Mié 19.05.2010

CIENCIA  › DIáLOGO CON ROBERTO ROVASIO, DOCTOR EN MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CóRDOBA

Movete, celulita, movete, sacate esa timidez

La tierra se mueve alrededor del sol, y el sol con la galaxia, pero las células se mueven también dentro del embrión, mediante mecanismos que no se conocen todavía. El jinete hipotético quisiera cabalgar esas células que se mueven, pero parece que es imposible.

› Por Leonardo Moledo

–Cuénteme qué hace usted.

–Bueno. Yo soy médico, pero desde antes de recibirme me he dedicado a la biología celular, me doctoré en la Facultad de Ciencias Médicas; hice un posdoctorado y una segunda tesis de doctorado en Francia y después cuando me reintegré a la Facultad de Ciencias Médicas, alrededor de 1982, con el advenimiento de la democracia, gané un concurso de adjunto en la Facultad de Ciencias Médicas y un concurso de titular en la Escuela de Biología en la Facultad de Ciencias Exactas. Así que me trasladé y desde el ’87 estoy allí como profesor de biología celular. Y soy investigador principal del Conicet.

–Y además de eso, usted investiga. ¿Qué es lo que investiga? ¿Qué es lo que no sabe y quiere saber? Yo sostengo que un buen científico es un ignorante...

–Estoy de acuerdo. La pregunta principal que nos hacemos en el grupo que yo dirijo es: ¿cómo sabe una célula, sea embrionaria o adulta, que tiene que orientarse para moverse hacia un determinado sitio y no a cualquier sitio? O sea: ¿cómo hace la célula, en medio de un montón de señales moleculares, para elegir su camino? Para responder a esas preguntas estudiamos un modelo embrionario, que es el paradigma de células que se orientan y que son, además, lo que yo llamo “células inteligentes”: saben adónde ir y con quién juntarse.

–¿Y cómo hacen?

–Nosotros trabajamos en un modelo embrionario, un modelo que se llama “células de cresta neural”. Es una población celular que va a dar origen a todo el sistema nervioso periférico, al sistema pigmentario y a muchos otros derivados, para lo cual las células tienen que movilizarse a lo largo de todo el embrión y hacia sitios muy precisos. Nosotros hemos estudiado en los últimos años modelos in vitro, con células de embriones de pollo, analizando su movilidad ofreciéndoles distintas señales. En ese sentido, tenemos pruebas muy alentadoras: hay pruebas objetivas de que estas células migran por un mecanismo que ya se conocía desde hace muchísimo tiempo, que es la quimiotaxis.

–Quimiotaxis... No me suena...

–La capacidad que tiene una célula para responder a gradientes de concentración de distintas moléculas solubles que se encuentran en el medio ambiente. En el caso particular de tres tesis de doctorado que se están haciendo en mi grupo, nosotros tenemos evidencia de algunos factores tróficos, como la neurotrofina 3 o quimioquinas, que son unas pequeñas moléculas muy conocidas en la movilidad quimiotáctica de leucocitos pero muy poco conocidas en otros tipos de células. Y aparentemente muchas de esas moléculas están influyendo para que la célula se oriente hacia determinado lugar, para diferenciarse en los derivados a los que va a dar origen.

–¿Y cómo hacen esas moléculas para orientar a la célula?

–Esas moléculas (y esto forma parte del propio concepto de quimiotaxis) se liberan a partir de otras poblaciones celulares que están en la región “blanco”. A partir de ahí se liberan las molécu-las y se forma un gradiente de concentración que la célula reconoce.

–Bueno, estamos en la misma. ¿Cómo reconoce la densidad de las moléculas?

–Todavía no se sabe cómo es el mecanismo, toda la complejidad de señales intracelulares que llevan a que una célula reconozca la molécula y ponga en marcha su citoesqueleto para orientarse hacia el sitio de mayor concentración de moléculas. Cuál es el mecanismo íntimo todavía no se conoce prácticamente en ningún tipo celular.

–¿Y usted cuál piensa que es?

–Cuál es el mecanismo íntimo todavía no se conoce prácticamente en ningún tipo celular. En este momento, cualquier biólogo celular que estudia señales intracelulares no hace más que estudiar dos, tres, o cuatro señales, por una limitación física y metodológica. Y cualquier función celular es probable que responda a cien sino a miles de señales que se están dando al interior de la célula. Lo que no hay duda es que la célula reconoce un gradiente de concentración y responde a él. Todo el mecanismo que utiliza para poner en marcha su movimiento orientado no se conoce nada.

–Si una célula tiene una molécula A a la izquierda que no tiene ninguna molécula detrás, y una molécula A a la derecha que tiene tres moléculas detrás: ¿cómo reconoce que detrás de esta última hay efectivamente un gradiente?

–Hay muchas conjeturas, pero todavía ninguna comprobada. En un momento, se dijo que la célula tenía más receptores en un polo que en otro, y por eso respondía por una mayor ocupación de los receptores. Eso ya se descartó. Los receptores aparentemente están dispuestos en forma homogénea; lo que sí se produce al interior de la célula en forma polarizada es la cascada de señales. Hay elementos de esa cascada que se polarizan dentro de la célula en el sentido del gradiente. Pero no se conoce en detalle ese mecanismo que hace que la célula responda. Por otro lado, tenga en cuenta que la célula está rodeada de más de dos o tres moléculas. Lo que sucede es que algunas células exponen en determinado tiempo y en determinado lugar ciertos receptores y otros no. En el caso de un gradiente, es el mecanismo que ya se conoce bastante en otros tipos celulares. Curiosamente, en la célula embrionaria (que es el paradigma de una célula que se mueve con precisión) se conoce muy poco todavía. Una de las cosas que nos interesa sobre todo (a partir de conocer cómo se mueve normalmente una célula embrionaria) es que también nos interesa que la respuesta al alcohol en la etapa pre-natal produce una alteración definida en este mecanismo quimiotáctico de orientación celular. Eso puede ser una de las causas de las anomalías de desarrollo.

–¿Todas las células se mueven?

–En alguna etapa de su desarrollo, todas las células tienen la capacidad de moverse. Cuando ya se diferencian, pueden perder esta capacidad: una célula epitelial, por ejemplo, resigna su capacidad móvil y se queda fija en su sitio, porque moverse significa estar haciendo algo anormal. En un organismo adulto las células que tienen más capacidad para moverse son las que conocemos como células del tejido conectivo, leucocitos de la sangre. Si bien están quietas en condiciones normales, alcanza con que uno se lastime para que se estimulen señales que estimulan a los leucocitos para ir al lugar de la herida. Como se ve, tiene una complejidad muy grande, y eso es lo que nos obliga a trabajar con sistemas in vitro. Pero una vez que se ha trabajado in vitro, es necesario corroborar el funcionamiento en el sistema entero, que es lo que estamos haciendo en este momento. Ya teniendo el dato de que hay dos o tres moléculas que en condiciones in vitro rigen la orientación quimiotáctica de las células, estamos haciendo ahora la localización de la expresión de esas moléculas en el embrión entero. Lo que estamos buscando ahora es un sistema para realizar el bloqueo molecular y ver, en esos embriones enteros, si las células responden como esperamos que respondan cuando trabajamos in vitro.

–¿Y eso se sabe?

–No.

–Me parece bien, siempre, cerrar con algo que no se sabe.

–Y bueno... En definitiva, no es un cierre.

Informe: Nicolás Olszevicki.

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