Las internas abiertas de Santa Fe ya están aquÃ. Poco o casi nada podrá ser lo que modifiquen los candidatos en estos últimos escasos dÃas. Algunos, por supuesto, harán sus intentos más arriesgados, alguna actividad concreta, la visita de algún personaje conocido, una referencia especÃfica con el armado a nivel nacional, pero no mucho más que eso. La mayorÃa va a optar por no apartarse del mensaje que ha creado --o que crearon otros para el postulante- y apostará a repetirlo hasta el cansancio. Saben, todos, que estos últimos dÃas son los que pueden captar el resultado de tantos denodados esfuerzos de campaña, de tantos dÃas con pocas horas de sueño, de tantos kilómetros recorridos por esta extensa provincia, en el caso de los aspirantes a la gobernación.
Recién en esta última semana la mayor parte de los indecisos se decidirá, y eso constituye un universo que en esta provincia va del 15 al 20 por ciento, aproximadamente. Es decir, una porción muy importante del electorado capaz de torcer tranquilamente el rumbo de cualquier elección. Y los que ya están decididos verán si efectivamente terminan por fidelizar el voto que habÃan seleccionado hace tan sólo unas semanas atrás. Es decir, si no hubo algo o alguien que a último momento los hizo dudar de su selección. En sÃntesis, es el momento más sublime de la democracia que termina el domingo con el cierre de las mesas de votación. Es el momento de la expresión del poder popular. El silencio que se cierne sobre todas las aspiraciones, porque hay que escuchar al soberano.
Y esta vez, hablando de democracia, es notoria la mejora en la oferta electoral en casi todos los niveles de este turno electoral. Sobre todo en las categorÃas que más resaltan, que son las ejecutivas. Es poco lo que puede escucharse de los candidatos legislativos tanto a nivel provincial como local, disputan sillones en un ámbito deliberativo donde no siempre las ideas o proyectos pueden llegar a plasmarse, entonces es lógico que no haya plataformas tan concretas en ese segmento de postulantes.
Pero tanto a nivel de intendente como de gobernador y, salvo unas pocas excepciones de recién llegados y oportunistas que nunca faltan; el nivel de preparación, de estudio y de propuestas sobre los temas más preocupantes para la sociedad, es notorio. Los aspirantes a la intendencia no sólo han estudiado los temas en profundidad sino que traen una gran experiencia y conocimiento de la ciudad en todos los ámbitos, además del volumen polÃtico de gran parte de ellos. Y es que en la grilla de largada se colocan un ex intendente de la ciudad, un concejal de amplia experiencia y una candidata que gestionó en Rosario y creció en el ring polÃtico de la Cámara de Diputados de la Nación; para nombrar a los más sobresalientes y que --según los últimos sondeos- se anotan como preferidos por el electorado local.
Algo similar sucede a nivel provincial donde un funcionario de alto rango y con kilometraje recorrido al lado del gobernador, se enfrenta a un dirigente que ya va por su segundo mandato como senador nacional y con un ex rector universitario e intendente de la capital provincial. Del otro lado, un ex canciller y un diputado nacional con responsabilidades concretas de gobierno aspiran a quedarse con el primer puesto disputándolo también con un intendente exitoso, conocedor profundo de los problemas provinciales y con una experiencia que incluye dos años de residencia en Washington como consultor residente del Banco Interamericano de Desarrollo. Solos, son meros tÃtulos, sin la construcción polÃtica que necesitan para cimentarse, se desmoronan en un corto camino recorrido; pero si por el contrario acompañan un proceso colectivo y una construcción con raÃz en la sociedad, constituyen un potencial enorme a la hora de gestionar. Es un plus muy interesante para la transformación efectiva que sólo la buena y abundante polÃtica puede otorgar. Los que tienen todos estos conocimientos, pero desdeñan la polÃtica tienen un nombre y en este paÃs ya reinaron con los resultados por todos conocidos: son los tecnócratas. O los famosos técnicos que dictaron por años las polÃticas que los dirigentes se rehusaban a aplicar.
