Lun 08.07.2002

DEPORTES  › EL ARGENTINO, DESPUES DE LA DERROTA

“Lo que pasó en el court fue muydiferente de lo que habíamos planeado”

Entró tan nervioso que se acordó de jugar tenis en el segundo set. Pero la derrota no empaña la magnífica campaña del cordobés en el torneo más importante del tenis mundial. Perdió en tres sets, pero los ingleses lo ovacionaron cuando dio la vuelta olímpica envuelto en una bandera argentina. Ascenderá al undécimo lugar del ranking, y ganó cerca de 400 mil dólares. También cayó Paola Suárez, en la final de dobles femeninos.

Por S.F.
Desde Wimbledon

Pese a la clara derrota en la final de Wimbledon, David Nalbandian confesó haber vivido un momento “majestuoso” en la cancha central del All England Club. “Fue realmente majestuoso. Estar con la bandera argentina en la cancha central de Wimbledon con todos aplaudiéndote es realmente formidable”, dijo el primer argentino en disputar una final de Grand Slam desde que en 1982 Guillermo Vilas cayera ante el sueco Mats Wilander en el encuentro decisivo de Roland Garros.
–Se acabó la aventura, pero el recuerdo seguramente es positivo.
–Recordar todo esto aún me emociona. Creo que fueron dos semanas fabulosas. Pese a que jugué sólo cinco puntos en una escala de diez, estar en la final no es para quejarse, ¿no?
–Todo fue nuevo para usted. Jugaba por primera vez una final de Grand Slam, pisaba por primera vez la cancha central...
–Todo lo que pasó es muy diferente de los planes que teníamos. Entrar a la cancha central en la final de Wimbledon es lindo, imponente. Pero si me toca alguna otra vez una situación como ésta, creo que estaré más preparado.
–Fue observado por Paul McCartney y por Pete Sampras. Boris Becker, su ídolo, comentó el partido para la televisión. McCartney estaba de su lado, lo aplaudió más que a Hewitt. ¿Soñaba con ser apoyado por un ex Beatle en la final de Wimbledon?
–Es algo indescriptible, no sabía que McCartney me alentaba, es muy emocionante. No sé si va a volver a suceder, pero es grandioso. ¿Y Sampras estaba en la cancha? No sabía... todo el estadio estuvo apoyándome, fue muy fuerte.
–Los ingleses hincharon por un argentino...
–Sí, fue realmente increíble, prácticamente el 90 por ciento del estadio estaba a mi favor. Me sorprendió un poco. Quizás lo que querían era ver la mayor cantidad de tenis posible.
–¿Tomó conciencia dentro de la cancha de que estaba jugando la final de Wimbledon?
–No tuve mucho tiempo de pensar que estaba en la final. Hewitt me cansó bastante mentalmente, es muy difícil tirarle tiros ganadores, porque él devuelve tiros que otros jugadores no pueden alcanzar.
–Incluso pudo entrenar 40 minutos en la central antes del partido, algo absolutamente inusual..
–Creo que nunca en la historia alguien entrenó en la cancha central antes de la final. No lo podía creer, pero la organización nos lo permitió.
–¿Qué pasó en las dos interrupciones por lluvia?
–En una de las interrupciones hablé con Becker, y eso me emocionó mucho. Me dijo que me iba a regalar una raqueta. En la primera, mi entrenador, Gabriel Markus, me tranquilizó y me ayudó a jugar mejor.
–Cuando todo terminó, usted estaba sentado en su silla con el plato del segundo en sus manos. Alan Mills, el árbitro general del torneo, se le acercó y lo convenció de dar la vuelta al estadio saludando al público.
–Fue muy lindo. Primero no tenía ganas, me daba vergüenza, porque el ganador era otro. Mills me convenció y le dije: “Pero venís conmigo, ¿no?”. Y me dijo que sí. Caminé diez metros, me tiraron una bandera argentina y no podía no ponérmela en los hombros. Y eso fue realmente majestuoso. Estar con la bandera argentina en la cancha central de Wimbledon con todos aplaudiéndote es realmente formidable.

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