Dom 04.07.2010

DEPORTES  › LA MAXIMA ESTRELLA DEL SELECCIONADO ARGENTINO Y EL DATO ESCALOFRIANTE SOBRE SU PARTICIPACION MUNDIALISTA

Messi, el crack que se fue sin marcar goles

Arrancó el torneo con una actuación maradoniana. Sostuvo ráfagas de su virtuosismo ante Corea del Sur y ante a Grecia. Después flaqueó frente a México, complicado por el planteo del equipo, y ayer frente a Alemania no le salió ni el tiro del final.

En la intimidad del vestuario, Lionel Messi se derrumbó y no pudo contener el llanto. Su rendimiento de ayer será recordado sin pena ni gloria. En un Mundial en el que fue de mayor a menor, el astro del Barcelona volvió a estar en el debe, por limitaciones propias y porque el equipo no supo ser un satélite de él.

Con una actuación maradoniana en el debut, frente a Nigeria, Messi ilusionó a todos. Había jugado su mejor partido en la Selección Argentina, sólo le faltó el gol, y se lo rotuló como el futbolista a seguir. La sensación que quedó sobrevolando fue que el arquero nigeriano había tenido una gran tarde y que a Messi se le iba a dar en cualquier momento. Ayer se confirmó un dato escalofriante: Messi no metió ni un gol en toda la Copa del Mundo.

Tras el primer partido, Messi bajó su nivel contra Corea del Sur, pero aun así fue el mejor del equipo argentino. En el partido contra Grecia, fue uno más del montón, pero no desentonó y sus arrebatos fueron picantes. En octavos, tuvo un flojo rendimiento frente a México, que le cerró todos los caminos. Ayer no jugó bien ni pudo ser decisivo, y terminó redondeando un Mundial sin tanto brillo.

Después de haber disputado una gran cantidad de partidos en su club, resignó sus vacaciones por amor a los colores, al igual que sus compañeros, y así lo destacó Maradona: “El que dice que Leo no siente la camiseta es un estúpido (ver página 29)”.

“El equipo tiene que jugar para el crack”, aseguró alguna vez el técnico brasileño Vanderlei Luxemburgo. El seleccionado argentino nunca supo jugar para Messi. Lamentablemente, el gran debut del rosarino terminó de confundir a Maradona, quien pensó que todos estaban equivocados y él no, y que hacía bien en ponerlo como enganche, “con la pelota”, “para que se divierta”, y no de tres cuartos para adelante, en la zona de definición, tal y como juega en el Barcelona, donde convirtió 34 goles en 35 partidos. Con los españoles Iniesta y Xavi asistiéndolo, y una estructura armada para que brille, Messi fue la cabeza de un gran león que supo ganar la Liga Española, en la temporada 2009-2010, y la triple corona, que incluyó la Liga, la Champions League y la Copa del Rey, en la temporada 2008-2009, la cual le valió la distinción del balón de oro. Durante el Mundial, el plan de la Selección fue darle la pelota a Messi, en la mitad de la cancha, y esperar que hiciera la heroica.

“Me encantaría que en mi país me quisieran y me cuidaran como hacen en mi club”, había declarado Messi, tras el debut. Su psiquis parece ser frágil, producto de la ambivalencia. En el club catalán, es el niño prodigio, el mimado, mientras que en Argentina es cuestionado hasta el hartazgo. “Sufro bastante por las críticas. Lo vivo como puedo, pero me afecta muchísimo. Cuando vuelvo a mi club paso muchas semanas mal”, contó también el delantero, quien confesó que se apoya en sus compañeros del Barcelona y en el técnico, Josep Guardiola, para poder sobrellevar los malos tragos que le propicia la Selección.

Maradona, o el que venga, deberá tener muy presente la afirmación de Luxemburgo. Hace falta una estructura que le permita recibir adelante y encarar al último defensor para definir. Si eso sucede, el hincha lo va a saber valorar. En este Mundial, los jugadores argentinos no supieron abastecerlo. Messi no estuvo a la altura, pero los que debían jugar para él, tampoco.

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