En el procesamiento a Juan Cabrera, conocido como el Indio Blanco, firmado el viernes a 煤ltima hora, la jueza Alejandra Rodenas dice que "las circunstancias del caso autorizan a presumir que existe riesgo de fuga". De hecho, y aunque el propio Cabrera lo haya negado durante la indagatoria, en la madrugada del 25 de mayo trat贸 de escaparse por los techos del hospedaje lindero al cabaret La Rosa. Este fin de semana, Cabrera est谩 preso. Ma帽ana, la magistrada deber谩 resolver sobre la medida de sustituci贸n de prisi贸n preventiva pedida por el abogado, Paul Krupnick. "Puede darse por probabilizada la efectiva posesi贸n y administraci贸n por parte de Juan Carlos Enrique Cabrera del local La Rosa y el hospedaje contiguo a 茅l, as铆 como sobre los negocios y actividades comerciales que se llevan a cabo all铆, dentro de los cuales habr谩 de incluirse el de los servicios sexuales onerosos prestados por las 'alternadoras' que all铆 trabajan, con pleno conocimiento, facilitamiento y activa participaci贸n del imputado en su cobro, administraci贸n y usufructo (percibiendo el 50 por ciento de dichos servicios)", se lee en el texto legal. Los delitos de la acusaci贸n est谩n contemplados en los art铆culos 125 bis y 127 del C贸digo Penal.
Las pruebas son contundentes. La Direcci贸n Provincial de Trata, a cargo de M贸nica Viviani, tuvo una primera investigaci贸n en terreno el 31 de agosto del a帽o pasado, cuando dos empleados policiales fueron a La Rosa, haci茅ndose pasar por clientes. All铆 pudieron ver c贸mo las chicas pautaban los encuentros sexuales en el cabaret y luego sal铆an hacia el hotel. Y adem谩s, las propias alternadoras les aclararon que antes hab铆a una puerta interna que conectaba los dos comercios, pero luego, por las regulaciones municipales, fue clausurada. En efecto, en enero de 2011, La Rosa fue clausurada por esa conexi贸n f铆sica, prohibida por la ordenanza 8667. La Municipalidad hizo 150 inspecciones pero nunca comprob贸 actividad sexual expl铆cita o conexiones entre los dos comercios. Sin embargo, la contrataci贸n del servicio de la EPE es compartido a nombre de la SRL Indio Blanco, la empresa de producci贸n de espect谩culos del proxeneta. Adem谩s, el sistema de c谩maras de seguridad en el cabaret y en el hotel pod铆an monitorearse en la barra de La Rosa y la recepci贸n del hospedaje. Adem谩s, habr铆a habido alguna vez otra c谩mara, para grabar dentro de una de las habitaciones del hotel.
La investigaci贸n de la Direcci贸n de Trata continu贸 el 18 de septiembre de 2012, con inspecciones externas. De las varias incursiones que los polic铆as, camuflados, hicieron en el local, el 4 de octubre de 2012, el 28 de febrero y el 13 de abril de este a帽o, resulta reveladora la ante煤ltima. Dos efectivos simularon ser pareja para entrar al hospedaje contiguo. No los dejaron: los patovicas de La Rosa les explicaron "que ese sitio era de uso exclusivo para las mujeres y clientes que salen de La Rosa y no era un sitio abierto al p煤blico en general".
Proxenetismo. Uno de los dos clientes relat贸 que cuando estaba en La Rosa una de las alternadoras le propuso tener sexo por 300 pesos, y le aclar贸 que lo har铆an en el hotel contiguo. Los "clientes" fueron al hospedaje guiados por la propia mujer, y all铆 le pagaron a "una mujer que estaba en la entrada", y no a la "alternadora", a quien no le pag贸 nada.
Tambi茅n 18 alternadoras, cuando declararon en el Instituto Municipal de la Mujer, contaron que el due帽o del lugar y la persona con la que trataron su incorporaci贸n al local La Rosa fue el llamado Juan Cabrera, aunque tambi茅n la encargada del lugar, Mariela Otta, ex pareja de Cabrera y titular del contrato de alquiler del hotel, quien fue citada a indagatoria por Rodenas. Las mujeres v铆ctimas de explotaci贸n sexual porque la ley de trata modificada en diciembre convierte el consentimiento en irrelevante contaron que tanto Cabrera como Otta manejaban el dinero de sus copas y sus servicios sexuales, y que eran quienes, al final de la noche, entre las 4.30 y 5.30 de la madrugada, les daban la liquidaci贸n.
En la indagatoria, Cabrera se quej贸 porque "los legisladores no entienden nada del mundo de la prostituci贸n" y aludi贸 a "una confusi贸n" de las chicas por dejarle la mitad de la recaudaci贸n, para arg眉ir que 茅l, en realidad, les cobraba el uso de las habitaciones. La estrategia defensiva de Krupnick, adelantada en varios medios, es pedir la inconstitucionalidad de la nueva ley de trata porque, seg煤n 茅l, convierte en delito algo que no lo era. Sin embargo, en 1957, Argentina adhiri贸 a la Convenci贸n de la ONU para erradicar la explotaci贸n de la prostituci贸n ajena. Antes a煤n, la ley de proxilaxis, de 1936, proh铆be "las casas de tolerancia" y plantea tanto multas como prisi贸n para quienes las regenteen. La prostituci贸n no es perseguida penalmente, pero s铆 el proxenetismo.
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