El Cippec est谩 organizando un ciclo de encuentros sobre temas culturales, y este martes el asunto fue el patrimonio. En el Centro Cultural Borges hubo una mesa sobre Patrimonio Hist贸rico: una cuesti贸n pendiente en la que se escucharon cosas incre铆bles. Los que hablaron fueron Facundo de Almeida, que es columnista de m2 y asesor de la comisi贸n de cultura de Diputados, y Alberto Petrina, Director Nacional de Patrimonio y Museos, y Vicepresidente Primero de la Comisi贸n Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Hist贸ricos. Fue justamente el encumbrado funcionario, que supo ser encargado de Patrimonio porte帽o en los inolvidables tiempos de las Chicas Superpoderosas, el que dej贸 con la boca abierta a m谩s de uno.
Petrina hizo un detallado relato sobre el surgimiento de un grupo de arquitectos americanistas liderado por Ram贸n Guti茅rrez e integrado por Alberto Nicolini, Alberto de Paula y Maria Waisman. Este grupo trabaj贸 en una fuerte revalorizaci贸n del barroco americano y del prehisp谩nico, bastante despreciado por esos tiempos. Hasta ah铆 todo bien, pero luego Petrina agreg贸 que lo que se hizo fue superar la visi贸n 鈥渢ilinga y europeizante鈥 y que lo que hab铆a que hacer era preservar la arquitectura prehisp谩nica, hisp谩nica, federal, de las presidencias de Yrigoyen, Alvear, Justo y Per贸n. Estos recortes asombrar谩n seguramente a los miembros del Cedodal, que dirige Guti茅rrez y tiene posiciones vastamente m谩s ecum茅nicas y serias sobre el patrimonio edificado.
Pese a su reivindicaci贸n de lo nacional y popular, Petrina opina que s贸lo una elite puede ocuparse del patrimonio: el que no sea arquitecto que se calle, porque 鈥測o no le digo a un m茅dico c贸mo tiene que operar鈥. Esto de meterse, seg煤n Petrina, sucede por la 鈥減opularizaci贸n del patrimonio鈥, que se trata 鈥渄e una moda como la ecolog铆a o la arquitectura sustentable. Ahora hasta do帽a Rosa quiere decir qu茅 es lo que hay que proteger. Antes se hab铆an puesto de moda las canchas de paddle, ahora est谩 de moda el patrimonio鈥.
Almeida, que no es arquitecto pero s铆 especialista en gesti贸n cultural, tuvo que recordar cosas como que el patrimonio es un derecho constitucional de los ciudadanos desde 1994, y no un kiosco para Petrina. Tambi茅n se concentr贸 en el tema verdaderamente central, que es la falta completa de una pol铆tica p煤blica de preservaci贸n patrimonial con recursos, normas fuertes e instituciones suficientes. Para ilustrarlo, compar贸 nuestra anomia con la potencia de M茅xico, donde hay 110.000 monumentos hist贸ricos nacionales frente a nuestros 400. Por el norte, todo lo construido en el per铆odo prehisp谩nico, colonial y de la primera independencia, hasta 1900, es autom谩ticamente patrimonio, sin leyes ni catalogaciones especiales. Este tesoro cultural es administrado por una instituci贸n con cientos de funcionarios, operando con leyes claras y duras.
De Almeida es una persona sumamente amable en el trato, con lo que no le explic贸 a Petrina qu茅 abismalmente zonzo resulta escuchar al vicepresidente primero de la Comisi贸n decir cosas tan elitistas, altaneras y despectivas. Do帽a Rosa tiene derecho a custodiar su patrimonio, y si bien no dirige sus operaciones, bien que elige su m茅dico y opina 鈥揹e palabra y de voto鈥 sobre las pol铆ticas de salud. La gente como Petrina simplemente no entiende que el patrimonio ya es parte de la agenda pol铆tica y ahora tienen que hablar con el deplorable demos de los que no son arquitectos.
