Mar 29.06.2010

ECONOMíA  › EL VOCERO DE LA UNIóN EUROPEA, JOHN CLANCY, CUESTIONó UN SUPUESTO FRENO A LOS ALIMENTOS QUE EXPORTAN A ARGENTINA

Europa denuncia trabas que los importadores no ven

“Urgimos a Buenos Aires a dejar de bloquear inmediatamente las importaciones”, afirmó Clancy. Sin embargo, la Cámara de Importadores y los supermercados, que antes denunciaban frenos, ahora dicen que el comercio está casi normalizado.

La Unión Europea volvió a presionar para que el Gobierno relaje su política comercial. “Urgimos a Buenos Aires a dejar de bloquear inmediatamente las importaciones europeas”, disparó el vocero del bloque en materia comercial, John Clancy, en referencia a la supuesta traba a la compra de alimentos. Sin embargo, fuentes del sector supermercadista que hace unos meses denunciaban que la medida se estaba implementando, ahora admiten que, salvo productos muy específicos, disponen del visto bueno para importar según su conveniencia. En la misma línea se pronunciaron los empresarios de la Cámara de Importadores (CIRA). Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, aseguró que “no hay bloqueo”. En este contexto, el recrudecimiento del reclamo “liberalizador” debe leerse como una antesala al encuentro que hoy se producirá entre Mercosur-UE para diagramar el tratado de libre comercio. Pero sobre todo el lobby europeo busca trasladar la crisis hacia las economías subdesarrolladas por la vía comercial, objetivo que la administración del comercio puede, en cierta forma, frustrar.

La política restrictiva hacia la importación de alimentos comenzó a fines de abril, a cargo del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Por un lado, instó a los empresarios del sector de supermercados, con quienes tiene buena relación, a dejar de importar productos que compitan con la industria local. En simultáneo, comenzaron a demorarse los certificados de calidad sanitaria que entrega el INAL (Instituto Nacional de Alimentos), lo que impidió a las importadores vender los productos en el mercado local. La medida se iba a comenzar a aplicar de forma absoluta desde el 1° de junio.

“El episodio de los alimentos está en otra etapa. El 85 o 90 por ciento de los certificados han sido entregados”, indicó a Página/12 Diego Pérez Santiesteban, titular de la Cámara de Importadores (CIRA), quien supo ser uno de los portavoces más importantes del reclamo empresario durante los días de mayor tensión. En la misma línea, fuentes del sector supermercadista que supieron admitir que Moreno les había “sugerido” dejar de comprar esos productos, explicaron a este diario que “ahora cambió la historia”. “Moreno no es irracional. Su impresión original se fue modificando. Hoy no hay trabas ni en el INAL ni en Aduana.”

Sin embargo, ayer en declaraciones a la prensa, el vocero de la UE en temas comerciales, John Clancy, indicó que la “situación actual está teniendo un impacto negativo en algunas exportaciones de productos comestibles de la Unión Europea a Argentina”. Además, que las supuestas trabas son “contrarias a los compromisos tomados ante la OMC” y por ello llamó a distender la política comercial de forma urgente.

Además de la evidente contradicción entre los empresarios locales y el “establishment comercial” europeo, la porción de comercio afectado por las supuestas trabas es muy minoritaria. Según datos de la consultora privada Abeceb.com, sólo un 2 por ciento del comercio con el bloque europeo estaría afectado. Esa porción de las importaciones desde la UE en lo que va del año no llega a 18 millones de dólares.

El reclamo ahora en voz de la UE se inició en Grecia, cuyo gobierno dirigió una carta a sus socios europeos. Según Atenas, la política del gobierno argentino constituye “una violación directa de las obligaciones internacionales”, ya que según los helénicos habría “casos de barreras a las importaciones y de la falta de expedición de certificados de libre circulación para los productos agrícolas en Argentina”. En 2009, las importaciones desde Grecia fueron de algo más de cuatro millones de dólares.

Grecia asegura que, “según exportadores europeos”, la Argentina sólo otorga permisos de libre circulación a productos “seleccionados previamente y únicamente en casos en los que no existe un equivalente” en el mercado interno. “Se basan en instrucciones verbales e internas de las autoridades competentes.” También lamentan que “han sido cancelados contratos de exportación de melocotones procesados”. Los “melocotones” griegos son en realidad duraznos enlatados, un “clásico” ejemplo de competencia desleal por dumping, con restricciones a la entrada en muchos países. “Es dumping total, en todo el mundo han tenido problemas”, indican fuentes del sector de comercio.

Usuales defensores de la política de comercio administrado, en Industria les respondieron a los europeos. “No existen bloqueos a las importaciones de productos alimenticios provenientes de la Unión Europeo”, indicó la ministra Giorgi. “Si hay un mercado que está sumamente protegido contra las importaciones de productos comestibles es justamente el de la Unión Europea”, contraatacó el secretario de Industria, Eduardo Bianchi. En la cartera agregan que, frente al año pasado, las importaciones desde España crecieron un 150 por ciento, algo similar a lo sucedido desde Francia. Remarcan que la discusión sobre las supuestas trabas argentinas desvían la atención sobre el déficit comercial frente a estas economías, una faceta de la discusión que Industria considera primordial.

Desde Bruselas, Clancy no se animó a asegurar que van a llevar la denuncia ante la OMC, pero sí que “el asunto será abordado con las autoridades argentinas”. Justamente hoy comienza a funcionar el comité de negociación birregional (ver aparte), donde el Mercosur y la Unión Europea seguirán discutiendo la confección de un Tratado de Libre Comercio. Fuentes de la negociación indicaron a este diario que “mañana (por hoy) se discute todo. Argentina no va a permitir que el sobrestock europeo se coloque aquí”. En esa línea parece estar el centro del conflicto.

Por la proximidad del encuentro entre bloques, las declaraciones europeas buscan presionar para mejorar la posición negociadora. Pero en un aspecto más general y determinante se inserta en un contexto internacional donde Europa fomenta la liberalización del comercio –ajeno– como forma de amortiguar su caída sobre la espalda de las economías subdesarrolladas. Por ello, pretende una liberalización peculiar: colocar sus excedentes y al mismo tiempo proteger su industria.

Informe: Javier Lewkowicz

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