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Jueves 1 de Marzo de 2001

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Igor Cavalera explica por qué Sepultura sigue vivo y él le apuesta fuerte

Tatuado

El baterista de la banda brasileña más famosa del mundo dice que ahora sí están integrados y que eso puede comprobarse en Nation, el nuevo disco que aparece este mes. En los días previos al consiguiente revuelo de prensa y al inicio de una gira mundial, Igor califica como “decepcionante” su último show en Buenos Aires, aunque promete reincidir. Pero en Obras, pide...

POR R.C.

Un poco de futurología metalera: el 20 de marzo vas a tu disquería amiga y pedís, no sin cierto temor, el nuevo disco de Sepultura. Claro, después de la ida del cantante Max Cavalera (hoy líder de Soulfly) y su reemplazo por el norteamericano Derrick Green, y del sabor a poco que dejaron tanto el álbum Against como el show con el que el grupo teloneó a Metallica en River, estás en tu derecho a sentir cierto recelo. Pero ponés Nation en tu discman y para el momento en que el morocho Derrick comienza a aullar, ya se te voló buena parte del cerebro y estás haciendo pogo con los autos en medio de la calle. Cuando la maquinaria más pesada surgida de Brasil te permite un respiro, te das cuenta de que Sepultura volvió a ser una banda –en el sentido más cabal del término– y que el flamante cd bien puede ser considerado un digno continuador del gran Roots.
“Ahora logramos más integración, pero necesitamos hacer Against para estar donde estamos con Nation. Fue un paso imprescindible”, asegura el baterista Igor Cavalera, el hermano abandonado, en conversación telefónica con el No. “Para mí, el anterior fue un álbum muy fuerte, porque representaba cómo nos encontrábamos en aquel momento. Es como un tatuaje: algo que voy a llevar el resto de mi vida y de lo que estoy orgulloso. Pero es cierto, Nation es otra cosa.” Otra cosa: además de la potencia habitual del tándem que conforman el menor de los Cavalera, el guitarrista Andreas Kisser y el bajista Paulo Pinto, hay pinceladas electrónicas que añaden nuevos colores, percusiones tribales (marca registrada), un toquecito de dub jamaiquino (cortesía del invitado Dr. Israel) y hasta un instrumental en el que conviven cuerdas y distorsión (con Apocalyptica).
El aporrear de los tambores de Igor es lo primero que se escucha en el nuevo trabajo. “Una nación construida con transpiración/ una nación construida con sangre/ una nación construida con sueños”, truena enseguida Green. “Los fans de Sepultura forman parte de la nación de la que hablamos en este disco: aunque vivan en diferentes lugares o sean de distinto color, se identifican con la banda. Para nosotros, eso es positivo, porque es ir más allá de los prejuicios.”
Según lo que se escucha en la canción “Who must die”, en esa nación seguramente no hay lugar para la pena capital. “Afortunadamente, en Brasil no tenemos pena de muerte, pero en Estados Unidos sí hay. Y Derrick, que es quien escribió la letra, tiene sentimientos muy fuertes contra esa forma de castigo, así que habló de cómo cree que deberían ser hechas las cosas”, explica Igor. Otra canción, “Politricks”, habla de las artimañas de los políticos para mantener el statu quo. En la letra colaboró el gran Jello Biafra. El menor de los Cavalera se alegra de que la canción mencione al Subcomandante Marcos entre quienes luchan contra las injusticias: “Me parece muy importante, porque hace pensar a la gente. Para mí, Jello Biafra es una persona que entiende sobre casi todo lo que sucede en el mundo y escribe letras de lo mejor. Es fundamental tener cerca a una persona como él, que puede criticar Estados Unidos desde adentro”.
El 9 de marzo, Sepultura iniciará en Columbus, Ohio, una abrumadora gira mundial para presentar el nuevo trabajo. Por ahora no hay fechas concretas para un show en la Argentina, pero Igor asegura que el cuarteto tiene especial interés en tocar aquí: “La vez que estuvimos con Metallica fue un poco decepcionante, porque antes habíamos hecho shows mucho mejores en Buenos Aires. A mí no me gusta tocar en grandes estadios, prefiero lugares como Obras, donde puedo sentir a la gente. Sepultura es la clase de banda que necesita estar cerca del público”.
Aparentemente, a Igor no le molesta ir a grandes estadios cuando de fútbol se trata. Fanático rabioso del Palmeiras, se encargó de iniciar en el amor verdiblanco a Green... antes de aceptarlo en la banda. “Max también era del Palmeiras, así que teníamos un buen balance en la banda. Cuando él se fue, me preocupé por llevar a Derrick a la cancha, porque si no hubiera dos torcedores del Palmeiras, la banda sería una mierda”, dispara. El baterista es, además, el orgulloso poseedor de la colección de unas cuatrocientas camisetas de fútbol. “Empecé a juntarlas cuando Sepultura comenzó a salir de gira por diferentes países. Les pido camisetas a los promotores de los conciertos, pero además compro muchas de lugares en los que nunca he estado y para mi cumpleaños siempre me regalan alguna. Además, muchas de las camisetas están firmadas por los jugadores. Obviamente, del equipo que más tengo es del Palmeiras. Cada vez que sacan una camiseta nueva, me la compro. Y hacen dos o tres distintas por año, así que me gasto todo mi dinero en eso.”
–¿Y qué tal sos jugando al fútbol?
–Eeeeeehhh... Jugamos todas las semanas. Me gusta practicar mucho porque lo disfruto y porque es muy bueno para mi cuerpo, especialmente para mi corazón. Cuando toco en vivo preciso mucha energía, así que el ejercicio me viene bien.
–¿Le enseñaron a jugar a Derrick?
–Juega siempre, es un gran defensor.
–¿Qué? ¿Ya se volvió brasileño adoptado?
–Sí, totalmente. Le gusta mucho la cultura brasileña y su portugués ha mejorado mucho. Ya lleva más de dos años viviendo en San Pablo y la pasa bárbaro. Antes tenía una casa en Amsterdam, pero ahora sólo quiere estar aquí.

Un millón de dólares
–¿Estás en contacto con Max?
–No, no. No volví a verlo desde que se fue de la banda. Hablamos un par de veces por teléfono, pero eso fue todo.
–O sea que ni siquiera se han juntado en una fiesta familiar...
–No, porque nuestra familia no se junta para celebrar fiestas.
–¿Es verdad que les ofrecieron un millón de dólares para que se juntaran y tocaran en el Ozzfest?
–Sí, pero lo tomamos como si fuese una broma. Sepultura es mucho más que el dinero y esa oferta fue irrespetuosa. Tal vez otra banda lo hubiera considerado, pero nosotros no haríamos algo así. Hay muchas otras razones por las que estamos juntos. Prefiero vivir con menos dinero, pero con el respeto de mis seguidores.
–¿Escuchaste Primitive, el nuevo disco de Soulfly?
–Sí. Creo que tiene muy buenas voces, pero la instrumentación no es demasiado buena.
–¿Extrañás a Max? ¿Volverías a trabajar con él?
–Lo extraño como hermano, pero trabajar juntos implica mucho más que eso. Digamos que, por ahora, no quiero volver a trabajar con él.