O en realidad no: bien puede quedarse en su casa, escribir y pensar, y dejarles a otros que tengan ganas eso de tratar de generar una pol铆tica p煤blica que de una buena vez detenga la destrucci贸n.
El sitio de Proteger Barracas es, ya se sabe, una fuente de delicias por su sentido del humor, sus denuncias atinadas y su desparpajo en tocar temas muy tab煤. Por ejemplo, el de la 铆nfima calidad de lo que se construye hoy, en el plano material como en el conceptual. Esto es tab煤 porque ning煤n constructor lo va a aceptar 鈥搈urmurar谩n sobre condiciones de mercado, etc.鈥 y porque los arquitectos, curiosamente, defender谩n lo que se construye en Buenos Aires como si fueran tesoros de la Bauhaus.
La construcci贸n comercial argentina ya no es arquitectura, ya que no hace falta un arquitecto para 鈥渃rear鈥 siempre el mismo edificio, de losas de hormig贸n, balc贸n al frente y local o cochera en planta baja. La falta total de ideas es f谩cilmente perceptible en cualquier ciudad del pa铆s, pero tant铆simos arquitectos defender谩n a sus empleadores con ferocidad, acusando al cr铆tico de nost谩lgico. En realidad, las ideas aparecen 鈥揷uando aparecen鈥 en encargos m谩s peque帽os, generalmente casas particulares o peque帽os edificios, donde el comitente es m谩s flexible o permeable.
Como se ve en las fotos seleccionadas, la calidad constructiva ya es grave. El edificio de las im谩genes se est谩 terminando en Per煤 1795 y ya se ve la penosa falta de ideas en su dise帽o. Tambi茅n se ve que para ahorrar se ponen los ladrillos huecos de canto, de modo de llenar los vanos entre losas con menos hileras. El edificio se vende como de 鈥渃alidad y dise帽o鈥. Este edificio es apenas una muestra del show de barbaridades que recogi贸 Proteger Barracas en su p谩gina de Internet.
SOS Caballito reuni贸 ayer a los vecinos de su barrio frente a una obra en la calle Pujol 1150/54, que infringe la ley 2722. Esa famosa ley, piloteada por la entonces diputada Teresa de Anchorena, baj贸 las alturas en un amplio pol铆gono de Caballito, llegando al Parque Centenario. Eso fue hace 26 meses, pero resulta que se iniciaron hace poco nada menos que cuatro obras en altura: Pujol 1150, Felipe Vallese 1463, Repetto 1041 y Cucha Cucha 958. SOS Caballito denunci贸 las obras a la Ciudad, pero la respuesta fue que todo estaba en orden porque ten铆an permisos anteriores a la promulgaci贸n de la 2722.
Para SOS Caballito, 鈥渓a respuesta es lamentable porque deja ver que se prefiere preservar la inversi贸n de algunos por sobre el bien com煤n que defiende la ley vigente鈥. Con tino, los vecinos se帽alan que para la Direcci贸n General de Registro de Obras y Catastro 鈥渓as edificaciones en altura son culpables de afectar las caracter铆sticas edilicias, la forma de vida, la infraestructura y tantas otras consideraciones largamente reconocidas, s贸lo si se solicita permiso para su construcci贸n despu茅s de la ley 2722. Pero si esos mismos edificios cuentan con una autorizaci贸n m谩s antigua, autom谩ticamente obtienen certificados de inocencia鈥.
Por supuesto, todo esto es un macaneo de los funcionarios. Como bien se帽ala SOS, el C贸digo de Edificaci贸n indica en su disposici贸n 2.1.5.2 鈥淥bras paralizadas鈥 que 鈥渟i la Direcci贸n comprueba que una obra no tiene movimiento durante seis meses por la no ejecuci贸n de trabajos constructivos y/o de instalaciones la declarar谩 Paralizada鈥.
Basta hacer la cuenta: la 2722 ya tiene 26 meses, que son 20 m谩s que los seis que indica el C贸digo. Las obras con improcedentes.
