Sáb 06.07.2002

DEPORTES  › SE SUSPENDIO LA SEMIFINAL CONTRA MALISSE POR LA FALTA DE LUZ

Nalbandian, salvado por el crepúsculo

El cordobés había ganado los dos primeros sets, pero venía en picada tras perder el tercer y cuarto parciales ante el belga, que debió haber sido descalificado. El partido se completa hoy a primera hora, y en la final espera el australiano Lleyton Hewitt, número uno del mundo.

La falta de luz obligó a la suspensión de la segunda semifinal de Wimbledon y sacó de un apuro a David Nalbandian, cuando el belga Xavier Malisse acababa de igualarlo en el marcador y se insinuaba como amplio dominador del juego. El cordobés había ganado los dos primeros sets por 76 (7-2 en el tie break) y 6-4, pero Malisse remontó al imponerse en los dos siguientes por 6-1 y 6-2 después de 2 horas y 52 minutos de acción, sin contar una primera interrupción por lluvia durante el segundo capítulo. Ese segundo y definitivo corte llegó como un bálsamo para el unquillense cuando debía comenzar con su saque a transcurrir el quinto y decisivo set, ahora postergado para esta mañana. El ganador de esta semifinal deberá medirse el próximo domingo en la final con el actual número uno del ranking mundial, el australiano Lleyton Hewitt, quien se deshizo en tres sets del británico Tim Hemman con parciales de 7-5, 6-1 y 7-5.
El primer set, el más reñido de la serie y finalmente definido en tie break, quedó en manos de Nalbandian, quien se equivocó menos en las pelotas clave y se mostró más templado anímicamente. Ese juego transcurrió en medio de numerosas dudas en torno del estado físico del europeo, quien se quejaba de continuo de molestias en el pecho y una vez que perdió el parcial se retiró con su bolso a los vestuarios para ser atendido debidamente.
“¿Se va a morir o qué”, preguntó Nalbandian al juez de silla, el francés Pascal Maria, “¿han ido a hacerle una ecografía o algo así? ¿Volverá? ¿Terminó Henman-Hewitt?”, fue su diálogo recogido por los micrófonos de ambiente. Malisse ya había tenido problemas de arritmia hace dos años en la última ronda de la fase previa de Roland Garros, cuando además sufrió problemas respiratorios. Malisse debió ser descalificado, por cuanto el tiempo de atención excedió los tres minutos permitidos y además transcurrió no en plena cancha sino en la zona de camarines.
El belga regresó, pero no fue amenaza para Nalbandian, quien siguió predominando y llegó arriba 4-2 a una primera y larga interrupción por lluvia. Incluso, tras la reanudación, tampoco tuvo inconvenientes para cerrar el parcial en ventaja por 6-4.
Sin embargo, el partido cobró un giro inesperado a partir del tercer parcial, cuando Malisse, evidentemente recuperado de su trastorno anterior, pasó a comandar las acciones, acaso ayudado por una suma de cansancio, malhumor y desconcentración del argentino.
Con un saque imparable, numerosos aces y pelotas ganadoras de revés paralelo a las líneas, Malisse arrolló a Nalbandian, quien se mostró demasiado impreciso, protestó pelotas y cometió errores en la red en situaciones favorables. Así, el belga sacó a relucir toda su variedad de golpes, en tanto Nalbandian se debatía en la impotencia total y aceleraba las definiciones adversas en el tercero y el cuarto set.
Si la primera suspensión sirvió al belga para encarrilar su rumbo, la definitiva salvó a Nalbandian de un incendio poco menos que seguro. Lo que quedó claro es que el que esté mejor al momento de la prosecución se llevará el pasaporte a la final.
Nalbandian se había convertido ayer en el primer argentino en arribar a semifinales de singles masculinos en el césped de Wimbledon después de vencer al ecuatoriano Nicolás Lapentti en cinco sets, también tras ganar los dos sets iniciales y perder los dos siguientes.
En la restante semifinal, Hewitt ratificó sus pergaminos y eliminó a Henman, sin mayores inconvenientes. Por primera vez en su corta trayectoria, el número uno del ranking mundial se instaló en la definición del tradicional certamen londinense. De esta manera, el australiano, de 21 años, repitió lo alcanzado por su compatriota Patrick Rafter, quien llegó a las finales de las ediciones 2000 y 2001. “Esto es increíble. Wimbledon significa mucho para los australianos”, sostuvo Hewitt, quien reconoció haber jugado “muy bien”, aunque desconcentrarse ligeramente “tras la suspensión por lluvia en el segundo set”.

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