El juez federal Nº 2, Francisco Miño ordenó ayer la detención domiciliaria del coronel José MarÃa González por el secuestro de un militante de la Juventud Peronista, Mario Osvaldo Marini, el 9 de diciembre de 1975, que fue detenido durante 25 minutos por un grupo de tareas del Ejército y ya lleva 33 años desaparecido. González era el jefe del Area 212, pero dos meses y medio después, el 24 de marzo de 1976, copó la Casa Gris, derrocó al gobernador Carlos Sylvestre Begnis y asumió como el primer interventor de facto de la provincia. La causa que investiga la "desaparición forzada" de Marini se inició en mayo de 2005, pero tuvo un giro el año pasado cuando apareció en el archivo de los Tribunales Federales de Santa Fe el acta de su secuestro: un operativo militar en el que participaron nueve personas y varios vehÃculos que se realizó en una pequeña casa del barrio Sur, donde "Grillo" como lo llamaban vivÃa con su esposa y el bebé de ambos, de 45 dÃas. El documento acredita que Marini fue detenido a las 21.30 y supuestamente se fugó a las 21.55: estuvo preso 25 minutos y lleva 33 años desaparecido. "Una fábula que oculta la verdadera trama, ya que seguramente Mario fue asesinado en la mesa de torturas", afirmó el abogado querellante Jorge Pedraza.
El comparendo del coronel González ya habÃa sido solicitada por los fiscales federales de Santa Fe en otras causas, pero los jueces ni siquiera lo habÃan molestado, hasta ayer. "Esto es muy importante porque después de tantos años se ordena la detención de este personaje que fue jefe del Area 212 hasta noviembre de 1976, perÃodo en el cual se produjo la mayor cantidad de secuestros, torturas y desapariciones de los grupos de tareas que operaron en Santa Fe bajo el control operacional del Ejército, entre ellos el Destacamento de Inteligencia Militar 122 y el Departamento Informaciones de la PolicÃa de la provincia: el famoso D2", explicó Pedraza.
Hace ya más de un año, en mayo de 2007, Pedraza habÃa solicitado al juez Miño que ordene la detención y la declaración indagatoria de González y de otro militar involucrado en la causa: el coronel Carlos Adalberto RodrÃguez Carranza, quien la noche del golpe de estado del '76 integró el elenco golpista y asumió como jefe de PolicÃa de la provincia. RodrÃguez Carranza es el militar que firma el acta del secuestro de Marini, como oficial de Operaciones del Comando de ArtillerÃa 121.
Marini vivÃa en una casa humilde, en el sur de la ciudad, con su esposa y su bebé. El 9 de diciembre de 1975, un grupo de tareas irrumpió en la vivienda: eran seis hombres, fuertemente armados, sin uniforme y a cara descubierta, que "en ningún momento exhibieron orden de allanamiento ni identificación alguna", recordó la esposa de Marini. Los represores dejaron la casa en penumbras y esperaron. Media hora después, llegó Marini y "se le abalanzaron encima, lo tiraron al piso boca abajo, lo apuntaron con armas".
La esposa de Marini y el bebé fueron llevados a la comisarÃa 1ª, en el microcentro. Y desde entonces nunca más vio a su marido. Al dÃa siguiente, un policÃa le comentó que lo habÃan llevado a la comisarÃa 4ª, que ellos no tenÃan nada que ver y que el operativo estaba a cargo de los militares.
Una semana después, la interrogó otro militar que le dijo que Marini "se les habÃa escapado", lo que le pareció imposible por la magnitud del despliegue militar y cómo lo habÃan reducido. Luego, y ante sus súplicas a los policÃas de la comisarÃa 1ª, uno de ellos le comentó que se rumoreaba que Marini habÃa muerto en la sala de torturas, de un paro cardÃaco. La mujer estuvo detenida cuatro años y medio a disposición del Poder Ejecutivo y con el tiempo supo que su casa habÃa sido desmantelada, le robaron todas sus pertenencias.
El año pasado apareció el expediente judicial que se inició después del operativo en la casa de Jujuy 3618. El acta que firma RodrÃguez Carranza acredita la hora del allanamiento: 19.55; la llegada de Marini: 21.30, el traslado de su esposa a la comisarÃa 1ª y la supuesta fuga de Mario. "A las 21.55, dice el documento se escucha que frente a la finca allanada estacionan no menos de dos vehÃculos. Por tal motivo, el personal actuante procede a apagar las luces y tomar posición para actuar, escuchándose conversar a varias personas en un tono fuera de lo normal. Dado que la situación se prolongaba se requirió una verificación de lo sucedido, siendo en esas circunstancias en que cinco o seis sujetos que se desplazaban en un automóvil Peugeot 404 de color claro y en una moto estacionada a escasos metros del inmueble, se dieron a la fuga por calle Jujuy en dirección al oeste. Al retornar a la normalidad y encender nuevamente las luces, se comprueba que también habÃa logrado darse a la fuga Mario Osvaldo Marini". "Esta es la prueba irrefutable de que Marini fue apresado por un grupo de tareas", señaló Pedraza.
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