La primera disrupción: se trata de la autobiografÃa de una mujer (A. Toklas) pero no la ha escrito ella, sino su amante, Gertude Stein. Esta determinación de tomar la voz de su compañera y secretaria le permite a Stein caminar por sobre los lÃmites del género, la relación entre autor, narrador, amada y amante. Sobre todo le permite hablar de sà misma. DifÃcil decidir dónde termina una y empieza la otra. Puede ser leÃda como anecdotario de una de las parejas más influyentes de su época. Toklas (1887-1967), que vivió hasta la muerte con Stein, escribió por su parte ensayos y libros de cocina que dan cuenta de la vida cotidiana de estas dos mujeres y, nuevamente, un modo de comunicación que excede los lÃmites de los géneros literarios: sus recetarios hablan de platos y de amor.
Liane de Pougy es el seudónimo con el que andaba por ParÃs la autora de esta novela clásica y decadente. Menos ficción que crónica fiel de su encuentro tÃpicamente modernista con la infartante chiquilla Natalie Clifford Barney, esa musa inspiradora de tanta letra lésbica. (Djuna Barnes le dio el rol protagónico en su Almanaque de las mujeres.) La protagonista, mujer de mundo ya madura, cae en los brazos de esta americana, androginia atrevida y lucha en vano por no caer en el lesbianismo feliz y lujurioso que le propone la visitante. Las escenas atrevidas se suceden mientras la escritora parece pedir disculpas al tiempo que avanza y avanza en la alcoba.
Los años setenta marcan el esplendor de la literatura autobiográfica con sello lésbico, sobre todo en América. Tal vez el texto más famoso de esos comienzos sean estas memorias ligeramente encubiertas en formato de novela picaresca, escritas por Rita Mae Brown una de las más prestigiosas lÃderes del movimiento de liberación femenina. Molly descubre en la pubertad que le gustan las chicas, desde entonces veremos sus avances y retrocesos en su deliberada decisión de ser lo que es, le moleste a quien le moleste. Entre dramática, hilarante y tan comprometida, la novela de iniciación, que entiende el sexo entre mujeres como volcánico, por aquellos años locos pero todavÃa tan conservadores sirvió como espejo del deseo para toda una generación.
La consigna feminista de que todo lo personal es polÃtico sin dudas animó la escritura de estas pequeñas gemas, escenas de la vida Ãntima, entre la confesión y la epifanÃa. Con esta salida del armario coral, el mundo recibÃa en formato libro el anuncio de que las lesbianas estaban allÃ. Y teniendo sexo. Este libro recopilado por Penelope Stanley y Susan Wolfe inicia una tradición que más tarde creció en diversos idiomas, libros objetos, documentales y ficciones. Libro pionero que inicia un corpus de erotismo testimonial lésbico, manual de vida cotidiana, secretos de alcoba. Participaron famosas y no tanto entre las que se cuentan CherrÃe Moraga, Minnie Bruce Pratt, Joanna Russ y, como no podÃa ser de otro modo, Adrienne Rich.
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