase para sacarse el caso de encima.
Los vecinos ya apelaron ante la c谩mara en lo contencioso, que tal vez tenga m谩s cintura para tratar un tema novedoso. En la apelaci贸n se reiteran los argumentos hist贸ricos, el estado legislativo de la protecci贸n de la casa y la negativa incomprensible de la jueza Nasif a nombrar un perito independiente. M谩s pr谩cticamente, los vecinos ya llamaron a asamblea y preparan una mateada de apoyo a la Casa Cobo para hoy. El gobierno de Massa no tom贸 ninguna medida todav铆a y la comisi贸n creada para estudiar la protecci贸n de 45 edificios todav铆a ni siquiera se reuni贸.
Lo curioso es que Massa levant贸 en las elecciones el tema de limitar la especulaci贸n inmobiliaria y cumpli贸 con su promesa de limitar las alturas de inmediato, por decreto, sin esperar siquiera que se re煤na el concejo local. Pero en este tema patrimonial su gobierno sufre de una curiosa par谩lisis y falta de energ铆a. Este negocio politizado no fue armado durante su nov铆sima gesti贸n y el tema patrimonial es una nueva bandera que espera liderazgo, o por lo menos un o铆do amigo. Mauricio Macri demostr贸 con el tema del colegio de La Salle que ya lo entendi贸.
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