Desde San Juan

“La minería”, dice un taxista sanjuanino, “cambió mucho a esta ciudad. Se empezaron a arreglar rutas, calles. Podrían haber hecho más, seguro que algo se robaron, pero se ven mejoras. Todos tenemos algún amigo o familiar que trabaje en la mina. Empezó a venir gente de todos lados, extranjeros, del resto del país. Culturalmente nos cambió”. San Juan aporta el 11,4 por ciento del empleo minero de todo el país, y promete muchos más. Es que es en esa provincia donde se encuentran tres de los seis proyectos de cobre de clase mundial (es decir, con niveles de producción mayores que la media del mundo) más próximos a inaugurarse en el país. PáginaI12 visitó uno de ellos: Josemaría, una roca de cobre, oro y plata en la cordillera de los andes que comenzará a construirse en 2024 y promete producir 136.000 toneladas anuales de cobre por, al menos, 19 años.

“Hoy está lindo, no hay mucha puna”, consuela uno de los trabajadores en la fila para la cena en el comedor del campamento Batidero a 4400 metros de altura, construido temporalmente hasta que la mina Josemaría entre en operación hacia 2027. La puna, las nauseas, el suero, el dolor de cabeza, la saturación, el oxígeno. Tomar mucha agua, hacer movimientos lentos, comer liviano, ajustarse bien el casco, tener cuidado con el viento al abrir las puertas. El Mal de Altura de Montaña es el monotema que aparece en todas las conversaciones antes, durante y después de la visita a un campamento al que solo se accede después de cuatro horas de micro y seis de subida en camiones cuatro por cuatro desde la ciudad de San Juan.

Camino hacia el campamento Batidero del proyecto Josemaría a 4.400 metros de altura. Crédito: Josemaría

No le pasa solo a los visitantes ocasionales, también a los casi 900 trabajadores y trabajadoras, que hacen un régimen de 14 días arriba por 14 abajo. “Después de los 14 días uno se pone un poco más gruñón”, cuenta a PáginaI12 John Hayes, el encargado de la salud y seguridad patrimonial del proyecto , “hay que ver a la familia, y el cuerpo también va acumulando poco sueño. En altura el cuerpo no duerme normal, y no descansa como requiere. Después del día catorce, pueden empezar a haber más accidentes”. 

El campamento impacta por lo completo. Además del comedor, las oficinas, la enfermería que podrá realizar intervenciones de complejidad media y cuartos con baño, duchas y hasta televisión para quienes ocupan rangos gerenciales, los y las trabajadoras tienen una sala de juegos y un gimnasio. Una vez que entre en operación, tendrá capacidad para 4500 personas, poco más de la mitad del departamento de Iglesia, localidad donde se ubica el proyecto. Un nuevo pueblo en el medio de la Cordillera de los Andes.

Sala de recreación en el campamento de Josemaría. Crédito: Josemaría

¡Gol!

Hace 22 años, y en plena montaña a diez horas de la ciudad de San Juan, un grupo de geólogos gritó: “¡Gol!”. Habían "clavado" uno, dos, tres pozos, como se dice en la jerga cuando se saca material prometedor para convertirse en un pozo de exploración. Dos años más tarde, el cerro al que hoy miran con mucha esperanza en la provincia, recibió el nombre de Josemaría y comenzó la primera campaña de exploración. En 2020 el proyecto entró en etapa de factibilidad (cuando se estiman las reservas minerales del yacimiento) y se determinó rentable para continuar con la siguiente, de aprobación impacto ambiental. En 2022 Josemaría pasó a ser propiedad de la canadiense Lunding Mining, que pretende comenzar a construir en 2024.

Mientras tanto, las y los 1290 ingenieros, geólogos, administrativos, operarios, biólogos, gerentes, y personal de limpieza trabajan arriba y abajo del cerro en las tres oficinas que la firma tiene en San Juan, Iglesia y Guandacol (La Rioja) esperan la aprobación de los más de 300 permisos sectoriales necesarios para comenzar a operar; avanzar en paralelo con la construcción del Corredor Norte (una ruta de acceso más directa a la mina, que permitirá evitar el paso por la Rioja como se precisa actualmente); y una línea de alta tensión de 500 kv para abastecer de electricidad al campamento, que duplicará el consumo eléctrico de la provincia: "San Juan no tiene mucha industria así que Josemaría se convertiría en uno de los mayores consumidores de energía de la provincia", explican desde la firma. Un nuevo pueblo en la Cordillera de los Andes.

A cielo abierto 

La etapa de pre-construcción implica creatividad y toma de decisiones. Hay mucho definido, como el proceso que aplicará la empresa para convertir la roca en concentrado de cobre, o dónde estará el depósito de colas. Por la forma en que se encuentra presentado el mineral, Josemaría utilizará el método de flotación en vez del de lixiviación, que es el que utiliza Barrick Gold en su mina en Veladero. La lixividiación es un método más rentable porque aprovecha mayor cantidad de material y utiliza menos energía eléctrica, pero, a la vez, utiliza concentrado de cianuro durante el proceso

El método de flotación consiste en triturar los pedazos de roca extraídos del cerro y reducirla con molinos especiales hasta el tamaño de un grano de arena; luego depositarla en recipientes con agua y químicos que generarán una especie de espuma. "Como la espuma cuando servís cerveza", explica didácticamente Alfredo Vitaller, el responsable de asuntos corporativos de la empresa. Esa espuma es el mineral que sirve, que luego se espesa hasta convertirse, en el caso de Josemaría, en concentrado de cobre. El residuo (que le llaman "colas") también se espesa y se envía al depósito de colas, una pileta gigante que también tiene su lugar imaginario en el medio de la montaña. 

