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“Como viejo soldado, me siento reconfortado”

Desde la embajada argentina en Bogotá, Martín Balza dialogó con Página/12 y celebró una autocrítica que evoca a la suya, pronunciada hace casi nueve años.

 Por Irina Hauser

Cuando recibió la noticia, en Bogotá, se quedó azorado. Buscó el discurso del almirante Jorge Godoy en Internet para leerlo íntegro y, dice, se sintió “reconfortado” y “orgulloso”. En los nueve años que pasaron desde que Martín Balza, hoy embajador en Colombia, hizo su autocrítica al frente del Ejército, ese gesto jamás tuvo su equivalente en otras fuerzas. Al contrario, una semana después de aquel 25 de abril de 1995, el entonces jefe de la Armada, Enrique Molina Pico, organizó un gran evento con la prensa para pronunciar un discurso en la base naval de Puerto Belgrano, donde terminó reivindicando lo actuado por la marina durante la dictadura. El teniente general Balza celebró, además, que la Justicia analizara declarar la inconstitucionalidad de los indultos que, señaló, “impidieron el juzgamiento de hombres que tenían que responder por actos criminales y cobardes”.
“Lejos del país, en otra función, uno se sorprende. Como viejo soldado, no como embajador, me he sentido reconfortado y como militar, orgulloso de que nuestras fuerzas armadas tengan hombres como el almirante Godoy, que ha puesto en evidencia coraje y valor. Su actitud ha sido clara, valiente y de alto contenido ético, no sólo para sus subordinados sino para todos los hombres de armas de nuestras fuerzas armadas”, dijo ayer el ex jefe del Ejército en diálogo con Página/12. “Nosotros –agregó– hemos tenido una clara definición sobre ese tema del pasado que nos enlutó y nos avergonzó. Hubo una definición del Presidente cuando asumió, y lo que reflejan los conceptos del almirante Godoy es el acatamiento de lo dicho por Kirchner.”
–¿No le parece que llega un poco tarde esta autocrítica, incluso tanto tiempo después de la que usted formuló?
–Yo no entro a pensar cuál es el momento oportuno, lo importante es que esto se haya dicho. En mi caso, el Ejército había sufrido muchos desencuentros, entre el ‘86 y el ‘88. Yo empecé con una acción docente y luego todo se expresó en 1995. Los hombres de armas debemos ser conscientes de que la Nación no nos dio un uniforme y armas para deshonrar con comportamientos ilegales como los del pasado nefasto, con la desaparición forzada de personas, que todavía algunos retirados defienden.
–En 1995, ¿usted habló con los jefes de las otras fuerzas o los alentó para que lo imitaran e hicieran su propia autocrítica?
–No hablé absolutamente con nadie. El mensaje lo preparé yo, con la asistencia de cuatro o cinco colaboradores míos directos, entre quienes sólo uno tenía jerarquía de general. Hicimos juntos una revisión y cuando lo expuse no lo conoció nadie, ni el Presidente ni el ministro de Defensa. Era una respuesta que tenía que asumir el Ejército por sí mismo. Sólo una hora antes hablé con los jefes de las Fuerzas Armadas para avisarles que me preparaba para dar una respuesta institucional sobre el pasado en un programa de televisión. Pero no hablé del contenido. En su momento, nos sorprendió la repercusión que tuvo en nuestro país. Lo del día de hoy (por ayer) ha sido algo sumamente positivo.
–¿Qué repercusión puede tener, en el interior de la Armada, el mensaje del almirante Godoy? ¿Prevé reacciones adversas?
–Yo puedo hablar sólo de mi experiencia en el Ejército, donde me sentí respaldado por mis subordinados en actividad, de hecho yo seguí cinco años más al frente. Me sentí acompañado por muchos camaradas en situación de retiro, aunque por otros no, y eran obviamente los que estuvieron vinculados al Proceso militar, que disintieron conmigo. Hablo de hombres que deshonraron a la patria con actos criminales y cobardes, que buscaron ampararse en indultos y leyes de punto final y obediencia debida, para no responder a la Justicia. Pero no quiero opinar sobre lo que puede suceder en otra institución. Me he limitado a expresar los conceptos que siento.
–¿Qué propondría usted hacer con el edificio de la ESMA?
–Eso es una decisión del Presidente. Además tenemos que reconocer que esos actos aberrantes y agraviantes de la dignidad humana se cometieron enmuchos centros clandestinos del Ejército, por eso me limité a dar una respuesta del Ejército. Ahora, un almirante da la respuesta de la Armada.
–Los fiscales Eduardo Freiler y Federico Delgado, así como las Abuelas de Plaza de Mayo, pidieron hoy la inconstitucionalidad de los indultos. La Justicia analiza esa medida. ¿Qué le parece?
–Comparto esa actitud, es una buena noticia. En cuanto a los crímenes de lesa humanidad, para avanzar hacia el futuro que queremos hay que hacerlo en marco de la justicia y la verdad. La ley de obediencia debida impidió el juzgamiento de hombres que tenían que responder por actos criminales y cobardes. Con los indultos ocurrió lo mismo. El señor Presidente fue muy claro al definirse sobe la necesidad de dar una solución a estos temas del pasado y defender los derechos humanos. Yo sostengo también que, para salir de la culpa, hay que reconocerla y, segundo, es necesario el arrepentimiento por los actos aberrantes.
–¿Está bien que la mayoría de los represores presos, aunque no tengan grado militar, estén alojados en dependencias de las fuerzas a las que pertenecieron y no en cárceles comunes?
–Es una disposición que queda a criterio de los jueces, no quiero emitir opinión.

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Martín Balza se enteró del discurso de Godoy en Bogotá y se abalanzó a buscar su texto íntegro en Internet.
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