El Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales ofrece una oportunidad excepcional, como lo significa la charla magistral que el cineasta chileno Miguel Littin ofrecerá hoy, a las 18, en Museo de la Memoria (Córdoba 2019). Integrante de ese grupo irrepetible que el cine latinoamericano propició entre los años '60 y '70, Littin suma su nombre al de otros ilustres de su paÃs como Helvio Soto, Aldo Francia, Patricio Guzmán y Raúl Ruiz. Con la asunción de Salvador Allende como horizonte de esplendor y el golpe de Estado de 1973 como su quiebre, el cine de Chile conocerá allà un momento de brillo y éxodo forzado, con artistas destinados a imbricarse en otras culturas y cinematografÃas.
El caso de Miguel Littin (1942) es emblemático porque se trata de un cineasta excepcional, de un recorrido que le sitúa a la par de otros como CostaGavras o Ken Loach, preocupados por rescatar una voz urgente y polifónica. Su impronta autoral le ha llevado a obtener premios internacionales, reconocimiento del público y la crÃtica, cofradÃas cinematográficas (cubana, nicaragüense, española, mexicana), a la par de una construcción de la memoria como tarea primera, sensible con toda injusticia, cualquiera sea su procedencia y geografÃa.
Esto es algo que permite vislumbrar su filmografÃa, sujeta a un vaivén polÃtico que le ha procurado, evidentemente, dolor pero también variedad de registros. Es el caso de El chacal de Nahueltoro (1969), film insigne que le valió la cercanÃa al gobierno de Allende, al ser designado presidente del directorio de la Empresa del Estado Chile Films, en 1971. En esa pelÃcula, nominada al Oso de Oro en BerlÃn, Littin recrea un hecho real, cruento, con el campesinado más pobre como protagonista de una historia macabra, donde el denominado "Chacal" propiciara la muerte de una mujer y sus cinco hijos. La acción posterior del Estado, policÃa y sociedad, es la pelÃcula verdadera.
Una cercanÃa todavÃa estremecedora la comunica el documental Compañero Presidente (1971), donde un incrédulo pero fascinado Régis Debray interroga a Salvador Allende en diferentes instancias, todas cotidianas. El filósofo francés pregunta, varias veces: ¿Es esto una revolución? Allende lo tranquiliza, le explica que sà y le enumera sus acciones de gobierno. Es imposible no creerle a este "hombre de gran dignidad", como dice Fidel Castro en ese ensayo televisivo único que será Acta general de Chile (1986), cuando Littin decida ingresar de manera clandestina en su paÃs para filmar una pelÃcula con identidad disfrazada. La experiencia la recopila el propio GarcÃa Márquez (de quien Littin versionara La viuda de Montiel, en 1979) en La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile.
Mucho antes de llegar a esa pelÃcula emblema (cuatro episodios televisivos de una hora), Littin completará desde el exilio un film iniciado en su paÃs: La tierra prometida (1973), con la que logra un fresco de utopÃa cierta y abstracta, de tensión visible con los tiempos que tocan. Ya asentado en México, filmará la novela de Patricio Manns Actas de Marusia (1976), donde recrea la represión sobre los mineros de esa localidad del norte chileno, sobre principios de siglo. El protagónico de Gian Maria Volonté valida al film de manera extra y le confiere cierta reminiscencia del Mastroianni de Los compañeros (1963), de Mario Monicelli.
La pelÃcula tendrá nominaciones al Festival de Cannes y al Oscar de Hollywood. No es la única, también estará presente en Cannes El recurso del método (1978), a partir de la novela de Carpentier, de una ironÃa que todavÃa late; asà como Alsino y el cóndor (1983), cuya fábula de un niño campesino que quiere volar tuvo también mención para el Oscar. AllÃ, Dean Stockwell interpretaba un militar de mirada rancia y cobardÃa disimulada. Un papel similar reiterará en Sandino (1990), extraordinaria biopic de Littin cuyo reparto incluyó a Joaquim de Almeida (Sandino), Kris Kristofferson, Angela Molina y Victoria Abril.
Si con Acta general de Chile el cineasta se sumergÃa, escondido, en su paÃs, con Los náufragos (1994) puede, por fin, decirse desde la pantalla propia, mientras su personaje vuelve del exilio y busca, en un juego de espejos, a su hermano desaparecido. En otro orden, los desafÃos de Littin sabrán asumir el problema israelÃpalestino y desglosarlo en dos tÃtulos: el documental Crónicas palestinas (2001) y La última luna (2005), donde esboza un relato ameno que culminará por descubrirse como problema grave, corroÃdo, casi increÃble. Uno de sus últimos tÃtulos, Dawson. Isla 10 (2009), le ha permitido ahondar en la historia de esa isla, utilizada como campo de concentración para los ministros y colaboradores del presidente Allende. Un mundo de horror contenido, de cotidianeidad siniestra.
La figura de Allende es, de hecho, el tema central de su último largometraje hasta la fecha: Allende en su laberinto (2014), que tendrá proyección mañana, a las 20, en Cine El Cairo. El propio director estará presente durante la función.
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