El depósito de colas merece un párrafo aparte, porque es lo único que quedará en la mina una vez que termine su vida útil y se desarme el campamento. El equipo de ingenieros lo ubicó a 4100 metros de altura y lo rodeará con dos muros: uno sur de 40 metros de alto, y otro norte de 60 metros. Es el impacto más directo que quedará en la montaña una vez que termine el proyecto, además del visual es decir el "pit", un pozo de 1,5 km por 1,5 km y de 850 metros de profundidad en el medio del cerro.

El impacto ambiental de la minería es un punto que no puede dejarse pasar por alto. La firma asegura que el estudio de impacto ambiental que presentaron a la provincia volvió con una aprobación, es decir la declaración de impacto ambiental, pero 123 sugerencias que deberán ir corrigiendo a medida que avanza el proyecto y en las revisiones que deben hacer cada dos años ante la autoridad de aplicación que, para el caso de la minería sanjuanina, es el propio Ministerio de Minería. "El potencial contaminador en el método de flotación es el nivel de ácido. Porque son rocas que estuvieron siempre bajo tierra, sin contacto con el oxígeno y, al combinarlos con el agua, pueden generar potencial ácido. Pero se les hace un tratamiento especial en el depósito de colas", detalla a PáginaI12 uno de los ingenieros responsables de la construcción del proyecto.

PáginaI12 consultó también a Leandro Gómez de la Fundación de Ambientes y Recursos Naturales (FARN), quien complementó que "en base a la Evaluación de Impacto Ambiental y a informes técnicos independientes, podría cortar un glaciar de escombros, y una de las escombreras estaría ubicada en un área con probabilidad de ocurrencia de permafrost (área de ambiente periglacial). Es decir, que incumpliría la Ley de Glaciares vigente".

Todavía queda mucho por definir, como la forma en que transportarán el concentrado de cobre hacia China, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. En principio, planean bajarlo en camiones hasta el tren de cargas de la ciudad de San Juan, para subirlo al tren hasta el puerto de Rosario. Para ello, deberán invertir en mejorar el complejo ferroviario. Analizaron la posibilidad de construir un ducto que pueda trasladar el material de los 4000 metros de altura hasta la ciudad de San Juan: "No nos da la pendiente", duda uno de los responsables de la planificación del proyecto.

La Vaca Muerta del cobre

"San Juan podría ser California, o la Vaca Muerta del cobre", insiste el responsable de asuntos corporativos de la empresa Alfredo Vitaller. Solo con el proyecto Josemaría operativo, la empresa calcula que la provincia duplicaría sus exportaciones totales. El proyecto prevé exportar 1100 millones de dólares anuales durante los primeros quince años, y permitir que San Juan suba cuatro puestos hasta posicionarse como la cuarta provincia exportadora de Argentina, detrás de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Además, con una producción de 747 millones de dólares anuales, aportaría un 12,9 por ciento al Producto Bruto Geográfico de la provincia. Calculan una inversión de 4000 millones de dólares.

Pero Josemaría es apenas uno (el más avanzado) de tres proyectos de clase mundial que tendrá la provinciaLos Azules, operada por la minera canadiense McEwen Mining, prevé comenzar su construcción en 2026. Tiene una inversión estimada de 2462 millones de dólares y podría producir 146.057 toneladas de cátodos de cobre a lo largo de 27 años de vida útil de la mina. De acuerdo a la Secretaría de Minería, se encuentra en la etapa de evaluación económica preliminar.

El Pachón, también ubicado en San Juan, podría comenzar a construirse en 2027. Operado por la minera suiza Glencore, es la que mayor inversión requiere: 6000 millones de dólares según CAEM. La minera se encuentra actualmente trabajando en etapa de estudio de factibilidad del proyecto y en la realización del Informe de Impacto Ambiental que será sometido a consideración de las autoridades. El Proyecto consiste en el desarrollo de una mina a cielo abierto para extraer cobre y molibdeno, y procesarlo mediante flotación. 

Entre los tres, su construcción y puesta en marcha demandarán más de 12.400 millones de dólares, más de la mitad de la inversión total proyectada para los seis proyectos de la misma clase que hay en el país (19.200 millones de dólares).

Los proyectos exportarán, en principio, mineral de cobre en un primer agregado de valor. Es decir, al menor precio del mercado que refiere la Bolsa de Londres, el mercado de referencia para el metal. "Mientras el cobre en forma de cátodo ( placas de cobre de alta pureza que se utilizan como materia prima en la fabricación de productos como alambres, autos eléctricos, electrodomésticos y otros productos) tiene un valor que supera los 8000 dólares por tonelada (siendo esta la forma y calidad que se comercializa en la bolsa de Londres), el mineral de cobre con menor grado de refinación se acerca a los 1900 dólares la tn", explicaba la Bolsa de Comercio de Rosario en un informe de diciembre.  El precio del cobre refinado puede hasta cuadruplicar el valor del mineral tal como lo planea exportar Argentina: es el próximo debate que se abre en el país para que el cobre pueda verdaderamente relucir como oro.