Domingo, 23 de noviembre de 2003
Contra la corriente
Prisioneros de una noche
Ana Alvarado enhebra dos relatos juveniles y pone el teatro al servicio de una misi贸n inquietante: descubrir los secretos del mundo nocturno.

El Estudio La Maravillosa, una antigua casona que funciona como sala teatral, ofrece desde el a帽o pasado opciones muy interesantes para un p煤blico inclinado a las propuestas intimistas y cuidadas. La apertura del espacio lleg贸 con Cortamosondulamos, una tierna adaptaci贸n de textos de Silvina Ocampo que In茅s Saavedra dirige e interpreta con maestr铆a junto a Martha Bollorou: el universo de esa peluquer铆a de barrio poblada de chismes, cursiler铆as, falsos intereses, deseos y frustraciones seduce a cientos de espectadores desde su silencioso debut. Y ahora le lleg贸 el turno a otro mundillo no menos intrigante: el de los chicos y su fascinaci贸n por la noche, con sus seres temidos y deseados. Llamativamente, casi no hay menores en la diminuta platea. Los que se acercan a escuchar los dos relatos que conforman Espiar la noche son adultos.
Ana Alvarado, experimentada directora, actriz y titiritera, tom贸 dos cuentos juveniles 鈥撯滶l ayunador鈥, de su hermana Maite Alvarado, y 鈥淣ict谩lopes noct谩mbulas鈥, de Ruth Kaufman鈥 y los enlaz贸 al modo de las etapas de un vuelo en avi贸n imaginario. La calidez del lugar incluye una arquitectura del siglo pasado, objetos raros, bebidas varias en la recepci贸n, adem谩s de una m煤sica bien elegida que anticipa lo que sigue: un viaje sensorial rumbo a los primeros a帽os de vida, cuando el temor, la ingenuidad y las ansias de descubrir propon铆an aventuras heroicas con finales casi siempre desastrosos: como entrar a la casa de la abuela, un programa que inclu铆a mimos, delicias y viejas historias.
De la mano de M贸nica Driollet llega la primera, protagonizada por tres ni帽as que confunden a un extravagante artista de pueblo que pasa sus noches en una fosa con un murci茅lago al que deciden atrapar. La actriz se sienta a pocos metros del p煤blico y desde all铆, con muy pocos elementos, da vida a todos los personajes que animan la an茅cdota, pasando de uno a otro con sutiles cambios y una intenci贸n de sinceridad que no cansa. Todo lo contrario: gracias a ese abanico de personas, el espectador se ve transportado a un pueblo de provincia en los a帽os sesenta. Luego, la narradora se encuentra con un singular personaje, salido de una vieja pel铆cula c贸mica, con malet铆n, saco y mo帽o (Tito Lor茅fice). Los dos fueron ni帽os en el mismo lugar. Y, superando cierta timidez inicial, el hombre se lanza a contar el segundo relato, que gira alrededor de unos b煤hos mal茅ficos capaces de hipnotizar a los seres humanos. Lor茅fice se excede un poco en el tono que imprime a su personaje, pero el d煤o alcanza momentos impecables; especialmente cuando reproducen la an茅cdota con objetos peque帽os, extra帽os, que adquieren vida y un sentido nuevo. Espiar la noche es un c贸ctel de humor negro, terror y candidez que s贸lo pide al espectador la actitud serena y desprejuiciada con que los ni帽os se abandonan a los pliegues de un relato.
Espiar la noche. Domingos a las 21 en La Maravillosa, Medrano 1360.
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