A quien quiera descansar la mente de estas cosas, dos paseos para recomendar. Uno es acercarse a la esquina de Guido y Rodr铆guez Pe帽a, donde se alza un Bustillo particularmente gentil que acaba de ser restaurado. Y otro es a esa inefable arca que es el Museo Nacional de Arte Decorativo, que tiene ambientes nuevos para ofrecer.
El Bustillo es una muestra del estilo franc茅s tard铆o del maestro, un muy lindo edificio en esquina, con ochava curva y rematado en mansarda, con m谩scaras marcando un piano nobile y muros perfectamente trabajados. El edificio fue vandalizado hace a帽os, cuando su departamento de planta baja fue destruido para crear una absurda minigaler铆a comercial de apenas tres locales. Los interiores fueron completamente demolidos y las aperturas cortadas hasta el suelo para crear arcadas. Los locales fueron construidos de la manera m谩s berreta posible, en vidrio y chapa, retirados de la l铆nea de frente de modo de crear una peque帽a recova.
Pero la potencia de Bustillo disimula hasta esto, y ahora que el frente est谩 limpio, este peque帽o edificio es un deleite de calidad y elegancia. Es que se puede apreciar la exacta rusticaci贸n de los muros, con sus cortes y marcos, la belleza escult贸rica de las m谩scaras y el subido color arena, como de piedra de Bath, del tratamiento. Es un placer y una invitaci贸n a quedarse mirando para descubrir las proporciones de un verdadero cl谩sico.
No tan lejos del Bustillo, sobre Libertador, est谩 esa arca que es el Museo Nacional de Arte Decorativo, en el viejo Palacio Err谩zuriz. El museo sigue avanzando en recuperar para el p煤blico ambientes antes utilizados como oficinas o cerrados por su mal estado. Estos ambientes se concentran en el primer piso del palacio, balconeando sobre el notable ambiente principal como si fuera un patio y todos con ventanales a la calle. Los Err谩zuriz siguieron la tradici贸n de las grandes residencias, donde la familia vive en realidad en un apartamento interno, usando los salones para momentos m谩s p煤blicos. Hace poco se restaur贸 el departamento de Mat铆as hijo, con su sala decorada en 1916 por Jos茅 Mar铆a Sert en un Art D茅co orientalista y su dormitorio transformado en una linda fantas铆a napole贸nica.
Ahora se estren贸 el dormitorio de Mat铆as padre, creado tambi茅n en 1916 por Andr茅 Carlhian bajo cercana marcaci贸n de su cliente. El ambiente es una sinfon铆a de rojos vibrantes y maderas sorprendentemente claras, que fue reconstruida seg煤n los planos originales de la firma Carlhian-Beaumetz, cuyo archivo completo est谩 en esa maravilla que es el Museo Getty de Malib煤. La investigaci贸n fue necesaria porque en 1940 se hab铆a cambiado el esquema de color 鈥揵oisseries m谩s oscuras, muros crema鈥 para transformar el ambiente en oficina.
De los dep贸sitos del Museo surgi贸 el mobiliario original, un conjunto portugu茅s Don Jos茅 I de mediados del siglo XVIII muy influido por el rococ贸 franc茅s y por tanto en armon铆a con el dise帽o Luis XV del ambiente. Es posible que este mobiliario ya estuviera en la familia, porque estas piezas portuguesas eran moda en tiempos coloniales y pasaron de generaci贸n en generaci贸n, como un hilo conductor con el pasado.
Para los ojos modernos, el otro ambiente maravilloso es la sala de ba帽o en suite con el dormitorio. Es un lugar curiosamente romano, franc茅s y moderno a la vez, con muros estucados imitando el m谩rmol, piso en damero, y una ba帽era monumental en piedra. Los artefactos parecen portaaviones y las dimensiones del cuarto dan envidia: es como entrar a una nube blanca capitaneada por una ventana oval de gran porte.
Como para terminar con las buenas noticias, el Museo tiene una nueva gu铆a muy competente y bonita, aunque la traducci贸n inglesa deja bastante que desear.
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