Una vida. Bajo ese tÃtulo simple, la publicación que Editorial Gótica presentará el próximo lunes --a las 19.30 en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia-- descubre el enorme mundo cultural que rodeó a Gilberto Krasniansky. Y son los propios recuerdos del actor, librero, editor y marchand los que, desarrollados narrativamente por Omar Tiberti, nutren a una obra que comenzó a tomar forma a partir de la insistencia de Roberto Fontanarrosa, uno de los grandes amigos de Krass.
Porque repasar la vida de Gilberto Krasniansky obliga a encontrarse con nombres como Raúl González Tuñón, Juan L. Ortiz, José Pedroni, Armando Tejada Gómez, Rubén Naranjo, Héctor Tealdi, Juan Grela, Leónidas Gambartes, Julio Vanzo, Roberto Cossa o Carlos Gorostiza. Todos ellos formaron parte del cÃrculo de amistades de ese hombre que vivió la pobreza en su Entre RÃos natal y arribó a Rosario como vendedor ambulante. Aunque su inquietud y persistencia lo llevarÃan a crear la histórica librerÃa Ciencia y, a mediados de los 60, fundar la mÃtica GalerÃa Krass de calle San MartÃn al 600. Un lugar que fue referencia para artistas.
Barnizadas con los recuerdos propios de su protagonista, esas experiencias alimentan las páginas de Una vida, donde las palabras conviven con retratos, dedicatorias y cartas que Krass recibiera como devoluciones de gratitud y afecto. "En el libro verás una serie de cosas, reproducciones de dibujos, dedicatorias, testimonios. Por mi vida pasó mucha gente muy interesante. Tan es asà que tengo hechos casi 30 retratos. Entonces junto con un amigo, Omar Tiberti, que puso un grabador, me puse a contar mi vida", apunta.
Y tiene mucho de emotiva la historia de Krass, que sintetiza a Rosario/12: "Lo raro es que yo vengo del último escalón de la miseria, y de éso se van a dar cuenta en el libro. Yo fui hasta tercer grado de una escuela primaria de campo, entonces el libro me dio todo. Yo leà desde los clásicos hasta toda la generación perdida, desde Jack London, Mark Twain, lo que quieras. Y en mis tiempos de librero, en el año 50, no existÃa la computadora, entonces tenÃas que saber".
Convencido de que "teniendo un libro la soledad no existe", según asegura en un pasaje de Una vida, Gilberto Krasniansky hizo de los grandes autores --Verne, Salgari, Faulkner, Hemingway o Tolstoi son apenas algunos de los muchos que se citan en la publicación de Ciudad Gótica-- sus tutores. Y de la permanente actividad, la clave para crecer. "Mi vida fue el hacer --destaca--. Tanto fue el hacer que abrà la galerÃa más emblemática que tuvo la ciudad. Pero yo no vendÃa cuadros, sino pinturas de gente como Gambartes, Grela, gente a la que nadie le daba pelota. Se consumÃa el cuadro, y por casualidad o formación hice una labor didáctica. Vendà pintura con un lenguaje especial. Vendà a Schiavoni, que no lo vendÃa nadie. Y me fue extraordinariamente bien en todo sentido, en el sentido económico, en lo que quieras. Ahora mi hijo, que tiene 50 años, se vino de Alemania para hacerse cargo de la galerÃa, y yo no hago nada".
Mientras tanto, la aparición de esta obra se da a dos años de que Krass fuera declarado Ciudadano Ilustre por el Concejo Municipal de Rosario. Como una imagen reflejada de lo que fue su vida, es un libro --y no un tÃtulo honorÃfico-- el que permitirá acercarse realmente a la figura de un hombre que mucho aportó a la cultura rosarina, y que con humildad confiesa: "En cierta medida hice el libro porque creo que hay vidas... qué se yo... No me siento un prócer, pero en cierta medida el libro lo hice para contar de dónde vengo y adónde llegué. Porque yo partà con tercer grado, del último escalón de la miseria, y llegué a ser alguien. Fui un avis rara, porque mi vida fue el hacer permanentemente cosas culturales".
© 2000-2022 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.