Hoy es otro tiempo, un tiempo en el que no sólo la polÃtica recuperó el centro del ring nacional, sino que lo hizo de manera exitosa. Por eso deberÃan ser fuertemente señalados esos recién llegados que denuestan la polÃtica pero quieren usarla. Esos que como no tienen nada interesante para decir, apelan solamente a su impronta, su fama o su trayectoria privada. Los que lo único que proponen es "felicidad para la gente". Tampoco en esta época alcanza con eso sólo. Hasta se puede pensar que en este momento no hubiera sido posible que un hombre lejano y taciturno proveniente de otro universo llegara a sentarse dos veces en el sillón del Brigadier.
En el marco de esta situación, y a pesar de las tentaciones por el profundo reclamo social; ni siquiera en materia de seguridad se escucharon improvisaciones de parte de la primera lÃnea de candidatos tanto a nivel provincial como a nivel local. Más allá de algunos slogans lanzados con la apretada sÃntesis que exige la propaganda; la mayor parte de las propuestas resiste un análisis más o menos sesudo.
Se ha hablado mucho del nuevo paradigma policial para la provincia de Santa Fe. Esto es, dividir a la policÃa en estructuras más pequeñas y especÃficas, no sólo para hacerla más efectiva en el combate del delito sino también para terminar con la inercia de una corporación gigante y corrupta que arrastra todas las polÃticas públicas que se le pongan adelante. Tal como lo analiza AgustÃn Rossi.
El socialismo está convencido, por ejemplo, que cuando se llegue a completar todos los cuadros policiales requeridos con los agentes de la nueva formación, se estará ante otra fuerza. Una policÃa que haya tenido casi cinco años de preparación antes de ser lanzada a las calles, con el último año cursado en las universidades estatales de esta provincia.
En temas del futuro ya se discute que la formación de biotecnólogos será clave para un territorio que espera agregar valor a su cadena de agroalimentos para un mundo que sostendrá esta demanda por las próximas décadas. Son los que creen que ya hay demasiados psicólogos, sociólogos y cuentistas sociales, y que hace falta ligar de manera indisoluble la producción con el conocimiento.
Otros que ya han analizado que la recuperación de la formación en el empleo industrial que fue arrasada en los '90, deberá hacerse de una manera más acelerada con el compromiso de la educación y también de los actores económicos involucrados. Porque, cuando termina un turno en una fábrica, allà queda ocioso un torno de alta tecnologÃa donde puede ser capacitado un obrero futuro, piensa Omar Perotti.
También están los que piensan que se puede recuperar el ferrocarril que liquidaron los tecnócratas de los '90 cuando propusieron transformaciones para pocos y un Estado rehén de las corporaciones. La cantidad de automóviles en las ciudades más importantes de nuestra provincia no sólo marcan el auge económico que permite esta monstruosa inversión en bienes de uso; sino que marca también la ausencia de planificación futura y la falta de perfeccionamiento de los transportes públicos, lo que nos hunde un poco más en la urgente coyuntura del subdesarrollo.
Y por supuesto, la pobreza y la conflictividad social. Ahà se propone atacar dos frentes ligados entre sà como son la asistencia ineludible del Estado, pero también el abordaje territorial de un gobierno con todas sus herramientas. Con la educación, la asistencia social, la contención y principalmente la ocupación del territorio. Porque allà donde el Estado se retira avanza la tentación del narcotráfico y la disgregación social.
De manera apretada y sin especificar demasiado, esto es en lo que está pensando la polÃtica en Santa Fe. Quizás no fue una campaña con muchas estridencias y chicanas, pero para el que estuvo dispuesto a escuchar, más de tres o cuatro ideas profundas se discutieron de cara al futuro inmediato.
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