El llamado telefónico coincidió, de manera fortuita, con un descanso durante el rodaje de Dos hermanos, el largometraje que actualmente dirige Daniel Burman (Secretos de familia, El nido vacÃo), y que la tiene de protagonista junto con Antonio Gasalla. "La pelÃcula está basada en un cuento muy bueno y simple de Sergio Dubcovsky, tiene que ver con la historia de dos hermanos que tienen una relación amor odio muy especial", comenta Graciela Borges a Rosario/12. "Es un placer filmar con Antonio, con quien además somos amigos. El cine le debe una pelÃcula, asà como Antonio también al cine. Siempre tuvimos la idea de hacer algo juntos, en esta oportunidad con Burman, que es un director muy interesante."
Hablar con Graciela Borges es asistir a un derrotero de palabras de destino apasionado, que evita las referencias profesionales propias para detenerse, una y otra vez, en el elogio a sus colegas. Hoy, en el horario de las 20, la actriz acompañará la función de la primera de las pelÃculas -Las manos, de Alejandro Doria, sobre la figura del sacerdote Mario Pantaleo- que integran el ciclo "Los ojos de Graciela Borges", que con entrada libre y gratuita propone Cine El Cairo. La programación se completa con El dependiente (1967, Leonardo Favio), La ciénaga (2001, Lucrecia Martel), y El infierno tan temido (1980, Raúl de la Torre), hasta el dÃa domingo, en diferentes horarios para cada función.
"Rosario es una ciudad que quiero mucho. Disfruto de estar allÃ, asà como de sus hechos culturales, ya que es una ciudad poderosa en ese sentido; asà que estoy encantada, me parece un homenaje muy grande el que me hacen, lo de cine El Cairo es para mà una alegrÃa y una recompensa al corazón."
Poder volver a ver El dependiente, en el cine, resulta imperdible. Recuerdo la impresión que tuve, cuando la vi por primera vez...
Lo dejó deslumbrado, ¿no? A El dependiente la eligieron en España, según la opinión de periodistas europeos, como una de las mejores veinte pelÃculas de todos los tiempos. Algo que me impresionó y me llenó de mucha alegrÃa por (Leonardo) Favio, quien además es un gran hacedor. Espero que podamos realizar su próxima pelÃcula, El mantel de hule.
Sin dudas que Favio es un realizador notable, pero uno no puede olvidar su figura, al lado de la puertita de chapa, que Walter Vidarte observa hipnotizado...
(risas) SÃ, qué bien que estaba Walter en esa maravillosa actuación, asà como Nora Cullen, que estaba tremenda. Con ella trabajé en otras pelÃculas, como Pubis angelical. Nora, qué actriz divina...
Pensar en el cine de Favio nos lleva a un mismo maestro cinematográfico, tanto para él como para usted: Leopoldo Torre Nilsson.
SÃ, indudablemente, aunque en verdad el primero fue Hugo del Carril (Una cita con la vida, 1958), cuando yo tenÃa catorce años, pero era una época donde uno no sabÃa nada, no sabÃamos lo que era tomar dimensión de la palabra. Debo decir que a esta carrera le estoy muy agradecida. Yo no tengo un ego "muy sacado" porque, en verdad, ya hace muchos años que hago lo mismo. En realidad, los actores somos todos iguales, y si bien tenemos menores o mayores posibilidades, siempre estamos ahà arrastrando una vida precaria; porque decir frases que uno no siente, asà como volvernos otro personaje, hace que todo sea como muy frágil y maravilloso a la vez. También porque el amor que una tiene por el cine es eterno.
Usted ha filmado con realizadores notables, como Alejandro Doria, de quien se podrá ver Las manos.
Es una pelÃcula que me alegré mucho de hacer, porque es muy sanadora, porque ganamos el Goya, y porque fue hecha por un amigo entrañable. Alejandro no estaba muy seguro con su salud durante el rodaje, habÃa algo en él que me lo decÃa y, curiosamente, tenÃa la sensación de que no estaba muy convencido. Fue alguien a quien quise mucho, y que aún sigo queriendo, asà como gente que extraño mucho, como a Alicia Bruzzo, una amiga maravillosa con la cual confrontaba ideas, una amiga maravillosa, lamento que se haya ido una actriz tan extraordinaria, es mi actriz favorita argentina.
Su vitalidad profesional no tiene tregua, usted posibilitó un film memorable, asà como el reconocimiento de su realizadora, me refiero a La ciénaga, de Lucrecia Martel.
De todos modos, Lucrecia hubiera hecho una pelÃcula extraordinaria con quien sea que hubiera trabajado. Ella es extraordinaria en sà misma. Creo que fue bueno lo que yo hice, asà como Mercedes (Morán) que estaba estupenda, pero creo que a Lucrecia nosotros le hemos servido como instrumento, es que ella es maravillosa.
Asà como también es parte de una generación cinematográfica renovada, que surge luego de los años horribles de la última dictadura militar.
Yo creo que sÃ, son formidables. Hay que estar muy atentos a su cine. Acabo de hacer una pelÃcula con Luis Ortega, Monobloc, que me parece una pelÃcula superior, aunque sea de muy difÃcil lectura.
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